EXTRA EXTRA: NO ESTÁ MUERTO QUIEN PELEA, NOS MUDAMOS!!!

Por si algún despistado no se enteró les comentamos que nos hemos mudado de plataforma, además de que hemos ampliado la modalidad de publicación convirtiéndonos en un espacio de actualización diaria y con información más diversa, la cual está organizada por secciones y subsecciones.

Los esperamos en la nueva jungla: http://www.demilmonos.com.ar


La piedra angular

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Abordar la temática que hoy, 8 de marzo, es interés de organizaciones sociales, individuos e individuas organizados anónimamente, secretarias estatales, defensores y defensoras de los derechos humanos, agendas noticiosas, y otro tanto de espacios e identidades; necesita de una primera caracterización respecto al motivo esencial que fundamenta y da vida al fenómeno en cuestión.

            Desde Mil Monos entendemos que hoy, día internacional de la mujer según lo dictaminado por la ONU (¿?), no es la ocasión propicia para regalar flores, actos públicos o sencillas tarjetas, cual si fuese navidad, que recuerdan tus derechos como espécimen humano. Si bien estos motivos pueden tener la más “noble” intención consideramos que desvirtúan el espíritu de lucha, resistencia y cambio que emana de la cada vez más y más cohesionada humanidad.

            Entre el ramo de flores, la caja de bombones, el saludo extra, la voz aburridamente monótona del que conduce el acto público frente a la plaza central, entre ese torbellino se esfuma la verdadera razón de ser; el corazón y los latidos que emanan de nuestras hermanas y compañeras en el todo el mundo, energías palpables y para nada ordinarias, se confunden con el bullicio espectacular. Con la necesidad de hacer lo que todos hacen hoy. Cual actores que esperaban su momento hemos salido todos a regalar felices “día de la mujer” en cuanto el reloj indicó que hoy era 8 de marzo.

            Quiénes sean habitúes del blog saben que tendemos a marcar posturas críticas cuando todos, o casi todos, están de “festejos”, y hoy no es la excepción.

            Puede sonar trillado pero empecemos con la siguiente afirmación: día de la mujer, como día que se levanten castillos de cordialidad y respeto con todas ellas, con todas ustedes, deberían, por regla general, ser todos los días.

            Ahora bien, tras la primera y fugaz impresión subyace una compleja red de relaciones, entre mujeres y hombres, que enarbola un aire radicalmente transformador. Un ejemplo de los muchos elementos que componen una sociedad machista es el patriarcado, o en su defecto el matriarcado; que se trata de una forma de organización implícita en nuestras bases sociales. Ciertas instituciones, como el matrimonio, le dan sustento y permiten su infinita, o casi infinita reproducción.

 El espíritu, o movimiento enérgico, que subyace a la ecuación simplista de “Día de la Mujer” o “Movimiento Feminista”, se trata de una nueva percepción del mundo. Una percepción que levanta en su andar estructuras relacionales que distan mucho de la uniformación, de la homogeneidad, del verticalismo como sustentos, como ejes; percepción que construye, precisamente, desde la diversidad, la sinceridad, y la naturaleza humana. Puedo sentirlo, y creo que ustedes también, y los defensores del patriarcado, y los proxenetas, y los violentos también.

            Es este orquestado andamiaje re-evolucionario el que, aunque suene triste, creo que quieren acallar, esconder, simplificar a “un día” del calendario comercial. Se confunde, y el día que se debiese meditar en todos los espacios sociales sobre la violencia fundada a partir de la diferencia (¿lingüística?) de género, nos dedicamos a venerar cual si fuese un dios la imagen de la mujer más próxima.

            A mi parecer este fenómeno permite vislumbrar lo desarticulado que nos encontramos como sociedad. Claro vestigio castrense y neoliberalista.

            Hace ya tiempo que necesitamos la aplicación efectiva de la Ley 26.485, y la declaración de Emergencia Nacional respecto de la violencia hacia la mujer. Y el gobierno nacional, y el gobierno provincial burocratizan y traban la necesidad social; y continúan practicando su ortodoxia espectacular. Nos imponen un 20 de febrero, y no son capaces de aplicar políticas coherentes a la realidad común.

            Podría explayarme detenidamente en cada concepto clave: compañerismo, hermandad, respeto, patriarcado, violencia, lucha, resistencia, cambio, percepción, diversidad, sinceridad, naturaleza humana, re-evolución; podría explayarme pero perderían la cualidad de artículo estas humildes líneas; sin embargo propongo a la monada adueñarse y reflexionar sobre los mismos, siento que es esa la manera de asumirlos como lo que son: valores (sí, lamentablemente el patriarcado y la violencia son valores según intuyo). Así de esta manera espero, como simio que soy, poder acercar esa herramienta necesaria para permeabilizar nuestra percepción y decodificación del mundo a la entidad de lucha, resistencia y cambio que día a día nos exige una postura y obviamente, una decisión.

            Para concluir, el que se elija un día como EL DÍA es una clara estrategia que busca disimular lo indisimulable: los restantes 364 días son también de ellas, sin dudas. Y algo jodido se traen entre sus delicadas manos, pues “en este país y en cualquier otro no pasa nada  hasta que las mujeres deciden que pase”. 


Un espíritu de lucha y resistencia

 

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Para empezar el relato volveremos al 24 de Marzo de 1976 fecha de la toma efectiva del poder estatal de Argentina en manos de militares, lo que fue la última dictadura militar que se prolongó hasta 1983 con la “vuelta a la democracia” con la elección de Raúl Alfonsín como presidente de la república. Citaré también a otro simio :”… Hace 29 años luego de que el plan Condor (la implementación de dictaduras en una Latinoamérica revolucionada por una opresión intolerante) consiguiera su cometido en nuestro territorio: acentuar las bases de dependencia económica a un capitalismo internacional, y exterminar tangible e intangiblemente a todas las expresiones de ideología que contraríen ese sistema, volvía la “voluntad popular”, que claro ya estaba manipulada por la desaparición de 30.000 voluntades, con lo cual había menos margen de “error” sobre las decisiones que vaya a tener el pueblo. Se habían erradicado los ideales de emancipación y de modelos alternativos, y las oligarquías nacionales socias de los poderes internacionales podrían tomar el monopolio del poder político. Fenómeno que persiste hasta nuestros días, en los cuales ser político no es una mera función social, sino que además es pertenecer a una clase con sus propios rasgos. (1)…)

            Esta macabra estrategia imperial sin embargo vislumbró aquellos años de explícita dictadura como el primer eslabón de una cadena mucho más larga. A mí entender fue la puerta por donde entraron todos los individuos e individuas que pertenecen a la actual clase político-dirigencial del territorio argentino. Por lo tanto ha sido la puerta, o la última puerta, por donde se ha establecido la lógica planificadora de nuestra cultura.

Estoy casi seguro que esta nota puede pecar de simplismos y deficiencias argumentativas, pues no he acudido al registro histórico para respaldar mis argumentos, pero es harto sabido que los trabajos de investigación que se han propagado ahora que las instituciones de la sociedad no se hayan intervenidas con armas y fuerza bruta han arrojado luces sobre el film de terror que nuestros viejos supieron vivir, y que nosotros sabemos vivir.

Hermana, hermano, la dictadura militar no ha terminado, siquiera ha desaparecido, no ha habido principio del fin, ni final feliz. Solo ha mutado, se ha metamorfoseado como una lógica, un modelo de vida. No es casualidad que las desventuras propias del capitalismo neoliberal se retuerzan en nuestras entrañas. Ejemplos hay miles. Por citar algo que nos resulta inmediato geográficamente, no es casualidad que el gobierno salteño, una oligarquía enquistada, haga oídos sordos a los reclamos por desmontes, al problema habitacional, al etnocidio que sufren nuestros pueblos; ni mucho menos lo es que se planifiquen servicios de índole pública desde perspectivas empresariales: SAETA, El Nuevo Hospital del Milagro, la educación, las fuerzas de seguridad (¿inseguridad?).

Ahora la dictadura es implícita pero real. El terror ahora está estigmatizado en determinadas clases sociales: los pobres y drogadictos son ladrones, los políticos de traje sólo se equivocan y van a juicio…político. Los medios masivos de comunicación paga arman una realidad falaz, toda tergiversada; entrevistan a los jefes de policía y los funcionarios corruptos, pero acallan a los nadie que claman paz, pan, viviendas, amor, libertad, educación no alienante, salud. Precisamente son medios de paga porque les pagan para pasar lo que quieren, o les conviene, a los que pagan.

Durante la dictadura explícita la violencia engendrada como terrorismo de estado desarticuló el tejido social de nuestra nación, lo preparó para que pase del miedo y el silencio a la resignación y la negación. Se cambió la lógica planificadora, se re-estructuraron los roles sociales. El ciudadano se vio perdido de repente en una marejada espectacular (de espectáculo) donde otros deciden y decidirán por sus vidas. Y donde él, simple anónimo, no tendrá nunca inferencia de ningún tipo, pues resignado niega sus cualidades de autodeterminación, rifa sus capacidades organizativas y su dignidad a cambio de un supuesto pasar económico que le permite sobrevivir.

Creo que el estado no existe como tal, más bien siento y observo una manipulación empresarial, de niveles grotescos, de nuestros logros construidos y heredados como humanidad en conjunto. Una manipulación que pone en la delantera los intereses de los mercados y deja de lado toda humanidad, y toda naturaleza. Una lógica que atropella y encapsula a todos los individuos en sus mundos, obligandolos a negar el mundo y su compromiso con el mismo.

Es de mi preocupación esto último. Ateniéndome a mi realidad inmediata, a la geografía donde ando y al calendario por donde paso, es que me parece de urgencia una revisión, a nivel individual, de nuestros compromisos humanos. ¿Estamos seguros que es suficiente cumplir con nuestras amistades y con la noche? ¿Nos sentimos realmente bien por estudiar y ser “brillantes”? ¿Nos satisface mirar y mirar hasta dormir la t.v? ¿Dónde pensamos llegar si mientras construimos nuestros sueños, a nuestros hermanos y hermanas los desalojan, los asesinan, los violan, los matan una y mil veces acusándolos de anti-progresistas, terroristas, criminales? ¿Qué os moviliza: la vida misma, que es una oportunidad fascinante; o el facilismo hereditario y la comodidad estructural? ¿Por qué su indignación no supera un estado de facebook? ¿Por qué no sienten suyos los reclamos de aquellos que piden justicia?

La conciencia es algo que se adquiere, que se forja, que se siente. La conciencia de lo que sucede en el mundo más allá de tú mundo,  es un logro que de adquirirlo te empujará a querer hacer algo, a querer autodeterminarte. Me siento traicionado una y mil veces por aquellos que no pueden, porque no quieren abrir sus oídos, sus corazones y sus voluntades, levantarse y asumir sus compromisos humanos: ser parte del espíritu de lucha y resistencia inherente a cualquiera que se halle ofuscado sistemáticamente por elementos ajenos a él, pero que a la vez son producto de ciertos similares suyos; espíritu que se levanta con cada árbol cortado, con cada disparo realizado, con cada mujer raptada, con cada niño que fallece por desnutrición, con cada mentira de los malos gobiernos, con cada fallo irrisorio de la justicia de derecho. Esos y esas que se quedan enfrascados, por resignación, y que niegan el mundo son traidores de la humanidad. Ellos y ellas que prefieren vivir sin cuestionamientos sus mundos son cómplices, por omisión, de todas las inequidades que se hacen en nombre de la propiedad privada, la mercancía, la autoridad estatal, los contratos, la cosificación de todas las conciencias, etc.

Ya está por esta vez. Hasta aquí llego. Pero me voy reflexionando sobre algo que me sigue trayendo a mal joder: esa “comodidad” que inmoviliza humanamente a muchos de mis hermanos y hermanas que, aunque haya renegado de ellos en el párrafo anterior, siguen estando, y lo estarán siempre, dentro de mis pensamientos de manera despersonificada y en anonimato, pues esas son las relaciones que perduran y que permiten creer. 

1-https://demilmonosyunomas.wordpress.com/2012/12/10/festejamos-la-democracia-que-nos-debemos/


LA GOTA GORDA DE LOS CONSUMIDOS POR EL CONSUMO, FELICES FIESTAS

En términos materiales a todos nos rueda una gota de sudor por la frente en estos días; y no una gotita angosta, sino de esas que ruedan por la piel abriéndose paso con un cuerpo brillante que parece estar por explotar, el calor no hace distinciones culturales, sociales, ni políticas, la temperatura medio ambiental es igual para todos aunque los ambientes puedan manipularse con microclimas. Haciendo esta introducción me siento un seguidor de Solari, fundamentalista del aire acondicionado, explicando cómo medio ambiente y ambientes se diferencian entre tantas otras cosas porque la humanidad ha sabido crear micro-climas. En fin, aunque algunos sólo caminen unos metros de un aire acondicionado o un ventilador a otro, basta para que sientan el rigor del calor que no distingue.

Sin embargo sigo creyendo en la fuerza de la metáfora sobre que no todos los que “trabajan” (intercambian por medio de dinero un determinado bien o servicio) traspiran la nunca bien ponderada gota gorda. Pero si hay algo en lo que la mayoría de los que “trabajan” están inmiscuidos por estas épocas es en la vorágine consumista del fin de año gregoriano, que los tiene a muchos corriendo detrás de un par de rituales que se distancian por una semana exacta. Por eso la metáfora de la gota gorda tiene un valor muy latinoamericanista, nuestras fiestas de fin de año no tienen abrigos, muñecos de nieve, ni veredas blancas como nos muestran TNT, FOX o Cinecanal; de este lado del mundo hay frentes sudadas por la humedad de veranos cada vez más alterados por el calentamiento global y el abuso humano sobre la naturaleza.

papa noel borracho La gota gorda de las fiestas es espesa porque la máquina del consumo está funcionando en su ciclo más alto, el que compromete a la mayor cantidad de humanos. Pero es noble ver con cuanta docilidad estos humanos a-culturados pero culturalizados en una forma hegemónica de cultura, caminan dominados sobre una cinta, chochándose unos con otros. Cual caballos esos humanos siguen una ruta siendo dominados, la diferencia es que para los caballos se usan riendas, para los humanos realidades ilusorias que dan identidad, como la navidad en sí misma. En este lado del mundo, las consecuencias de una cultura occidental globalizada son la gota gorda, pero además la sangre al suelo. Son tiempos de sobre explotación, y de una sobre-explotación a pura voluntad de los explotados.

Para graficar lo que digo voy a recordar a un compañero de laburo de mi viejo, el “perro” Barros. El tipo era un obrero de una empresa de comunicaciones local, devenida en internacional (gracias a la concentración de capitales y el sistema mundo que les permite a la oligarquía mundial concentrar monopolios en la periferia del capitalismo del “pleno empleo” que ostentan las potencias internacionales). Un trabajador de lo más común entre los que sudan la gota gorda, que es soporte de su familia por medio de su ingreso salarial; en esa vorágine que genera que todos se suban a la cinta del consumo en estas épocas, hace algunos años “el perro” tuvo un accidente laboral, padeciendo la fuerza de gravedad desde unos 8 metros donde trabajaba en un poste.

Podemos discutir si, ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) mediante, lo que finalmente recibió como reconocimiento monetario, era un buen “negocio” según los parámetros de la contratación laboral. Pero lo que está fuera de discusión es que lo que “el perro” perdió ese día no tiene precio; pero tampoco tiene precio lo que perdió su familia, que además de estar semanas en un pasillo de consultorio médico aguardando la reanimación del hombre, nunca más compartirá con el mismo padre, hermano, amigo, ni esposo de antes de la caída. “El perro” tiene secuelas psico-motrices por un quehacer que materialmente iba a ser para otro, pero que dentro de este sistema tuvo un accidente en horas de trabajo: mala suerte o imprudencia suya por no usar todos los elementos de seguridad que le aconsejaba el patrón. Así de cosificados por la estructura del consumo como culto.

No tengo dudas que mi gota gorda sudará a mares en una navidad expuesta al sol de un lugar que todavía no se cual es; el año nuevo no escatimará en litros que igualen al sudor de mi navidad, seguramente por estar en condiciones parecidas. Probablemente no tenga un árbol decorado, pero voy a procurarme estar cerquita de un bosque, los espero en el bananero para el banquete…

ZIPPO

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PROXENETAS: HOY TODOS SOMOS MARITA

La indignación de hoy tiene cauces masivos, por eso no van a enterarse nada, vamos a recaer en la absolución de los 13 acusados por la desaparición y trata ejercida sobre Marita Verón. El fallo unánime de la corte tucumana habla de que continúa la prostitución contra Marita. Claro, contra Marita como ese símbolo de la problemática, Marita como leí hoy en un artículo de la web: “Todas somos Marita”.

Susana Trimarco, madre de Marita

Susana Trimarco, madre de Marita

Este fallo no hace más que afirmar las relaciones de co-dependencia entre los estamentos de la estructura estatal y el comercio anti-humano (las drogas, las armas, los órganos, los cuerpos, etc.), que son la prostitución de quienes están despojados de poder para ejercer presiones institucionales, como el caso de Susana Trimarco, madre de Marita. Aclárese que digo prostitución como una forma de violencia, de abuso humano, de ultraje.

Por eso, de los caballeros de la espada en el feudo, a las damas y caballeros de la industria en el liberalismo, hasta estos potentados de institucionalidad en nuestro neo-liberalismo; impunes por el peso de sus investiduras institucionales los tipos TRANSAN. Gendarmería, la policía, el estado gubernamental, los alfiles que legislan, el honorablísimo poder judicial y las oligarquías que todo lo pueden obviar si se TRATA de negocios perciben la inmunidad institucional que les da el sistema dominante de legitimaciones sociales. Así es como los pudientes de la institución nos prostituyen a los desposeídos de legitimación que esperamos sus decisiones; sin embargo su tiranía no es tan amplia porque nos dejan tener Facebook para poder indignarnos vía web. Y aclaro que lamento largamente que eso sea un recuerdo personal.

Pero además de indignarnos vía web, podemos recuperar formas de presionar para que esa decisión de carácter tan trascendental y coyuntural sea revocada y revisada cuidadosamente. Para mi pena, para este sistema de legitimación social mediante instituciones, la fuerza está en la aberración que nos causa el hecho, la impunidad y la inmunidad de la cofradía de lo institucional; esa aberración es un punto en común donde muchos convergemos, con lo cual, vale la pena pensar que si nos juntamos haya esperanza de que se altere esta burla,  profanación y prostitución de nuestra conformación colectiva como Estado, (que institucional que me sonó eso). Por eso promulgo la adhesión, la sumatoria y la adherencia para hacer causa común y darle salida a este abuso al imaginario colectivo. Marchas, movilizaciones, manifestaciones, etc.

Por otra parte aliento iniciativas que calen en lo hondo del pensamiento cultural, acciones de base que vayan desestructurando artesanalmente este sistema de legitimaciones y de pensamientos. Ejecutar intervenciones en el espectro social que vayan agrietando la visión impuesta, dejando entrever sus contradicciones, y abriendo la posibilidad a que las construcciones colectivas nazcan de un genuino trabajo colectivo (entiéndase que colectivo no significa masivo), y no de una delegación de procesos (el que contrata al contratado, el que vota al votado, el socio al dirigente, etc.). De esta forma sonaría más probable y factible que valga la pena pensar en que no habrá trata si no hay clientes, porque el cambio sería políticamente cultural no politizada-mente institucional. Es decir, la transformación emergería de un proceso participativo no delegativo.

ZIPPO

monito3


FESTEJAMOS LA DEMOCRACIA QUE NOS DEBEMOS…

Discúlpenme si soy impertinente o inoportuno, si sueno como el Grinch que busca amargar la navidad, o si mi actitud resulta de poca valía para los de la carroza dirigente, pero no puedo esquivar el bulto de marcar postura crítica ante lo que no parece tener disidencias, nuestra democracia.

Abordarla por la fácil, la de los actos oficialistas de ayer, no me parece que tenga mucha rimbombancia profunda para una crítica que agriete el sentido común, ya que es de Perogrullo que son un mal gasto semejantes puestas en escena para hacer ostento del poder político que se ha afianzado a lo largo de las últimas gestiones ejecutivas, además de ser una ocasión para opacar la derrota pública que significó el fracaso, al menos temporal, del esperado 7D en el que se esperaba la aplicación de la ley de medios contra los monopolios y corporaciones que concentran el cuarto poder. Por ello más allá de esas lecturas simplistas, supongo que el problema de fondo excede a los actos de celebración de la democracia y los derechos humanos, sino que se encuadra en una forma de vida democrática que tiene más de debe que de haber.

democracia Hace 29 años luego de que el plan Condor (la implementación de dictaduras en una Latinoamérica revolucionada por una opresión intolerante) consiguiera su cometido en nuestro territorio: acentuar las bases de dependencia económica a un capitalismo internacional, y exterminar tangible e intangiblemente a todas las expresiones de ideología que contraríen ese sistema, volvía la “voluntad popular”, que claro ya estaba manipulada por la desaparición de 30.000 voluntades, con lo cual había menos margen de “error” sobre las decisiones que vaya a tener el pueblo. Se habían erradicado los ideales de emancipación y de modelos alternativos, y las oligarquías nacionales socias de los poderes internacionales podrían tomar el monopolio del poder político. Fenómeno que persiste hasta nuestros días, en los cuales ser político no es una mera función social, sino que además es pertenecer a una clase con sus propios rasgos.

Poder político y poder económico entraban en una dialéctica matrimonial que caracterizará la silueta neo-liberal que adopta el capitalismo luego de la amortización del keynesianismo, hacia los años 70. La clase política dirigente, compuesta casi por completo por la oligarquía tomaría entonces distintas tendencias, algunas más nacionalistas y otras más internacionalistas, de complacencia con las potencias dominantes. Pero en fin, al garantizarse que el poder político estaría institucionalizado y manejado por las oligarquías, el éxito fue establecer una ideología sobre un modo de vida, el capitalista. Con lo cual, vale la pena endiosar menos a Raúl Alfonsín como el “padre de la democracia”, ya que nuestra democracia no fue un éxito de la lucha sino un devenir del neo-liberalismo que había asentado sus bases a través del proceso de re-organización de la patria, llevado adelante por los militares y los civiles oligarcas.

Digo esto porque si nuestra democracia hubiese sido una conquista de la lucha militante o social (para no herir susceptibilidades con las menudeses semánticas), no tendríamos un modelo de economía dependiente que se aceptó con la gestión Alfonsín, se radicalizó con la gestión Menem, y se equilibró con la era K, pero que nunca se trató de autonomizar, al contrario se consideraron logros las relaciones mercantiles internacionales, el hecho de “pertenecer” al mundo globalizado. Claro, esa pertenencia siempre signada por pertenecer a la periferia de las potencias, por eso somos, y en tanto y en cuanto continuemos perteneciendo seguiremos siendo, uno de los lugares donde más se notan las contradicciones de la injusticia capitalista y donde se explota al medio ambiente como si no fuésemos civilización gracias a él. Somos parte de un capitalismo mundial que es voraz y extractor.

Además de requerir una democracia autónoma debemos pretender una forma de vida más democrática, porque dadas las cosas la democracia equilibra los poderes entre los poderosos (por aquel matrimonio dialectico entre poder político y poder económico que marcaba antes), pero poco hace por ser la voluntad, dignidad y educación del pueblo, más bien es la domesticación del pueblo para crear esta farsa actual, este teatro antidisturbios (anti-revoluciones y acciones emancipadoras). Democracia no es un dato estadístico que da facultad representativa a la clase dirigente, democracia es una forma de vida entre seres humanos que se reconocen iguales y que comulgan con la idea de que la dignidad es un bien común y no una propiedad que se adquiere con sacrificios individuales.

ZIPPO

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POR UN PLANETA DE LOS SIMIOS EN LA TIERRA

La tierra, ese pedazito de planeta que cada uno siente como su hábitat personalizado; la tierra, ese trozo que los estados consideran propios; la tierra, el vuelto de un ventarrón dentro de la casa que antes alardeaba con cerámicas brillantes; la tierra, matriz de la producción, mercancía ficticia. La tierra y el lucro, que es el caso histórico que nos alberga, son combinación de poco agrado para las mayorías privadas de medios de acción directa para conducir el rumbo social, debido ello a la concentración del poder, tanto en su forma económica como política como cultural y como simbólica, a la que lleva este sistema centrípedo de circulación de mercancías, y relaciones sociales. Lo mucho para pocos, y para muchos otros lo poco que queda.

Así las cosas, la tierra, madrecita de la gesta embrionaria del reino vegetal, elemento que nos fusiona con agua fuego y aire, cimiento de cada construcción territorial y estructura maleable de cada construcción sub-terranea, es convertida brutalmente en un motivo de disputa insoslayable entre los potentados contra los desposeídos. Esa disputa es la principal lamentable consecuencia de que las tierras se mercantilicen de forma abstracta para el imaginario social, como si la relación tierra-lucro casi no existiera más que para los terratenientes que explotan la agricultura, como si Israel y Palestina fuesen Robustiano Patrón Costas o Alfredo Olmedo, como si el pueblo Wichí fuese  la Federación Agraria, o como si los asentamiento de Sol del Oeste o del ex balneario de Vaqueros fuesen Argentina o Salta. Un mal mundial, sistematizado, ese de la relación entre la tierra y el lucro y sus repudiables consecuencias.

En ese marco de disputa que provoca la actual relación humana con la tierra asociada al lucro, se cuentan sucesos como el sucedido ayer en la zona norte de la ciudad de Salta, donde fueron reprimidos por orden judicial y apadrinazgo gubernamental un grupo de seres humanos que buscaban un pedazo de tierra para sí; periodistas que intentaban cubrir los hechos también fueron agredidos por la panzada policial. Desde este espacio, repudiamos este hecho, tanto como repudiamos la tibiez con que se trata internacionalmente el conflicto entre Israel y Palestina, cuando es bien sabido que independientemente del culto, el avasallado y hostigado es el pueblo Palestino. Todo en nombre de la tierra.

 Retomando para darle forma a las relaciones que intento plantear, me parece importante aclarar que catalogo como negativa la conexión estrecha entre tierra y lucro que proponen este modelo de relaciones,  porque supongo que el enfoque de nuestra relación humana con la tierra tiene que ser más verdadero, en un sentido más pragmático. Por eso, la tierra, según cada porción, es de quien la trabaje; la ecuación tierra-trabajo, no es lo mismo que decir tierra-lucro. Claro, vale aclarar que no reduzco el concepto de trabajo al tipo contemporáneo de contrataciones, sino en su forma más abarcadora como la transformación humana de la naturaleza para subsistir.

No me digan infundadamente que faltaría espacio y estaríamos hacinados, o que es una idea con dejos de un anarquismo naturalista, porque considero que si todos sencillamente entenderíamos nuestra relación humana con la tierra de otra forma, más natural, y emparentada con el trabajo y no con el lucro, estaríamos en condiciones dignas de vida, cosa que actualmente no sucede con grandes mayorías. Pero claro, es casi que una utopía delirante creer que el hombre moderno pueda prescindir de regulaciones que lo excedan y no que no le pertenezcan en realidad; claro, no vamos a andar faltándole el respeto a las instituciones, no no. Pero ¿saben qué simios amigos?, la tierra tiene que ser del que la trabaja, del que la siente palpando,  del que late sobre ella, del que se “ensucia” con sus restos, del que la hace circular con producción y no del que la gasta con explotación. Elijo e invito a pensar en que es momento de una nueva relación humana con la tierra, una en la que no haya dueños, sólo soberanos que la trabajen.

ZIPPO


¿Y AHORA QUIÉN PODRÁ DEFENDERME?

Somos todos seres humanos más allá del uniforme que tengamos, de la función que nos acucie dentro de la división social del trabajo, o de la clase social a la que pertenezcamos. Es cierto eso, pero no es menos cierto que existen investiduras que sería bueno re-pensar, para dimensionar la ética profesional que las conllevan. La policía, es una de las instituciones con la investidura más venida a menos actualmente, aunque muchas otras no le lleven demasiada ventaja; podríamos estar hablando del orgullo que significa servir a la sociedad con semejante oficio, pero en cuenta de eso tenemos que hablar de lo cómodo que es abusar del poder, incurrir en coimas, contribuir desde adentro al tráfico de mercancías criminalizadas, o en el mejor de los casos, tener un sueldo seguro con aportes vistiéndose de azul pero sin conciencia vocacional de cumplir una tarea ciudadana.

Obligados por esa investidura abarrotada que poco tiene de ética profesional, hoy exponemos un caso sucedido el pasado domingo en barrio Bancario, zona sur de la ciudad de Salta, que tuvo poca rimbombancia en los medios hegemónicos de prensa. No estoy queriendo decir nada con eso, no no, seguramente se les pasó por alto; desde aquí les ayudamos a remendar el error y los invitamos a levantar la info para hacer circular diversidad de realidades en las agendas mediáticas.

Imagen gentileza de "quepasasalta.com.ar"

Imagen gentileza de «quepasasalta.com.ar»

Decía que hablamos de un accidente automovilístico sucedido la tarde del domingo en calles Horneros y Golondrinas, en el que una camioneta blanca 4×4 atropelló a un transeúnte, que caminaba con otro muchacho,  arrastrándolo unos 40 metros. El vehículo, como podrán sospechar suspicaces lectores, estaba integrado por personal policial, la jefa de Prensa, otra oficial de rango raso y el oficial Aramayo. Continuando con su suspicacia simios, también supondrán que la camioneta intentó darse a la fuga, y que se encontraron bebidas alcohólicas adentro del móvil; pues no se equivocan lectores, así fue como lo denunciaron los testigos de la zona que interceptaron la camioneta impidiéndole la escapada.

Pero las peripecias policiales no terminan allí, y aunque esto parezca una sátira en realidad es la forma más literaria de expresar la indignación que estoy encontrando. Ni bien intervenidos por la “pueblada”, la camioneta frena su paso con la tranquilidad de ya haber dado aviso a sus compañeros que no demoran en llegar, apersonándose en el lugar alrededor de 20 policías uniformados, según cuentan los testigos. No contenta con todo el rejunte de delitos que venimos enumerando cronológicamente, la fuerza policial arremetió de nuevo hacia la ilegalidad (vaya paradoja) e intentó secuestrar los celulares de los particulares que filmaban los hechos, y prohibió que lo continuaran haciendo.

“La Jefa de Policía sacó rápidamente bebidas alcohólicas de la camioneta y las guardó en un móvil. El Oficial Aramayo que conducía estaba alcoholizado y coqueando. Estaba vestido de civil, pero la Jefa de Prensa con el uniforme», decía Pablo el amigo de la víctima en declaraciones a una FM local al tiempo que agregaba: «cuando nosotros estábamos grabando, la policía empujó y nos quiso sacar el celular, 20 policías actuaron en todo esto. Realizamos la denuncia porque encima quisieron fugarse después de chocar a mi amigo. La camioneta que manejaban era una 4 X 4, color blanca».

Lo grave del caso es que además de que no deben haber percibido la sanción que merecen, tampoco han percibido el repudio público que les compete por tantos actos de des-humanidad seguidos, adrede y a plena conciencia. Eso por una complicidad extrema de los medios de comunicación hegemónicos que no dieron cuenta en la opinión pública de la poca ética profesional que tienen policías del tipo (que penosamente son la mayoría). Así las cosas, la policía no protege, vigila para negociar; así las cosas la policía no asiste a las necesidades sociales, más bien las genera; así las cosas la investidura institucional sigue de guatemala a guatepeor.

Por fortuna, entre tanta nubosidad, siempre hay un sol que no desampara de fotosíntesis a la vida vegetal; además, por esa misma fortuna, pueden sacar las flores pero las raíces provocaran nuevas plantas. Sigamos remontando vuelo, sigamos creyendo que un modelo de sociedad distinta es posible, unidos y fortalecidos, como esos vecinos de barrio bancario que se unieron en solidaridad desinteresada para que esa camioneta no pueda huir a su madriguera…

ZIPPO


HACERSE CULTO

Según cuentan en el año 1592 llegaron a las costas de América las primeras naves europeas durante la historia de la humanidad. Dos notas rescataremos de este hecho: el viajar, y los choques entre culturas.

Cómo bien relatan los viejos libros, cada vez mejor impresos con láminas a colores y dibujos para los más pequeños, que resguardan los estantes de nuestros establecimientos educativos, los muchachos de barba blanca y absurdas armaduras en el Caribe, pues hace calor y tal vez la gente no esté pensando de antemano en matar y destruir; llegaron armados hasta los dientes, con cruces y espadas y arcabuces color estaño;  y ante una inmensa voluptuosidad vegetal amablemente respetada, se dieron de frente con los nativos del lugar, o los cultos del lugar. Pieles trigueñas, relucientes en sol y frescas al agua de mar, con algunos accesorios de caza o pesca tal vez, pero con lo indispensable para vivir tranquilos; nada de pecados y penas, nada de cargos imaginarios. Seguramente algún cacique inscripto en la ideología paternalista llevaban estos primeros nativos, que fueron parte del primer encontronazo cultural de dos partes del mundo. Sin embargo no habrán concebido el estarse armados todo el tiempo, eso lo dejaban para quienes se andaban sin respetar aquello de “no hagas lo que no deseas que te hagan”; o porqué ese viejo dicho de que dónde hay guerra hay amor; entonces, quienes se estaban listos para atacar, estaban esperándolo, y sólo puede esperarlo quién haya atacado alguna vez y, tomándole el gusto, se anda por ahí sembrando discordia, peleando por tener algo más, siquiera peleando por los dioses sino más bien valiéndose de ellos descaradamente para que pobres idiotas se acuchillen y se disparen.

 Estos hombres no entendían lo que se hallaba ante ellos, el paredón vegetal resguardado por esos hombres de piel más oscura, siquiera negra del todo como algunos moros que venían descendiendo del salvaje áfrica; era para ellos una imagen, una energía, un vibrato de tales dimensiones, porque recuérdese que estaban ante lo que ahora llamamos América, que quisiesen sus cabezas o no era más imponente que hasta el mismo dios que alababan vivazmente. Entonces temieron pues sus convicciones e ideales, que se valían de la aventura y del respetar un orden sí o sí para sobrevivir y llegar a un lugar dónde sobrevivir sea más realista, temblaron cuando no encontraron asidero espiritual ni en el dios más dios de todos; parecía de absurdo ese cura con su cruz y su charlatanería incesante y con más temor que ninguno, si ese lejano árbol se mueve y levanta su brazo hasta llegar aquí, o si este mar tan sólo voltea la chalupa miserable ese cura será un ridículo aglutinado de carne putrefacta que devorarán algunos peces en unos días; me convence la idea de que se cagaron en las armaduras, sus costumbres más radicales, más llenas de glamour, las idiotas decisiones de la crema europea, se vieron tan grotescas ante la vida despedida por el mar y la selva, y aquellos viejos hermanos nuestros, que decidieron, por temor ante lo desconocido, reventarlo hasta más no poder.

Léase “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano; comprable en cualquier librería, o descargable en algunas páginas de la web.

Ó del mismo autor: Memorias del Fuego, sus tres partes, “Los nacimientos”, “El siglo                                                                                               “, “Las caras y las máscaras”, conseguibles también en los mismos lugares arriba nombrados.

Creo que resumo tanto el lugar que ocupo en el mundo, cómo el que ocupa el posible lector modelos de estas líneas; somos hermanos y somos latinoamericanos, y tal vez empecemos a concebirnos cómo supra tátara nietos de la conquista; así como algunas son madres de desaparecidos, otros son desaparecidos, otros son desaparecedores, y otros son del otro barrio, o de la casa de al lado, o de cuatro esquinas antes de la parada, o del semáforo; todos nosotros somos latinoamericanos, y el hecho de que haya desaparecidos está relacionado con esa antigua, tradicional e incuestionable historia que nos resumen cómo algo que se superó con la constitución de las naciones-estado; viejo chamuyo chapado a la europea, que vivos o engañados, compraron algunos personajes de la historia oficial. Hay otras historias, averiguad sobre el EZLN, o el MOCASE, sus concepciones de lo que se debe respetar, lo que se debe cuidar y anhelar, lo que vale la pena en este plano; distan mucho de las irrespetuosas concepciones eurocéntricas, pero emanan de sus funciones atisbos de una relación humana íntimamente cohesionada con la memoria y el respeto hacía la naturaleza.

De aquí quiero partir, de esa base, para explicar cuál es la importancia que intuyo al proceso de viajar  y al de, evidentemente en consonancia, ser parte de un choque cultural. Para comprender viajar, por favor no se piense el ir de un hotel a otro, y tal vez salir a caminar por las calles más céntricas, y comprar unos refrescos y hacerse unas fotos y tratar de no hablar  con nadie que aparente ser del lugar, no; véase el hecho de viajar cómo la búsqueda, tranquilamente aplicable durante la cotidianeidad, de hechos que conlleven a la reflexión inmediata sobre nuestros códigos utilizados, sobre el procesamiento del espacio y el tiempo, el uso de nuestras herramientas tecnológicas, la música buscada, la última decisión, etc. Tal vez cuando se traslada uno de su tierra de origen a una ciudad desconocida, o a un pueblo, puede toparse con rupturas en sus códigos cotidianos tales que lo hacen dudar, y lo llevan a preguntarse. Por ejemplo, esto de pensar el viajar cómo algo aplicable a la cotidianeidad ensimismada en un mismo lugar físico, “mi barrio, mi ciudad”, es posible ya que si adoptamos una actitud de total indiferencia ante las marcas arraigadas por el modo de vida hegemónico andaremos por la vida topándonos, tal vez no todos los días pero sí muy a menudo, con tipas y tipos cuyas vidas se alejan muchísimo de las nuestras; pero es en serio, porqué muchos dicen entender aquello de que todos somos diferentes, pero viven mentidos en una burbuja dónde su círculo de relaciones hacen más o menos siempre lo mismo, desde ir al mismo boliche a trabajar en los mismos aparatos burocráticos; si nuestra aptitud es escuchar y conocer, pues cómo dice un viejo amigo -Quién busca encuentra, seremos humanos sedientos de curiosidad y entusiasmo, siempre tras de algo nuevo ,algo que venga a poner expresión a nuestras tramas.

Así le sucede a muchos argentos que caen a la frontera boliviano argentina algo desorientados; tal vez el ejemplo resulte un poco tibio y algo para nada rebuscado, pero en fin es un buen momento a invitar a participar con algún ejemplo si se copan; pues bien, estos argentos tienen sed, desesperan, los tamales que acaban de masticar y tragar provocan una total indiferencia de las glándulas salivatorias para con sus funciones y así el gusto dulzón del néctar de los panales metropolitanos y rurales, el sabor de la coca-cola y el deseo paralelo por la misma, se hace presente; el más atrevido de todos los argentos, o sea el menos cansado en este ejemplo particular, se levanta y camina hasta el kiosko más cercano; creo que todos imaginan lo que vendrá, que la coca-cola viene casi siempre, a menos que se busque, al tiempo en Bolivia, no viene fresca; no, los argentinos están aún muy despistados; en el kiosko no aceptan pesos argentinos, por suerte es zona de frontera y existen muchas casas de cambio; la sed podrá resolverse. Este ejemplo resulta muy sencillo, pero en él se entiende a que me refiero con provocarse reflexiones y cuestionamientos, y que es posible encontrarlo en lo cotidiano, pues si los argentinos se quedan a vivir en Bolivia deberán sí o sí acostumbrarse a manejarse en pesos bolivianos, a precios bolivianos; y todo es en un marco de cotidianeidad, pero alejado del lugar de origen. Entonces cuando vivimos pensando en que tal vez estamos viajando y podemos enriquecernos con cualquier momento que estemos dispuestos a compartir, seremos tipos o tipas cultas, auténticos nativos de cada instante que atravesemos. 

 

Mustafá, de la Isla


¿EL TIEMPO ES ORO?

–          Buen día doña María, ¿cómo le va?

–          Bien bien, ¿qué vas a llevar?

–          Y..estoy queriendo hacer una ensaladita de fruta así que voy a ver de llevar variadito.

(Prosigue la acción de compra unos minutos más, hasta que doña María, con tono quejoso y determinante finaliza el dialogo antes de concretar el hecho comercial)

–          Y bueno chango, anda a comprar primero la gaseosa y cuando sepás bien cuanta plata te sobra, vení y compra la fruta.  

Así nomas medio zumbando me sacó doña María de su verdulería, que vale decir, se caracteriza por la calidad de sus frutas; es garantía de peras jugosas, zandías caladas por la maduración de sus semillas, melones con los polos a punto caramelo, naranjas con fibras en extremo dulces. Imaginaran mi astucia de saber cuando una batalla está perdida, no esperé que la mujer de rasgos colombinos saque el rebenque o se crispe más para salirme cabizbajo a responder su mandato final.

Entré con 20 pesos y un envase de gaseosa a su comercio, le dije que me pese tres peras, dos manzanas y un durazno. La suma daba 12 pesos, 8 en pera solamente; ignorante, como soy sobre algunos pormenores del consumo cotidiano, le consulto a doña María si me alcanza para comprar con los potenciales 8 pesos de cambio la gaseosa que el envase vacío estaba emulando.  Ella me dice que supone que no, que en realidad esa gaseosa sale 9 o 10 pesos. Le retruco, para no tener que volver a su negocio otra vez, que me cambié una pera por una manzana y un durazno más, y me cobré 11. La ecuación que prescindía del medio de cambio dinero, atolondró a la doñita que reaccionó contrayéndose y sentenciando que me vaya y vuelva con la plata que iba a gastar si es  que quería comprar. Luego de comprar la gaseosa, que sólo me costó 8, regresé a lo de doña María, y aunque podía llevar los 12 pesos originales de compra, opté por pedirle el cambio que le había ofrecido. Pesaje mediante, las ahora dos peras, mas las tres manzanas y los dos duraznos resultaban 10 pesos con 50 centavos; es decir, si ella hubiese aceptado la oferta que prescindía del dinero para intercambiar, salía ganándome 50 centavos. Pero como no lo quiso así, debió darme un damasco además.

Más allá de la peripecia entre frutas, centavos y diálogos comerciales, lo llamativo para mí fue la reacción de la señora ante la propuesta de no utilizar el dinero como parámetro de intercambio. Fue como si ella se hubiese asustado, desequilibrado; la costumbre la hizo tambalear y hasta casi que creer que yo estaba abusando de alguna especie de súper dote mio para la matemática doméstica.

Imagen de "cabeza de billete", un viejo amigo de Juan Neoliberalismo.

Imagen de «cabeza de billete», un viejo amigo de Juan Neoliberalismo.

Eso es una muestra clara del “fetichismo” de la mercancía de Marx, de cómo el esfuerzo humano invertido en un proceso productivo, es invisibilizado por el dinero, como si no habría tiempo ni acciones en el trabajo, sino sólo valores económicos mediando las relaciones sociales. En este caso no es que quiera sugerir que las acciones o el tiempo sean los mejores parámetros de medición entre las relaciones sociales de producción, pero al menos son más naturales que el efecto de pensar toda relación de intercambio en signo peso, o sus derivaciones de contraseñas de cuentas bancarias o cheques fechados. El problema radica en que se naturaliza esa percepción cosificada de las relaciones, como si fuese algo completamente biológico, lo cual altera profundamente los lazos humanos de igualdad, fraternidad y justicia, que contradictoriamente sostenían ideológicamente a la revolución burguesa de Francia. Remarcado esto ultimo hasta el hartazgo, como una estafa ideológica que la educación formal nos hace en toda la etapa primaria y media, de pre-grado.

Espero que esto sirva para alertar del miedo a confiar en el otro ser humano que estamos teniendo. De lo seguro que nos hace sentir el tesoro particular, el patrimonio, la racionalización y el cálculo; la lógica de Smith sobre la riqueza de las naciones, en esta post-modernidad adopta su curso individualista, con lo cual las reservas nacionales para el sostén macro-económico, se traslucen en las unidades domesticas micro-económicas que intiman con sus finanzas, pero no conversan con sus vecinos. La mayoría de las veces no sabemos quien tenemos al frente, pero sabemos, o creemos saber estimar, la valía económica de lo que hace; a veces hasta creemos poder calcular las pérdidas que otros tienen por lo que no hacen, y nosotros creemos que podrían hacer para tener más.

Como me dijo un amigo interplanetario, que no nos roben el alma…..

ZIPPO

 

 


¡PERO SI ESTAMOS TODOS LOCOS!

Mi estimado lector/a como usted sabrá la credibilidad es una de las banderas que se esgrimen a favor de tener cierta ética de verosimilitud entre los que funcionamos como productores de relatos sociales a través de medios de difusión. Por eso, y sin prescindir de un centímetro de ética, es que empiezo aclarando que lo que decodificará a continuación no tiene ninguna garantía de ser  cierto, ni real, ni verdadero, pero puede ser muy instructivo si se tiene alguna especie de obsesión con las patologías neurológicas de las mentes humanas, o si se ha pensado alguna vez en qué es lo que nos hace “actores” sociales.

Seguidamente tendrá ocasión de encontrarse con la reproducción de un texto de una muchacha en el que habla sobre sus actuaciones sociales en la esfera de relaciones culturales dentro de grupos de pertenencia. Llegó a mis manos hace dos noches, cuando luego de ser abducido por una sartencilla voladora (OVNI) que me dejó a tres cuadras de mi casa previniendo quedarse sin combustible y no poder salir de la vía láctea. Mientras caminaba rápido sin prestar mucha atención a mi alrededor por la llovizna que me daba en las pestañas y me obligaba a bajar la testa, un ser de no más de metro y medio y rasgos similares a los del popular Alf se interpuso en mi camino interrumpiendo inexorablemente mi paso; como la noche ya no daba sustos, atiné a quedarme quieto observando, él extendió una de sus extremidades inferiores, con una elasticidad humanamente imposible, y me entregó un papel diciendo: “el agua no moja, hidrata; el aire no sopla, oxigena; el fuego no quema, ilumina y la tierra no ensucia, alberga raíces. No dejes que te roben el alma”.

Hasta ahora no encontré el punto de conexión entre esa frase y lo que el papel, escrito por la joven, dice.  Por eso tomé la determinación de compartirlo públicamente, tal vez así otros tengan la lucidez de inferir aquel mensaje que a mi me viene siendo esquivo. Desdoblado el papel se lee lo siguiente, en una letra de carta redondeada y crecida que ocupa más de la mitad del espacio que cede cada renglón hasta llegar a su próximo:

Sí es cierto que a veces soy una damita calmada, que prácticamente pasa por sumisa, no levanta mucho la mirada y sonríe con timidez cuando le hacen un pregunta. No es menos cierto, que otras tantas veces, soy el centro de atención, no paro un segundo de hablar y hacer morisquetas, absorbo las miradas y soy el ‘hazme reír’ de las reuniones. Es verdad que ocasionalmente me sensibilizo por todo y tengo la lágrima fácil sin distinguir lugar ni contextos; sin embargo también hay momentos en que la frialdad se apodera de mí y nada pareciera ser lo suficientemente importante como para afectarme. Soy seductora y sensual por ratos, pero también soy desalineada y repugnante en otros. Es absolutamente real que tengo dos personalidades bien definidas entre quienes ahora me frecuentan, y hasta opté por bautizarlas a cada una con su propio nombre, además de con sus respectivos tip’s. Pero aunque el límite es finito, no soy bipolar, sé muy bien lo que hago.

Todo empezó hace cinco años, cuando llegué a este lugar remoto del mundo, donde nadie me conocía de antemano, en donde no tenia una reputación ni imaginarios sociales sobre mi. Migré de mis pagos luego del accidente automovilístico que me privó de mi familia; reconocerme sola, y observada por todo un entorno social con cierta lástima o pena, me acomplejó mucho y me llevó al completo aislamiento y ermitañismo; no quería salir de mi morada, no quería cruzarme con nadie, muchos menos intercambiar miradas o palabras, hasta los saludos me pesaban. La soledad se hizo carne en mí, y mi refugio fue la lectura incalculable de libros.

Pasadas las semanas, aunque la fobia social no perdía vigencia, tuve la fortaleza de interesarme por las relaciones humanas en sociedad, los estudios que había al respecto. Supongo que creía que de esa forma iba a poder auto-ayudarme a re-insertarme en lo que pare mi hasta ese momento era “el mundo”, traducido eso, como mi entorno social. Entre una lectura indagatoria y otra, llegué a estudiar la psiquis humana, con sus desvaríos y trastornos, fue allí cuando comprendí eso de ser un ser social, formado por lo que uno es, lo que uno cree que es, lo que los demás creen que eres, lo que los demás dicen creer que eres, y lo que uno quiere ser. Entendí que el plano de relaciones humanas culturales, es anti-natural, es construido como un escenario de actuaciones fluctuantes entre personalidades, que sólo en honrosas ocasiones se convierten en relaciones humanas naturales.

Así fue como, arrebatada mi vida sentimental por el profundo dolor de la soledad, me decidí a manipular “el mundo”, a re-construir mi “yo social”, mi personalidad, de tal forma que me sienta protegida de que los demás perciban mis lecturas “coherentes” sobre la vida diaria. Pero claro, ello sería casi que aburrido y sospechoso para los que ya me conocían, sobretodo por mis débiles aptitudes actorales. Por eso decidí venirme a este lugar, lejano, donde nadie podría de ninguna manera saber nada sobre mi pasado.

Claro que antes de la partida preparé bien mis personalidades, le di matices a cada una, muletillas verbales y hasta estigmas motrices que los diferencien. En otras palabras, compuse a conciencia mi bipolaridad, volví a nacer como ser cultural, como persona, aunque mi ciclo biológico-humano continuaba sin alteración. Ahora soy conocida como la “loquita” que no causa daños graves, que no por demente es mala, y con la que hasta puede sostenerse conversaciones insignificantes con relativo sentido.

Ha dos lustros de llevar este secreto en un rincón recóndito de mi mente hay algo de lo que estoy tan seguro como de que no soy bipolar, y es que sí estoy demente. Por eso tomé la decisión de escribir este tramo, para que otros no dejen que sus personajes le roben su humanidad y terminen por afanarles el equilibrio.

Sin más, semblantes.

 Si algún simio consigue establecer ese puente de sentido que necesitamos establecer con claridad y dinámica entre el mensaje del ser sobre-natural y lo comentado por la joven, no demore en compartirlo con toda la comunidad, nos será de mucho valor ….

ZIPPO


CULTURICEMOS LA DISCUSIÓN, LA HAGAMOS RIMAR CON CONSTRUCCIÓN

El disfrute es un gozo que no se contradice necesariamente con la crítica, o la disconformidad. Tanto como que el conformismo no es referencia de optimismo, ni el situarse en un análisis sobre la injusticia social o la frivolidad de los tiempos actuales es síntoma de ser un amargado. El problema radica más que nada en la dimensión que le damos a los conceptos, los parámetros por los que decidimos hacer de un significado o uso de una palabra, su significado hegemónico.

Ni disfrute, ni disconformidad, ni conformismo, ni optimismo, ni injusticia social, ni frivolidad actual, ni amargura son siempre idénticos, según cada contexto adquieren diferentes connotaciones, tanto desde su punto más estrictamente semántico como desde su punto más abstracto en el que se reconocen las características particulares de cada caso en los que se los trae a colación.

Es por esa hegemonía de los usos y significados que algunas palabras tienen una carga negativa, su emotividad está colmada de oscuras inferencias y opacas interpretaciones. Los ejemplos realmente abundan, “política” o “político” es uno de los más recurrentes; aunque la política no se reduzca a lo que el sentido colectivo entiende cada vez que la oye o la lee, por esa contracción del uso y significado, muchos “no hablan de política”, ni “hacen política”, ni serian “políticos”. Así las cosas se agotan los recursos para que los reduccionismos lingüísticos no conduzcan a confusiones cuando se sale de las hegemonías semántico-sintácticas.

Por eso un padre que quiere remitir a lo orgulloso que está de su hijo rubrica en tono fuerte ante toda una mesa de amigos que “por suerte me salió bien machito”; sucede que su relación del uso de la palabra “machito” es además de escueta, machista y homofóbica ya que él lo considera tal porque es un joven con buenas calificaciones universitarias, que además tiene un trabajo como pasante en un estudio jurídico, que ahorra billetes y está próximo a comprarse su primer auto. La palabra “machito” es para este hombre sinónimo de “hombre que hace lo que debe hacer según el modelo de vida que yo creo correcto”.

De esta forma se va construyendo entonces la valía y la emotividad de las palabras; se les imprime reputación, como si ellas hubiesen sido libres de aparecerse en determinados marcos de comunicación social. Por eso las palabras tienen historicidad, y es debido a ello que el lenguaje y su uso son una de las formas más invisibles y desapercibidas, aunque no por eso menos eficaz, de construir, difundir, y hasta imponer cultura.

¡BASTA DE CALLARNOS! aunque sobren actitudes como la de esta imagen...

¡BASTA DE CALLARNOS! aunque sobren actitudes como la de esta imagen…

Es luego de reconocer eso, que quiero marcar lo desprestigiado que está el concepto de “discusión”. Es como si discutir fuese ser problemático o conflictivo para las relaciones sociales; es como que la discusión distancia, no encuentra puntos en común o hace dialogar distintos saberes, porque esta más bien emparentada con la pelea. Discutir, según una emotividad más benevolente, es menos pelear y más construir desde la diferencia, desde la interacción. Pero claro, la lengua y el habla, como decíamos, son engranajes culturales. Será por eso que discutir tiene tan mala reputación, igual que criticar, o analizar la injusticia y la frivolidad; no es casualidad que nuestra cultura le haya imprimido esa emotividad negativa a lo que significa discutir: somos hijos de la cultura asesina que propuso el silenciamiento y exilio de la diferencia.

Pero, esperanzados aun por recuperar tolerancia y poder sobre lo variadamente divergente, convoco a reactivar la discusión no sólo en sentido práctico sino también semiótico (su uso como palabra). Discutir, como consecuencia de las diferencias, es la mejor forma de construir en colectivo. Discusión, emotivamente optimizado, es armonía para la construcción.

 

ZIPPO


MUCHO HUMO Y POCAS NUECES

Hay detalles de la vida corriente que por su envergadura de habituales resultan ser vaciados de contenido para un análisis contextualizado y, al menos someramente, complejizado. La banalización, tan promovida por los pilotos de esta vieja cultura frita del consumo indiscriminado, hace mella en nuestras lecturas sobre acontecimientos sociales, y las reducen en el mejor de los casos a chistes muy oportunos. Así es como las desagradables imágenes que ahora traen los paquetes de cigarrillos, ha sido motivo para que algún master del fotoshop nos advierta vía facebook que además de los muchos perjuicios a la salubridad que causa el tabaquismo, también te puede “volver pelotudo”, como le pasó a Jorgito “me muevo a donde calienta el $ol” Lanata.

La inquietud comenzó hace unos días cuando la muchacha simpática que recibía las demandas de los compradores detrás del mostrador del almacén, extendía su brazo izquierdo trémulo, dándole un paquete de cigarrillos a la compradora. La niña que adquiría los tabacos exclamó horrorizada por la imagen escatológica que acompañaba el envoltorio, en la que se mostraba dos pulmones, uno de ellos devastado. Ni lerda, ni perezosa, y con una sonrisa un tanto morbosa, la vendedora retrucó mostrándole otras imágenes de la variedad.

La secuencia me llamó la atención, sobre todo por la carga de morbosidad con la que se vive socialmente incluso la denigración autodestructiva que propone la cultura del consumo. Días después, la novedosa forma de prevenirnos sobre lo mal que hace fumar, se hizo más rutilante y profunda cuando un simio amigo, luego de volver de su compra de tabacos, me comentaba su indignación al respecto. “Se nos están cagando de risa en la cara, esto es el colmo. Si ya saben que fumás y las consecuencias nocivas que tiene, con qué necesidad te ponen este tipo de imágenes; es como si se burlaran de la adicción que nos indujeron”.

 Ese veredicto fue determinante para la proposición que voy a hacerles a nuestros representantes políticos. Nuestro simio amigo hace referencia justamente a la forma en que los promotores del sistema consumista nos van creando necesidad, hasta aquí nada nuevo; pero además muestra su ira ante lo que considera una burla; me parece importante ponernos en orden entonces: las empresas tabacaleras no deben tener el más mínimo interés en crear conciencia sobre las graves consecuencias del tabaquismo, por lo que puede deducirse que esta novedosa manera de llamar la atención sobre los daños de fumar viene dada por alguna determinación legal, una imposición del Estado a los empresarios.

Estamos entonces ante un nuevo caso de tibieza por parte del Estado, que no se decide a gobernar para el poder popular más que para el poder económico centrípeto que crea la estructura hegemónica del neo-liberalismo global. Se podría avanzar con políticas más acentuadas sobre la toma de conciencia de lo que significa el consumo de tabaquismo, y no sólo desde el punto de vista de la salud personal, sino desde el fenómeno social que trae aparejado. Digo, además de ser un consumo injustificado para la auto-subsistencia humana (nadie se muere si no fuma), es un comercio internacional que extrae materias primas de las zonas periféricas a las potencias, y que luego se distribuye en todo el mundo dejando ganancias a unos pocos, poquitos inversores transnacionales. Ni hablar de la costumbre a fumar que imparten, y que lleva a que en algunos casos, años más tarde de haber empezado con el cigarrillo estén preparando la virulana para llenar una pipa y estrujarse los sesos con pasta base.

Sugiero que en vez de poner el mal directo, físico y personal, se pongan imágenes de las mansiones que tienen tanto los empresarios internacionales del tabaco, como los titulares de los grandes carteles del globo. Buena vida a costa de la mala vida de otros, esa doctrina es la que hay que atacar para crear una conciencia social que vaya más allá de la salud individual.

Simios, el tabaco es una planta igual que la marihuana, que son utilizadas para el consumo particular; para tener una planta basta un poco de agua, voluntad, energía y algunos pocos kilos de tierra, por lo cual no hay justificación para que su comercio sea libre y regularizado por la legalidad; se debe restringir el comercio, tanto de tabaco como de marihuana, para que vuelvan a tener la significación que les corresponde, la de plantas. De esta forma, quien quiera consumo, tendrá que atravesar para ello por un proceso de respeto biológico con las respectivas plantas. No a la legalización del comercio de necesidades inducidas, si a la liberación de las relaciones biológicas que permitan conectarse con los demás seres vivos que nos rodean.

ZIPPO


COMPROMISO SOCIAL: DE LA REALIDAD A LO VERDADERO

Me preguntaba cómo es que un humano puede hacer lo mismo, o al menos algo muy parecido, por ocho horas seguidas, o entrecortadas, durante todos los días hábiles y algunos del fin de semana; me generaba cierta intriga resolver cómo es que podemos sentir que esa forma de trabajo dignifica a los seres, más bien siento que los despersonaliza, los deshumaniza, los uniforma y los transforma en máquinas con acciones específicas, que como bien diría un tal Marx, se diferencian de las abejas sólo porque tienen la capacidad racional de visualizar en pensamientos el resultado de su producción antes de terminada.

Humanos-robots

Humanos-robots

Mientras andaba entre esas cavilaciones, un tanto abstraído un tanto desconcertado, tomé asiento en una plaza para relajarme y hacer algo de lo que más disfruto: contemplar. Los veía pasar apurados, siempre llegando tarde, sea al trabajo, sea al descanso, sea a alguna otra ocupación que tiene la virtud de pre-ocupar; los observaba que poco hacían por mirar el alrededor inhumano (naturaleza y construcciones), al contrario es como si estarían buscando otro rostro con quien cruzar mirada, u otro cuerpo a quien previa mirada fugaz se le desmembrará con juicio crítico la coherencia de sus atuendos y su forma de andar; los miré tratando de dilucidar estereotipos de los que también caminan, mientras que otros si quiera se interesaban por el mundo de alrededor, sus mundos ya están complacidos y abarcados en una pantallita pequeña que si bien tiene funciones de computadora, se llama celular. Un dato llamativo fue que nadie miraba el cielo, ni la copa de los árboles, siquiera se detenían a admirar las construcciones elevadas por herencia colonial que adornan el casco céntrico: nadie eleva la mirada, no miran más arriba de sus hombros.

Entre tanto, me llamó la atención un conjunto de faroles, que se desprendían de un poste matriz, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda; el primero con un foco blanco y el segundo con uno amarillo, daban la sensación de ser dos ojos vigilándonos desde arriba, cada uno con su propio color de iris. Inmediatamente recordé a un perrito, mascota de un antiguo amigo, que por algún problema ocular había terminado con un ojo de cada color. Supongo que son pocos los que recayeron en el detalle, aunque son miles los que pasan por debajo de esos faroles todos los días en la peatonal donde se ubican. Así las cosas, las relaciones humanas que se conjugan en este mundo más parecen ser una sobre-actuación de apariencias que poco hacen por disfrutar de lo inmenso que es todo lo pequeño que nos rodea a diario.

Claro, esto es producto de una sistematización aguada, en nombre de una evolución y modernidad, que la humanidad como conjunto terminó aceptando como modelo de vida; modelo de vida deshumanizante, en el que muchos viven aparentando y pocos viven siendo. Será por eso que la fuerza de los discursos tiene tanto poder en estos días, la jactancia es una de las mejores herramientas de posicionamiento social en las relaciones, pareciera que de poco sirve lo que se hace tanto como lo que se dice.

Pero para no aburrir ni irme por las ramas, digo concretamente que a lo que quiero llegar es a la irritante concepción de “compromiso social” que se tiene por estos días. Se ha reducido tamaña categoría a la simple acción con el entorno personal de cada uno (es decir, compromiso social significa salir el viernes con los amigos “sin falta”, o adherir a una práctica colectiva que a veces nos resulta inútil pero que como la hace mi grupo de pertenencia la hago también).  Compromiso social, es para muchos, no joder al otro; no es la primera vez que lo expongo pero según mi esquema de valores no alcanza con no ser malo para ser bueno. Compromiso social, es para otros tantos, tener una postura crítica sobre la “realidad” motorizada por el consumo de medios masivos de difusión.

Más allá de lo evidente que resulta la desvalorización que se ha hecho del compromiso social, voy a cerrar con una clave que se emana del último aspecto destacado sobre la visión crítica sobre la realidad. Considero, previa puesta en común con un simio amigo, que la realidad debe ser netamente aquello que cada uno vive, lo demás que escapa a nuestras propias vivencias son escenarios de realidad, no realidad en sí misma. Por eso la “realidad” y las “realidades” son una construcción abstracta, que tiene poca sustancia en la vida material, con lo cual realidad y verdad no son una dialéctica perfecta. Por eso, sugiero que para empezar a ir en contra de la deshumanización que nos propone este modelo de evolución, en el que vivimos más en un plano de fantasías que en un plano de genuina realidad, busquemos las verdades irrefutables: Pachamama a la orden, sabiduría infinita.

 

ZIPPO

 


BLA BLA BLA BLA BLA: LLUEVE SOBRE MOJADO

¡Hasta que llegó la lluvia por estas latitudes! La humedad se venía agolpando en un frasquito que no aguantaba más lugar sin estallar en gotas; la clemencia de los ríos famélicos y el padecer corriente que se manifestaba en sudor incesante tuvieron respuesta en esta semana, las nubes (que vendrían a ser el frasquito que decíamos antes) no soportaron más la presión, la densidad, el observar el padecer humano y la clemencia de las corrientes, y se hizo llovizna, liviana pero continua.

El planeta es en mayor parte agua, al igual que nuestros cuerpos, será por eso que cuando un hilo de rocío se desliza por la piel descubierta de un brazo sin mangas, nuestro sentir puede ser ambiguo por no querer mojarnos, pero hidratante, refrescante, reconfortante. Así, previa indagatoria de este aprendiz de brujo, son innumerables las reseñas a la frase “me encanta caminar bajo la lluvia” que se archivan en mi memoria. Lo curioso, para seguirle sumando créditos a la matriz contradictoria del hombre post-moderno, es que cuando llueve y me tomo el tiempo de caminar al estilo paseo no veo a nadie disfrutando del trance, más bien las calles se vacían y los pocos que quedan sueltos entran en estado de histeria como si más que H2O del cielo cayera soda cautica.

Será que yo tengo algo de pirata o marinero, por eso sin decir que me encanta caminar bajo la lluvia porque no lo considero una constante, muchas veces salgo al encuentro de la lluvia y las aguas; me fluye como un impulso incontenible, en el que aunque más no sea requiero mojar los pies en algún charco, como una especie de limpieza espiritual, de contacto con el mundo, o de una suerte de bautismo para ateos. Elemento vital, el agua que cae del cielo nos bendice, por eso la llovizna de esta semana fue un alivio para todos; sin embargo no muchos salieron a recibir la bendición, la mayoría la vio desde la butaca de un auto u ómnibus, o tras las cortinas de una ventana.

El agua, además, en nuestra realidad social pauperizada es equiparable con el valor de cambio por excelencia: el oro. Con esa analogía se trasluce lo valioso que es cuidarla para que no se agraven los problemas a los que son expuestos algunos con-ciudadanos a los que se les escatima la distribución del servicio, y eso ya no por cuenta de la ausencia de lluvias, sino por la mala voluntad de la empresa que lo imparte, Aguas del Norte. 

La organización, como buen producto del mundo post-moderno neo-liberal, es una contradicción en sí misma: su eslogan es “Aguas del Norte, la compañía de todos”, sin embargo hay muchos que son parte de ese todos que dan testimonio de sufrir carencias en lo que a recepción de agua en sus hogares refiere. No hace falta irse muy lejos, barrios que no pueden ser considerados ni periféricos (y nótese que digo barrios y no asentamientos) sufren el “mal de la empresa loca”; la zona norte en las adyacencias de la universidad es un ejemplo de eso.

Pero claro, no se trata de una zona aislada, también este inquieto brujo incipiente que tiene características de simio con hormigas revoloteándole el trasero (por no decir que es algo inquieto), conoce de cerca casos en los que el agua por cañerías se niega por días completos a familias, como sucede en La Caldera, localidad ubicada a no más de 25 kilómetros de la capital provincial. A su vez, al otro extremo de la ciudad, en San Luis, la cosa no es más auspiciosa y menos controversial, allí quienes más cerca habitan del río menos acceso tienen al uso corriente del servicio hídrico (¡CUAK!), en el mejor de los casos tienen 3 horas diarias. Imagínense, sin autocensura ni languidez mental, la inmensurable ceremonia a la tormenta que se hizo en esos lugares en esta semana, cuando la lluvia del martes le dio justicia divina de la Pachamama a su injusticia terrenal; cuentan que algunos lloraban en paños menores abrazados bajo el manto de gotitas al coro unísono de “agua bendita, agua bendita”.

Me pregunto, ¿hay tantos a los que les gusta caminar bajo la lluvia? Y yendo a un plano de intereses más concretos y urgentes, ¿hay derecho a qué los encargados de gestionar la distribución de nuestros servicios dejen a merced de la Pachamama las necesidades de muchas familias que abonan sus impuestos igual que las demás?

 

ZIPPO


EL SUEÑO DE LA VICTORIA: CHÁVEZ TRIUNFA EN VENEZUELA

-Ay!!! Grita la muchacha cuando tropieza su andar con una roca no muy grande pero puntiaguda. Ella oscila los treinta abriles y cuando camina es tanto esbelta como distraída; silueta a la que se le sumarían un par de kilos si se fuese un caníbal, pero como no se trata de comerla como alimento sino de degustarla como un placer, no le falta ni un gramo. Se repone pero continúa en su ensimismamiento natural agachándose para revisar el golpe que le provoca latidos constantes en algunos dedos de su pie derecho, albergado bajo los lienzos marrones de unas sandalias. Ese es el que se las vio con la rigidez de la piedra durante la trastabillada; esa extremidad inferior, con las defensas disgustadas, tiene dedos largos pero semejantes y correlativos, como en todo el cuerpo de la joven la simetría y la armonía hacen una rima sensual. Sin embargo ella ha estado traumada ante el atentado a su estética que es ese pie derecho porque bajo la uña del meñique un especialista quirúrgico debió extraer una encarnación por la mala forma de usar el alicate que tuvo en sus primeros años primeros años de pubertad; la cicatriz es ínfima y está postulada como la curva más exótica de esta dama, son pocos los que se la descubren. Lo cierto es que la flaca no da lugar dudas, su sonrisa, postulada como su mejor curva, es emprendedora; sus gestos son una invitación y el arco de sus cejas cuando elabora una pregunta es postulado como su segundo mejor par de curvas….del primero ni hablar, al encanto de sus respectivas imaginaciones.

Cuando me desperté la veía claramente, por eso no quise despegar los parpados apresuradamente, para no perderla de vista. Tal vez sea que me la voy a cruzar alguna vez y tengo que recordarla para comprobar si es ella, si tiene su cicatriz en el pie derecho; si la reconozco no puedo dejar pasar la oportunidad, tengo que estar preparado para aprovechar la ocasión: es una cuestión de suerte. La soñé, soy un afortunado. Llegué a conocerla, supe que su actitud era una extraña combinación entre retraída, coqueta, incierta y soberana; una mujer de instintos maternales de leona y suficiente peso propio como para bailar sobre sancos. Demoré muchos minutos de ensueño con los ojos cerrados y posición de seguir durmiendo en descascarar ese fruto; supongo que tendré que estar atento para que cuando la cruce en el camino pueda conocer la particularidad de cada uno de sus gajos…

Sin embargo no hubo tanto retraso para insertarse en el trajín cotidiano en el que las urgencias de lo que se presenta como real nos requieren. La realidad objetiva que se esmera en opacar mis sueños se me hizo ineludible ni bien abrí los ojos y oí el “ring” del teléfono que me hacía peticiones de silenciamiento inmediato. Troté medio sonámbulo y con una compulsión extraña en el pecho, seguramente por el sueño que me tenía a punto caramelo. –Sí, contesté la llamada ya obligado a pensar racionalmente en facultades de hombre despejado que sabe que está dando lugar a una conversación telefónica, pero el resultado fue escuchar la cinta de una contestadora automática que me hizo sentir como un muñeco de plástico. Ahí di el paso y tuve que estar dentro del mundo de la realidad compartida otra vez.

En ese mundo, donde la política institucional internacional funciona como uno de los principales vehículos de la disputa de poder de los hombres, ayer hubo un proceso electoral histórico que dejo al desnudo la construcción de realidad inverosímil que hicieron intencionadamente quienes vehiculizan la disputa de poder desde los medios de comunicación masivos hegemónicos. Las empresas periodísticas habían hecho una campaña engañando al imaginario colectivo latino, desde CNN hasta Clarín, sobre las suculentas posibilidades del candidato opositor de Hugo Chávez en Venezuela, don Capriles.

Sin embargo, las urnas vuelven a hablar en una democracia que sin dudas que admite grandes mejoras, pero que no deja de ser popular. Como en el referéndum que le posibilitó reformar la carta magma venezolana, el líder de la Revolución Bolivariana se llevó los laureles y la posibilidad de continuar con un proceso, que de haber caído en estas instancias hubiese sido totalmente tirado por la borda a las arcas de la explotación más rauda a la que el neo-liberalismo puede aspirar. Una bocanada de aire para los que alentamos la unión latinoamericana; no obstante como de laureles no vive el hombre vale la crítica a la posibilidad de reproducir un modelo agotado en cuba sobre las intenciones de socialismo personalistas que han enquistado en el poder a los mismos actores. Si la revolución es un proyecto colectivo, que no haya problemas en que timoneen distintos comandantes.

Por otra parte voy a recaer en un punto de Chávez que no fue de mi entero agrado en el seguimiento de su campaña. Sugirió apoyar la candidatura a re-elección de Barak Obama en los Estados Unidos; la actitud dejo entrever una diplomacia demasiado complaciente para mi gusto con un Estado que en manos de Obama, o quien sea (las posibilidades son más conservadoras y cerradas allí: o Republicanos o Demócratas), sigue sosteniendo políticas de opresión y subyugamiento ante los países periféricos a su capitalismo centralizado.

De todas formas celebro la continuidad del proceso chavista que ha venido siendo fiel a una premisa general, ser un gobierno para los pobres.

 

ZIPPO


COMUNICADOS CON TODO LO DEMÁS

«..no pienses que estoy loco es sólo una manera de actuar. No pienses que estoy solo, estoy comunicado con todo lo demás…»

Las olas del Pacífico rompen a toda revolución en las escolleras de la costa; el pescador, paciente como madre que aguarda la llegada del hijo en aventura, no se deja turbar por las gotas que le mojan las piernas que le cuelgan desde el lugar elegido para emprender su tarea. El hombre no se mueve bruscamente, al contrario se mece suavemente como si fuese un surfeador sobre su tabla, aprovechando las olas, haciéndolas sus cómplices. Por esta comunión creada entre él y la naturaleza mediante, las olas se encargan de acercarle peces a mansalva, es así como el dueño de la caña no puede más que hinchar el pecho y curvar pronunciadamente la sonrisa al saberse en estado de misión cumplida porque en la semana no les faltara comida, su familia tiene unos días más de garantía.

Como el pescador que confluye en una complicidad abstracta e inexplicable para empedernidos escépticos que de todo creen poder hacer un motivo de burla, como ese hombre que tiene la virtud de saber esperar que la voluntad de las aguas del océano le traiga el alimento, así como él también el astrólogo de vocación se esmera por hacer conexiones observando las estrellas, llegando a sentirlas para poder verlas.

Claro, los empedernidos escépticos vuelven a aparecer en escena, con tono despectivo susurran para sus adentros que es una ingenuidad que las estrellas puedan sentirse; sin embargo, por alguna extraña razón (que seguramente es una profunda inseguridad en sus propias burlas), estos filisteos de la verdad humana no tienen valentía de poner en común sus pareceres, sólo los susurran para sus adentros como creyéndose seres con una visión crítica superior. Es una buena forma de sustituir la certera visión crítica, crear la idea de ser grandes analistas críticos por el simple hechos de mostrarse renuentes a creer en lo “imposible”.

Sin embargo el sembrador que ha dedicado tiempo a establecer una relación biológica con la tierra que preparó para que fuesen el hogar de las ramas que se extiendan de las semillas que vaya a plantar, un poco avergonzado por no estar seguro si soy alguno de esos soberbios críticos, escépticos empedernidos, me confiesa titubeante que tiene la intuición que debe aguardar la próxima luna llena para largar con el proceso de sembrado; dice que no sabe cómo, pero la tierra le sugirió esperar la energía planetaria que se viene en la próxima luna. Minutos después caminamos juntos por las sendas de su campo (es suyo porque lo camina a diario, pero el sistema dice que es de su patrón porque es él quien tiene escriturado legalmente esos campos como propios), vamos en silencio; el clima es ahora ameno, la percepción del hombre es inmensa: un cruce de miradas bastó para que supiera que respeto lo que dice, que mi intención no es ridiculizarlo con complejos pensamientos racionales que poco sentido tienen. Su saber me impresiona, aprendo en silencio, aprendo de su silencio.

El sol, resfriado de tanta contaminación tambalea para sobreponerse ante la tarde nubosa; la madre entra en estado de urgencia injustificada por suponer que es cuestión de vida o muerte que no vaya a secarse el delantal de sus hijos antes de ir a la escuela; uno de sus pollitos, el más pequeño, quien siempre se ha sentido muy atraído por la energía solar, enfoca su existencia a desear que la bola de fuego se encienda por sobre la nubosidad. Así sucede, mientras yo observo en silencio la secuencia que evidencia la satisfacción del infante ante el aluvión de luz solar sobre su patio; sus plegarias fueron escuchadas. Si, ya sé que la imagen más bien parece de fantasía, increíble e incomprobable…pero…eso me tiene sin cuidado, sucede que confío en que los que superen el alter ego de escéptico empedernido, lograran entenderlo. Basta con dejarse fluir para estar comunicado con todo lo demás.

Simios, el abanico de las relaciones no debe cerrarse en las que podemos establecer entre nosotros, los de nuestra misma especie, con quienes nos comunicamos con códigos compartidos, racionalizados e institucionalizados. Podemos estar comunicados con todo lo demás, inmersos en un nuevo tipo de relaciones biológicas, donde el poner en común sea más existencial y menos racional. Vale aclarar que para adquirir pasaje a tal desafío, uno no puede menos que elevar su capacidad de abstracción, de alejamiento de lo establecido como “normal”, como corriente.

Los resultados paulatinos de esa intención de cambio en la manera de relacionarse con el mundo son auspiciosos ya que potencian el auto-reconocimiento y descubrimiento humano, con lo cual nuestra forma de relacionarnos con otros simios se reviste de una nueva dimensión de pureza y sinceridad. Se minimizan los imaginarios y se amplifican los instintos, y así las cosas, todo parece entrar en curso de una naturalidad que no admite fallas.

Expuesto a interpretaciones de poca monta, aclaro que sé que me encuentro vulnerable a ser blanco de risas de esos críticos de cotillón que nada lo creen por fuera de ellos mismos y sus posibilidades personales; sin embargo ya me cansé de taparme “la boca para no gritar”, no es mi estilo susurrar para mis adentros o como mucho hacia mis costados.

Son tiempos de retomar conexiones perdidas, el mundo nos aguarda lleno de amigos para presentar, amigos que no hablan con palabras pero se hacen escuchar.

 

ZIPPO


NI MUY MUY, NI TAN TAN

Transitamos un momento ambivalente, muchas valencias y a veces opuestas; el clima no es menos que la realidad social, por lo tanto no se resuelve a ser primavera, adorna con vientos agosteños la calidez de los días hormonales de septiembre, que según dicen, es el mes del amor. La verdad que yo no me la creo, pero en fin las ambivalencias están reflejadas hasta en la situación climatológica actual que, por lo menos a mí, me tiene un tanto desconcertado.

Durante estas semanas las limitaciones de lo alternativo nos mantuvieron sin tratar algunos temas, pero eso no significa de ningún modo que hayan perdido vigencia, pues no olvidamos por ejemplo los abusos policiales sucedidos contra los trabajadores del Ingenio San Martín del Tabacal, o las expropiaciones de tierra que han sufrido en los últimas semanas comunidades originarias de la provincia de Salta, como tampoco se nos pasa desapercibido que continúan las desapariciones de chicas (la más nombrada por estas horas una jovencita llamada Sofía de 12 años), o que vecinos de la zona norte de la ciudad capital estuvieron cortando calles en reclamo de pavimentación y demás labores urbanas que le competen al gobierno del intendente salteño Miguel Ángel Isa.

Pero hoy vamos a hacer alternatividad con un tema que es de agenda nacional y hegemónica, pero que consideramos necesario alzar voz y manifestarnos al respecto: el proyecto de ley kirchnerista para modificar la constitución nacional que incluye, entre otras cosas, el voto optativo de los jóvenes desde los 16 años.

 En primera instancia es pertinente marcar que sin duda que la constitución nacional amerita una revisión, y que la postura acerca de “respetemos la constitución” para mostrarse en contra de las ideas K, es al menos conservadora y para más es una forma mediocre de oponer ideas. Digo esto porque los contextos históricos van mutando a pasos agigantados al compás de los sucesos sociales, de la innovación tecnológica y del hábitat natural que nos rodea (a estas alturas altamente modificado por la mano del hombre), con lo cual es necesario que la legislación se complemente con los tiempos modernos. La constitución nacional que está vigente tuvo su último retoque en el año ’94, en pleno apogeo del neo-liberalismo menemista, aquellos tiempos en los que la clase media solía argumentarse como menemista porque tenía acceso a comprar tecnología de punta a precios internacionales. Una constitución madre de la convertibilidad de Cavallo, y gestora del clientelismo político más repugnante, “el comunitarista”, aquel tipo de clientelismo que se hace con los nuevos votantes incluidos como ciudadanos nacionales a partir de aquella modificación: los wichis, los qom, los mapuches, los guaraníes, los tobas, los chorotes, los chané, y todos los pueblos originarios antes marginados por la ley y ahora transformados en votantes sumisos.

Ahora bien, que deba reverse la carta magna de la legalidad argentina no implica que haya que hacer culto a las intenciones oficialistas; la complejidad del asunto resulta justamente en no adherir o repudiar al completo y reproduciendo consignas de otros, sino tomando postura en los detalles pormenores que hacen al tema. Si el problema es la re-re elección que pretende el kirchnerismo, que anhela enquistarse en el poder al mejor estilo Julio Grondona, pues entonces que se niegue tal reforma, pero no por ello que se diga que hay que “respetar” una constitución que no tiene valencia actual popular y que además permite escenarios para la opresión, la subyugación, y la política corrupta lobista (acuerdos monopólicos, concentración de capitales, facultades estatales como la represión policial o el estado de sitio, entre otras cosas).

Bolsones alimenticios entregados en Jujuy, donde la politica clientelista engendró a la magnate del movimiento barrial personalista: Milagro Sala

Bolsones alimenticios entregados en Jujuy, donde la politica clientelista engendró a la magnate del movimiento barrial personalista: Milagro Sala

Aclarado esto, pasamos al tema que mayor rimbombancia tuvo en los últimos días, ese que colmó/a los informes de 6,7,8 y los de TN, el que ameritó/a líneas extensas de Página 12 y también de Clarín, el voto optativo desde los 16 años. La poca concurrencia a votar de la democracia argentina ha sido una constante, los padrones electorales siempre se ven reducidos a la buena voluntad de los votantes, a las prebendas que el clientelismo ofrece o a las presiones administrativas del Estado que amenaza con multar o impedir trámites administrativos a quienes no sufraguen; por ello, fundamentar como negativa esta intención de que los pibes puedan votar  diciendo que no tienen conciencia política es casi una estafa discursiva, pues según demuestran los datos estadísticos, en términos cuantitativos hay muchos adultos que tampoco la tienen y son obligados a emitir juicio. También vale decir en este aspecto que la conciencia política, cualitativamente, es aún menor, ya que no se limita el concepto al simple hecho de “querer votar” o de participar de la votación, más aun para tener conciencia política habría que conocer con más tino todas las particularidades que imbrican la coyuntura.

¿A qué le tienen miedo los que no apoyan la idea del voto pibe? Porque si por conciencia político-ciudadana seguimos guiándonos, no habría mucha diferencia entre un pibe de 16 años con la OPCIÓN de votar y uno de 18 OBLIGADO a votar. Tal vez sea temor a que el simple hecho de otorgar esta facultad a esa franja etaria historice una vez más al kirchenirsmo como etapa de fomento de la política juvenil; cuestión que si bien es discutible, los anales de la historia oficial enarbolaran hasta el fin de los días.

Pero hay un temor que comparto con los detractores de esta intención K, y ahí está nuevamente la ambivalencia. Tengo miedo que estos nuevos votantes sean fuente de un innovador tipo de clientelismo político, como sucedió antes con los pueblos originarios, en los que hoy en día el cacique es menos una referencia cultural de organización interna, y más un líder político que distribuye las dádivas del Estado benefactor orientando la voluntad electoral de sus paisanos. Como este “comunitarismo” sucinto luego de la reforma constitucional del ’94, puede venirse un “juvencialismo” que atienda necesidades inmediatas y pragmáticas de los adolescentes a costa de transformarlos en números electorales, en números de actos políticos, en números de actividades de difusión partidaria, etc. Etc.

Por ello sugiero que la modificación constitucional tiene que ir más allá de los intereses oficiales, debe anhelar intereses populares. De hecho se me ocurre una simplificación al problema del ejercicio de la democracia, que el voto sea optativo para todos así  quienes lo aplican se hacen cargo individualmente de su accionar, y dejan al desnudo las prácticas políticas verticalistas (clientelismo, asistencialismo, caritativismo, comunitarismo y el potencial juvencialismo), que homogenizan a sectores presionando simbólicamente con entregas pragmáticas y utilizando la obligación legal de votar.  Es que señores simios sabrán que el futuro llegó hace rato y el famoso “chori y vino” del peronismo histórico se ha sofisticado modernamente en forma de planes sociales, netbooks, bolsones, remeras, becas, etc.

Sin más, celebremos la democratización de la sociedad, pero que sea una democratización popular y en pleno ejercicio de la libertad individual inserta en un estado sitiado por la libertad colectiva. Ah me olvidaba, como no sólo de contradicciones y ambivalencias vive el hombre occidental, que el fin del mundo nos piye bailando….

ZIPPO


CRÓNICA AGOSTIANA

 Tantas cosas suceden afuera… y es lógico estamos en el amable agosto, es lógico el viento, el polvo y el fuego, es lógico estamos en agosto. Es notable entonces que tantas cosas suceden afuera, lo de siempre y algunos nuevos bocadillos para no caer en la monotonía.

 Hace algunos años que enormes monstruos salen a la calle a pelear entre ellos, se alimentan de la calle y es ahí donde se hacen más grandes, más fuertes, violentos y asquerosos. Saben que en la  calle su voz toma peso y se emborracha de esa caprichosa legitimación, es en las calles donde sus historias y verdades se dibujan y parecen de verdad. O al menos en eso se empecinan.

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 Se comen entre ellos, una lucha despiadada y asquerosa para ver quién es más fuerte, más poderoso. Comen gente, matan pibes  y hacen de los problemas sus soluciones. Mastican pueblo, respiran números y escupen blasfemias en inglés, español y algunos otros. Desojan al otro cual margarita y en el medio yo mi espíritu y tantos otros. Es obvio los pétalos caen sobre nuestras cabezas. Compran la verdad, la tecnología y el poder. Compran venden, te venden, te compran y regalan su discurso.

Ponen tu nombre en sus preguntas, manchan con tu firma el contrato de la guerra. Las excusas son solo eso, siempre habrá razones (casi, quizá, puede que no), siempre también se inventaran excusas. Ellos las redactan.

Monstruos barbaros, ingratos y saqueadores de una realidad que no les pertenece por qué no la viven, la escriben como un cuento.

Ellos se matan, al menos lo intentan, ellos hacen trampa. Artilugios cero. Rústicos.

El calor primaveral se hizo presente en el gentil agosto, pero es claro el frio volvió. La radio se enciende y las balas salen despedidas, estruendos, gritos, insultos. Represión gubernamental disfrazada de orden social, control y seguridad. Tienen cascos, armas y coches, del otro lado piedras, hambre y resistencia. Es claro que esto sucede bajo el control y el reinado de un aristócrata por herencia, un señorito de traje, un nene bien al frente de una ciudad donde una vez por año miles se congregan a pedir por sus destinos a un par de estatuas de mármol, una ciudad muchas veces enferma donde la homosexualidad es un pecado y la marihuana cosa de la que no se habla, el aborto es pecado por que así lo dice dios. Pero es agosto y no es cosa de dios, ni de dioses, ni rezos, ya vendrá septiembre  coparán la ciudad y ahí no querré estar.

Las premoniciones no son cosa de este agosto ni del anterior, se las escucha hace rato y prometen un festival, fuego, gritos, agua y un festín de temores azotaran este lugar (así dicen). Parecen tener el final escrito, un irremediable destino al cual se condena a todo aquel que habite este planeta, algunos ya han empezado a rezar, otros roban desde hace rato, serán los primeros en gritar cuando crean ver los cielos arder e intenten pagar por su salvación. Los más puritanos verán jinetes en las nubes, yo he visto conejos, aves, la cara de algún pariente y un barco cargando de toros quizá, pero ellos verán jinetes. Almas llenas de pecados que hoy se confiesan para llegar al “día” limpios, listo para hacer lo mismo – que acá- en su paraíso. Algunos elijiran el suicidio ante la desesperación (ya lo han hecho antes) por mi parte estaré fumando en el techo, escuchando música para no oírlos gritar.

 

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 Le ponen precio al menú, discuten por 6 por 15 o 30, pero olvidan que algunos no tienen ni 1. En agosto – como en todo el año-  la gente tiene hambre. Se manosea la educación se deseduca y se lucra. Nos amontonan en “cosas” con ruedas, “cosas” que a muchos les hacen el “favor” de acercarlos hasta la maquina exprimidora más cercana, eso si nada es gratis todo amontonamiento tiene su precio y este sube según el interés algunos.

Agosto no es tan gris ni tan malo, de hecho no lo es. En agosto sale el sol, se respira con dificultad pero aun así sale el sol. En agosto festejan la tierra, los niños y los arboles, además si lo pasas te garantizan llegar por lo menos hasta fin de año. Yo pasé, uds también pero no estamos exentos.

Adentro no tan poco a sucedido.

Gentil agosto hasta pronto.

 

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LA REVOLUCIÓN DE LAS PELOTAS

                    Caían. Una y otra vez las pelotas caían, mientras una persistente mano las levantaba, una y otra vez. La mano, persistente pero humana al fin, se dio cuenta de que con cada pelota que sube hay, por lo menos, dos que bajan y… dos manos para agarrarlas, claro. Dos y dos, sin margen de error. Cada vez que una mano arrojaba una pelota el margen de error se achicaba, y de vez en cuando las pelotas… se desmoronaban al unísono.

Cansadas entonces de recoger pelotas, esa noche las manos de aquel egoísta malabarista decidieron dejarlas rodar y rodar y rodar. Y rodaron, esquivando pies, pozos, charcos y cualquier cosa que pudiera entorpecer su andar, su pleno ser. Ingenuamente, aquellas manos nunca repararon en que las pelotas poseen una particular fuerza vital creadora, genuina y hermosa, que tarde o temprano saldría a la luz a pesar de la aguda destreza del equilibrista, que se esmeraba momento a momento por no dejarlas ser.

                   Esa noche las pelotas rodaron, y eran ellas más que nunca. Su perfecta circunferencia nunca antes se había sentido tan parte del mundo, tan coherente con su ser, tan libre. Pelotas, hechas para rodar, pero utilizadas siempre para caer de la mano que de ella se adueñe. Hechas para no golpear a nadie, pero golpeándose entre ellas por la a veces torpe fuerza de su “dueño”.

Imágen fuente: https://larebeliondeatlas.org/2012/04/27/la-rebelion-de-atlas-contra-la-opresion-del-individuo/

Al rodar… no pensaban. Sólo existían. Ahora ellas existían por cuenta propia, ordenaban sus movimientos de acuerdo al relieve que a cada momento cambiaba su rumbo, o buscaba hacerlo. Claro, de eso se trata y eso hacemos: cambiar el rumbo. Pero no sirve si al rumbo lo elige alguien por nosotros.

                   Las pelotas nunca habían dejado de ser ellas, sólo cambiaron de andar. Cambiaron de caminos y de rumbos, con cada metro llegaba una nueva manera, genuina, de afrontar los obstáculos. Una nueva manera de superarlos, obviarlos, o vivir con ellos. Si sólo se dejaban rodar, iban a seguir y seguir… y todo llegaría en algún momento, en su momento. Ya nadie las arrojaba, nadie las dirigía. Eran ellas y el suelo, que muy sabio, se limitaba a verlas pasar. Él no buscaba quedarse con ellas, como sí lo hacían las manos. Él sólo quería hacerles saber que allí estaba, y que sobre él, ellas eran ellas, y nada más. Es bueno conocer el entorno, dicen, sobre todo para en algún momento poder despertar y modificarlo.

 

 

 


«QUE UN LADRÓN ES VIGILANTE Y OTRO ES JUEZ…»

Unos días atrás se me presentó fortuitamente un comentario que me tuvo arrebatado hasta ahora, que seguramente me seguirá resonando después de este artículo, pero que en este momento vale la pena compartir para argumentar lo que expondré. Escuchaba por entonces: “vos no sabés lo que es la dictadura porque no la viviste, era realmente espantoso, salías al cine y no sabías si volvías a tu casa porque los subversivos ponían bombas en cualquier parte”.

Ante la primer parte de la afirmación, la de “vos no sabés lo que es la dictadura porque no la viviste”, diré que es un argumento vano para sostener una discusión, porque en ese caso nadie que no haya sido jugador profesional de futbol podría opinar de tácticas y técnicas del deporte, nadie que no haya practicado orgias podría decir que eso es denigrante para el amor de parejas, nadie que no haya gestionado un país podría criticar las políticas coyunturales de un presidente. Es cierto que la experiencia vivencial da vastos fundamentos para mantener un debate, pero no es menos cierto que el archivo, el testimonio, el escuchar a otros que hayan vivido, y las teorías, también brindan sustanciosas premisas para hacer afirmaciones. Con lo cual, no hace falta tirarse en paracaídas para tener un juicio sobre lo que eso provoca, sobre la preparación que conlleva y demás características de la cuestión.

Seguidamente llegamos a un terreno de común acuerdo con la afirmación: “era realmente espantoso”. No nací para vivir en estado de gobierno de facto, pero sufrí los vestigios de tan brutal

Periódico de la época que anunciaba la llegada al poder del hijo de puta más grande que conoció la historia Argentina

Periódico de la época que anunciaba la llegada al poder del hijo de puta más grande que conoció la historia Argentina

forma de Estado terrorista, coercitivo, verdugo, subyugador y asesino: soy nieto e hijo de la generación del silencio, del miedo, de la que nos ocuparemos más adelante; pero también escuché testimonios vivientes, sin ir más lejos, en la esquina de mi casa reside una devenida señora, que en sus años de juventud militante fue secuestrada y torturada por aquel sistema de “re-organización nacional” que perseguía a los que pensaban diferente; hostigaban a los que pensaban diferente a esa junta militar de turno en sentido pragmático inmediato (sus acciones represivas), pero también a los que pensaban distinto al imperialismo que proponían los Estados Unidos de Norteamérica, que financiaban mediante su conocido “plan cóndor” las fuerzas golpistas latinoamericanas para poder exterminar la divergencia contra sus intenciones políticas de crear dependencia económica. Esto último es fácilmente comprobable haciendo una revisión de la historia argentina por ejemplo, que reconoce que el margen de la deuda externa aumentó durante los años mozos de los hijos de puta en el poder estatal (desde el ’76 al ’83).

Para el último tramo de aquella frase que me tuvo cavilando largas horas hay un punto en común y un rotundo desacuerdo de perspectivas. “…salías al cine y no sabías si volvías a tu casa porque los subversivos ponían bombas en cualquier parte”. Es cierto que el estado jurisdiccional estaba sitiado por una intención de guerra civil propuesto por grupos como Montoneros,  pero nunca logró que así fuese porque si bien cometieron atentados aislados, el poder estatal fue tan magníficamente desgraciado y menos aislado que sólo puede hablarse de terrorismo de estado. Para comprobar esto también vale hacer revisiones históricas, que dan cuenta de la cantidad de desaparecidos civiles, y la cantidad de caídos militares, incomparable una cifra con la otra. Entonces digo, no era una cuestión de los subversivos el planteamiento del terror, la violencia, y la incertidumbre si se volvería a casa; la violencia se engendraba en el seno del poder militar-político-civil-eclesiástico que defendía sus intereses de clase persiguiendo a los despojados de libertad y de medios de producción que solicitaban justicia, igualdad y fraternidad (valores de la revolución burguesa de Francia, que ningún burgués se acuerda a la hora de explotar).

 Es cierto que la acción de Montoneros también es repudiable mirándolo a la distancia de la comodidad post-moderna que discusivamente hace tanto por los derechos humanos; pero contextualizándonos históricamente por aquel entonces, lo de Montoneros era una respuesta política a la forma de disputa que se planteaba desde los palacios estatales, la violencia. No había otra opción viable, ya que si no respondías con violencia pero sin embargo manifestabas contradicción con las ideas de los ostentadores del poder estatal, te mataban de todas formas; la vida de Rodolfo Walsh (entre tantos miles más) es testimonio férreo de lo que digo. El tipo no mató a nadie, sin embargo lo mataron. Entonces mi principal desacuerdo es que la perspectiva de violencia y de espanto de aquellos años no la suscitaba la acción de Montoneros, sino la mano dura, irracional e inhumana de los hijos del imperialismo.

De todas formas, para cerrar, considero insoslayable marcar que aquel comentario que motorizó este ensayo es un fiel reflejo de lo que significa haber “silenciado” a una generación entera, que terminó considerando a la acción política de respuesta, como la de montoneros, como una acción asesina y repudiable, casi que dándoles la razón a los militares, verdaderos asesinos. Es el silencio del “no te metás”, es el silencio del “algo habrán hecho”, es el silencio que se concibió desde el terror de las fuerzas represivas del Estado de facto.

Nunca más nos vamos a callar, nunca más.

ZIPPO


ARREPENTIMIENTO Y PERDÓN, BENDICIONES PARA POCOS

Somos todos seres humanos iguales, por eso somos tan diferentes. Tenemos un pliego común, nuestra humanidad, nuestras convenciones, y tenemos una forma de sentir que nos individualiza, nos hace únicos e irrepetibles. Tenemos como semejanza pertenecer a una misma raza histórica, de allí que la cultura, los imaginarios y las convenciones sean cualidades que nos hacen idénticos al resto; mientras que la forma en que percibimos sensiblemente el mundo objetivo que nos rodea, es aquello que nos hace ser cada uno, inconfundible con relación a otros.

Esa premisa se altera por la construcción de culturas humanas contemporáneas que reducen el valor humano sólo a su matiz convencional, racional, intelectual y psíquico. Con lo cual, desvirtúan los indicadores que nos hacen seres únicos, creyendo que nuestras personalidades son el motivo de la unicidad; en realidad es cierto nos distinguimos por nuestras personalidades, nos diferenciamos, pero no nos autentificamos e individuamos por nuestra acción social. Eso explica que existan los estereotipos sociales, porque más allá de la diferenciación que generan las personalidades, todas responden a parámetros generales que no identifican en su máxima cualidad de individuo a los humanos.

Es el desvío de nuestro valor humano aquel que hace que estemos menos receptivos a aceptar las diferencias, a admirar lo que hace únicos a cada uno de nuestros semejantes, es lo que nos distancia de la solidaridad racial, aquello por lo cual cada quien se deja empapar por los valores plásticos de este sistema que rinde culto al materialismo, al individualismo de personalidades, y a la resistencia aislada. Es por ello que mucho de lo que se plantea como injusto para todos, es encarado por cada uno de manera distinta, sin buscar soluciones colectivas. Le hemos dado el centro de nuestra humanidad a nuestro carácter de hombres/mujeres históricos, sin tener en cuenta que construyendo desde la semejanza pueden crearse cosas más dinámicas, trascendentales e influyentes.

Aislamiento, marginación

Aislamiento, marginación

Por eso me resulta un poco repugnante la “indignación” de algunos filisteos ante la intencionalidad del Gobierno nacional de promover políticas que integren a los reclusos en el mundo socio-cultural, contrarrestando el aislamiento al que son sometidos en nombre de pagar una pena. Sin ánimos de abrir la discusión en este artículo sobre las formas de penar a aquellos que infringen la legislación burguesa que nos sitia el territorio nacional, que bien podría ser cuestionada como panóptica en exceso e instrumental a la clase dominante; ni con la intención de debatir sobras las condiciones infraestructurales y habitacionales denigrantes de las cárceles comunes (a las que no asisten los “juzgados” de las clases hegemónicas), voy a plantear sí que se retome el valor humano perdido.

Quiero decir con esto, que la solución para re-insertar a un delincuente no es acentuar su aislamiento y resentimiento social, que hará que a la larga sea más vehemente para cometer actos de abuso sobre otros. Si aceptamos que la pena pagada en cárceles es algo necesario e indiscutible (aunque bien podríamos criticarlo como método de coerción social a una clase subyacente al poder establecido), al menos no seamos reaccionarios con las políticas que pretendan una re-inserción social con una novedosa conciencia de los convictos. Son seres humanos, que tal vez cometieron actos aberrantes y repudiables, pero si legalmente reconocemos como religión oficial esa que tanto habla del arrepentimiento y el perdón, hagamos efectiva ese discurso con prácticas que lo anhelen, como el permitirles participar de eventos culturales; tal cual lo marca la nueva disposición de la gestión nacional.

Final necesario para las posibles sugestiones del lector: sepan que quien escribe no es un kirchenirsta ni de cerca, más bien es un ser humano que se disfraza de simio para integrar esta comunidad independiente de aparatos políticos que pone en práctica una forma de comunicación alternativa que, entre tantas cosas, busca que revisemos nuestros valores y principios como humanidad toda.

ZIPPO


NO BAJEMOS LOS BRAZOS, SIGAMOS DEFENDIENDO LA EDUCACIÓN PÚBLICA

El sistema educativo de nuestras junglas atraviesa contemporáneamente un proceso que, alternando tonos claros y oscuros, construye posiciones y roles, y por ende diversidad de actores. El rol del estudiante ante aspectos precisos de la coyuntura política resulta indispensable trabajarlo y articularlo con la vida social de los alumnos.

 EDUCACIÓN PÚBLICA Y DEMOCRATIZACIÓN DEL TERRITORIO

 Aún ensalzados en conductas neo-liberalistas de parte del Estado, concurrimos sin embargo a la constitución de un escenario que, a sabiendas de las experiencias propias y hermanadas desde Chile, reclama como inminente necesidad una reflexión en torno a las instituciones que brindan las lógicas para el desarrollo y funcionamiento de los sistemas educativos.

En octubre del año pasado alumnos de la UNSa confluyeron en uno de sus anfiteatros y evitaron que se lleve adelante una audiencia, promovida por el rector Víctor Claros (en ejercicio de sus funciones actualmente, perteneciente a la conocida Franja Morada y ex funcionario del Romerismo de Juan Carlos); dicha audiencia tenía como fin aprobar o no la modificación del estatuto universitario con fines un poco toscos y sombríos: determinar los límites de la autonomía del establecimiento y personalizar la equidad. A pesar de la plantada estudiantil, el Consejo Superior de la UNSa votó en mayoría positiva la modificación (los estudiantes carecen, por razones reglamentarias del nombrado consejo, de voto vinculante, son el mayor claustro y el menos representado, por tanto no son un bloque posicionado para afrontar ninguna participación decisiva en referéndums).

Esta modificación del estatuto, que regeneró un concepto por otro, el de “autónomo” por  “autárquico”, es clave para la correcta reglamentación de la L.E.S (ley de educación superior), una política educativa claramente neo-liberal y protagonista incuestionable de los tantos oscuros que se suman al proceso educacional en nuestros territorios. Veamos por qué.

Primero, dicha política fue promulgada y sancionada  durante la presidencia del riojano Saulito; segundo, el hecho de que se establezca por ley que un establecimiento educativo nacional deje de ser autónomo, y que se convierta en autárquico significa que la dependencia presupuestaria correrá por su cuenta, ¿cuál es el engaño, la trastienda de esta aparente decisión inocente y aislada?; la independencia de la UNSa se verá ampliada: a la facultad  de decidir por sí misma (la misma facultad que permite esta sanción), se anexará la autosuficiencia económica; ¿Y la trampa?, muy lentamente un tentáculo mercantil asomará en la valija de algunos empresarios al tanto, y la posibilidad de vaciar de contenidos a las carreras para legitimar títulos de post-grados… será argumentado, precisamente monada, por una necesidad excusada gracias a la carátula de entidad autárquica que el estatuto ostentará.

En consonancia a nuestros sistemas educativos es necesario también tener en cuenta otro tipo de avasallamientos que se relacionan íntimamente a los caracteres neo-liberalistas de las políticas públicas: aumentos varios en los servicios públicos, como la luz y el boleto de colectivo; infraestructuras de establecimientos en deterioro; necesidad de decisiones gubernamentales que promuevan la política de base en establecimientos secundarios. En nuestra jungla salteña podemos contar con la carencia de centros de estudiantes en colegios, lo que marca un claro desinterés de la clase dominante en una re-articulación de los estamentos del sistema educativo segmentados por las dictaduras militares, y los noventa de pizza y champagne, entre otros.

 Es menester construir memoria colectiva de estos hechos, y resulta ejemplar reivindicar las luchas, las demandas y las iniciativas del estudiantado como un pliego del tercer sector ciudadano que puede incentivar al cambio, y resistir la déspota era de la explotación del hombre por el hombre en uno de sus tantos matices; como lo es el avasallamiento de los actores y de sus condiciones de intervención social, o sus roles, mediante manipulaciones de orden abstracto, como la implementación de una ley o la modificación de un estatuto.

 

MUSTAFÁ, de la Isla


AMT, CUIDA A LOS EMPRESARIOS Y AUMENTA EL BONDI

La mañana fresca te congela el rostro, lo cual no necesariamente es negativo, porque si el día nos agarró risueños nos inmortaliza una sonrisa hasta tanto volvamos a un lugar cerrado, cálido, que nos permita recuperar gesticulación. El andar matutino es tan frío que cada paso significa la dolorosa sensación del pantalón helado apoyándose en la parte superior de la pierna; los testículos encogidos y las manos con trazos violetas más la marca de la presión contra el bolsillo mientras se refugiaban del frio en la caminata hasta la parada del bondi.

Ella, él, extiende la mano cuando siente el ruido del motor ingente del transporte público, mientras hurga el bolsillo del costado de la mochila donde cree haber dejado la tarjeta; tiene suerte, esta vez la memoria no le falla y la tarjeta estaba hundida allí. “Buen día”, se abre paso contra la tosquedad de la actitud del chofer, y desliza la tarjeta por la máquina receptora del crédito habilitante para viajar. Se sorprende, aunque no por desinformación sino por despiste personal, olvidó que desde ese día el colectivo sale $2,25, ya nomas $2.

EL PODER DE LA JACTANCIA

Manifestación en la audiencia pública no vinculante del 20 de Julio pasado

Manifestación en la audiencia pública no vinculante del 20 de Julio pasado

Este tarifazo nos agarró con la guardia baja desde este lunes, cuando recordamos obligadamente que la AMT (Asociación Metropolitana de Transporte) aprobó el pedido de los empresarios que explotan el servicio de colectivos, SAETA, acerca de subir el boleto de colectivo, haciendo caso omiso a la disconformidad explícitamente manifestada por una porción de la sociedad en la antidemocrática instancia de consulta popular, la AUDIENCIA PÚBLICA NO VINCULANTE realizada el pasado 20 de Julio.

AMT, que es el ente regulador que el Estado provincial de Salta se crea para los servicios de transporte público, puede acallar esa acción explicita de disconformidad ya que la convocatoria para manifestarse no es lo suficientemente numerosa en relación a la cantidad de gente que se ve afectada a utilizar el servicio. Sólo fuimos unas 60 personas, de una problemática que compete a no menos de miles.

Esa falta de participación se debe a una multiplicidad de factores que exceden las posibilidades descriptivas de este artículo cibernético, para desmembrar de manera acabada ese fenómeno de desinterés social sobre lo propio requeriríamos no menos que un dossier.  De todas maneras vamos a enfocarnos en resaltar uno: la acción manipuladora de los funcionarios de AMT.

La misma empieza con la fecha de realización de la audiencia: vacaciones de julio y día del amigo; ese es el primer golpe bajo. Luego esa preparación del escenario despolitizado para la toma de una decisión anti-popular sin mayores consecuencias, la hacen por medio de declaraciones mediáticas en las que refuerzan la falaz idea de que “la inflación demanda una suba”, o que “tenemos uno de los servicios de transporte más eficientes del país, y de los más baratos”. Eso es jactarse de algo irreal e incomprobable sencillamente para la mayoría, con lo cual es aprovechar la exageración, la jactancia, como una forma de poder ante la imposibilidad de verificación próxima de los interlocutores de las declaraciones.

Adriana Pérez, titular de AMT, y cristiana fundamentalista según sus respuestas religiosas incongruentes ante cuestionamientos político-sociales

Adriana Pérez, titular de AMT, y cristiana fundamentalista según sus respuestas religiosas incongruentes ante cuestionamientos político-sociales

Ya lo supieron muchos en la historia, la radio rebelde de Fidel en la Sierra Maestra que inventaba victorias creando una sensación de grandeza cuantitativa que ese ejército todavía no tenía, o las amistades de Menem con el grupo Clarín que permitían que sus adulaciones no fuesen ridiculizadas mediáticamente aunque fuesen casi una estafa discursiva; “no los voy a defraudar”, nos decía luego de una gestión entera de defraude y fraude en la antesala de su re-elección presidencial.

Confío en que este breve análisis de la actitud de estos funcionarios, tendientes a provocar la despolitización y la falta de acción colectiva, nos sirva para reforzar en la calle las próximas luchas sociales cuestionándonos con mayor fineza la veracidad de las declaraciones. Epílogo aclarativo: no por no haber conseguido en lo inmediato una conquista quiere decir que esa lucha en aquella audiencia pública haya sido en vano, al contrario es una experiencia enriquecedora que demuestra que las bases para el poder popular están dadas, a sumarse monada.

ZIPPO


TIEMBLAN LOS DETRACTORES DE LA DEMOCRACIA, PERO SEGUIMOS SIN CIUDAD DE LAS ARTES

A mediados del año pasado eclosionaron distintas circunstancias relacionales en una organización educativa de la ciudad de Salta, deviniendo el conjunto de las mismas en una serie de protestas callejeras y en la posterior “intervención” del gobierno provincial, desde De Mil Monos trabajamos la problemática (Léase  https://demilmonosyunomas.wordpress.com/2012/03/09/a-urtubey-y-equipo-donde-esta-la-ciudad-de-las-artes/, por Zippo), y volvemos a reflotarla con la intención de refrescar nuestra memoria y compromiso colectivos.

Construyendo otro escenario.

la organización social pone en vilo a los políticos-empresarios de turno, democratiza el poder

la organización social pone en vilo a los políticos-empresarios de turno, democratiza el poder

El bachillerato artístico Tomás Cabrera, cuyos límites institucionales están dados por las poblaciones de un colegio secundario, un terciario y diversas tecnicaturas, encontró un espacio en la opinión pública salteña cuando sus alumnos, apoyados por padres, profesores, algunos ciudadanos y distintas organizaciones sociales (Sin embargo denunciamos el carácter de aprovechamiento político partidario que algunos de estos movimientos realizan de diversas expresiones sociales), se decidieron por el corte de calle como método de protesta para exigir una sencilla reivindicación: mejoras edilicias de sus establecimientos.

Llegó la policía aquella primera vez y reprimió. Luego llegaron, desde el gobierno también, las medidas inmediatas y las promesas. Las relaciones gestadas por esta organización, como muchas otras, diversifican y enriquecen el escenario político del territorio, lo que se refleja en las consignas de los reclamos mismos.

Para el actual grupo de empresarios-políticos que gestionan la administración burocrática del estado provincial, la educación es parte de un negocio y no un bien público. Para este lobby empresarial, que necesita construir y establecer un discurso en la opinión pública, esta expresión social pragmatizada por los pibes no es un ningún punto a favor. Bien saben estos agentes mercantilistas que un escenario donde la política cohesione, organice, brinde posibilidades de participación en toma de decisiones, revalorice lazos de confianza entre los sujetos, en fin construya ciudadanía, no será un escenario favorable a sus negocios.

El cómo se construye un hecho para que la opinión pública pueda apropiárselo, y si así lo desee o no sumarse al horizonte común que el mismo, es una arista que necesita de reflexión constante. Podemos inmiscuir el trabajo de intervención en una mera descripción algo gramaticalizada de los sucesos, asumiendo una posición de supuesta objetividad, o de marcada subjetividad editorial oculta en una aparente imparcialidad lingüística. Pero de hacerlo así estaríamos aportando al escenario que los dominadores desean, falto de reminiscencia social. Por eso optamos por trabajar y apostar por la co-construcción constante de memoria y compromiso por el cambio social.

Entonces, apostando por esta convicción de alternatividad en los métodos, es que desde este espacio difundimos y recalcamos procesos sociales que gestan planteos coherentes a las gestiones gubernamentales. Apostamos al uso de otros materiales para edificar los pilares de la opinión pública. Materiales como la memoria y el compromiso que, entre otros, si están activamente relacionados, o sea trabajados por sujetos activos y constantes, pueden acelerar o gestar muchos proyectos de desarrollo y dinamizar de otra manera el escenario político del territorio en cuestión.

Olvidaba decirles, no hay Ciudad de las Artes por el momento, no hay compromiso de parte del gobierno, sino manipulación mediática de las circunstancias, construcción de opinión pública, promesas, palos y charlatanerías, nada de hechos.

 

MUSTAFÁ, de la Isla


JUSTICIA PARA MARIANO FERREYRA: COMENZÓ EL JUICIO ORAL

Mariano Ferreyra, baleado el 20 de octubre del 2.010

Mariano Ferreyra, baleado el 20 de octubre del 2.010

El 20 de Octubre del 2. 010 un grupo de despedidos y tercerizados del ferrocarril Roca, acompañados por la fuerza de distintos frentes sociales y ciudadanos en ejercicio de su derecho a manifestarse, se movilizaron para demandar la reincorporación y el pase a planta permanente de los tercerizados, que por esa condición percibían mucha menos paga por igual labor que los trabajadores efectivos.

Claro que el reclamo no les causaba nada de gracia a los empresarios explotadores, pero al aparecer tampoco era una demanda compartida por la Unión Ferroviaria, que por medio de su titular José Pedroza organizó un operativo para “aleccionar” a los subversivos que exigían dignificación laboral. El operativo organizado por Pedraza y compañía no tiene nada que envidiarle a las prácticas de la vieja “triple A” de López Rega, y dejó como saldo a cuatro personas heridas de bala entre ellas un muerto, el joven militante Mariano Ferreyra.

La complicidad de la Policía Federal es innegable ya que dejaron una zona liberada para la balacera instigada por  Pedraza y materializada por sus patoteros, pero ni bien terminada la lección de silenciamiento del sindicalista oficiales coparon el lugar recogiendo los primeros testimonios que dejaban al desnudo que los verdugos eran representantes de la Unión Ferroviaria, que defendían los intereses del patrón síndico-empresario, Pedraza.

Hoy, luego de casi dos años, la justicia argentina se hizo eco de la urgencia de no dejar impunes casos del tipo dando comienzo al juicio oral que investiga el accionar de la patota para esclarecer los intereses económico-políticos que motivaron semejante ejercicio de la violencia y el abuso de poder. 17 son los implicados que se suman al titular de la cartera ferroviaria, entre los que se cuentan 7 polizontes de la Federal, y más de 380 los testigos que se convocarán al estrado para prestar declaración. Como se celebra el inicio del juicio al tiempo que se invita a no olvidar su desarrollo para que los tiempos de la justicia no terminen por hacer expirar la causa, hoy se convoca a una movilización en la ciudad de Salta a horas 18:30 con concentración en la plazoleta cuatro siglos (el popular monolito). La monada invita a ser partícipes de dicho encuentro para que la presión agilice los minutos burocráticos, que la mayor de las veces parecen tener más de 60 segundos.

Finalmente, y yéndonos hacia otro tópico del día, nos damos espacio para saludar a los hermanos Bolivianos que hoy celebran un nuevo aniversario de su “independencia política”, que más que independencia fue un cambio en el modo de depender que persiste hasta nuestros días. Sin embargo vale destacar en este sentido que los bolivianos son referentes de la lucha por una real independencia con políticas de estatización e industria interna, que el resto de los modelos latinoamericanos deberían reproducir.

ZIPPO


LADRONES Y POLICÍAS: ¿DÓNDE ESTÁ LA VIOLENCIA?

“La propiedad privada y sus peripecias” (cuento breve)

Cuan verdes eran los pastizales de esa porción de tierra que poblaban los seres humanos primitivos de allí; las arboledas espesas con copas tamaño rasca-cielo que le hacían frente al sol, aunque él, audaz como pocos, seguía colando algunos rayos; lugar de clima templado, el que habitaban esos primitivos que no se preocupaban por los ropajes, ya que utilitariamente bastaba con protecciones para los pies que construían trabajando la madera de un tipo especial de tronco. Era la más liviana y práctica para manipularla con cortes y ataduras.

En esa civilización la solidaridad mecánica (véase concepto de Emilé Durkehim) y la empatía cimentaban las relaciones; la opresión no existía como tal, en tanto nadie se sentía obligado a hacer lo que no quisiera. Sencillamente quien se mantuviese fuera del trabajo colectivo, no percibiría los beneficios y se vería marginado de esa organización social dinámica y cohesionada,  quedaría aislado. Ese divorcio de la amalgama social sucedía cada siglos, ya que como los seres humanos somos naturalmente culturales, nadie podía mantenerse fuera del todos unificado que existía.

Había algo que también servía como factor a que esa tribu remota se mantuviese amalgamada, el espíritu colectivo estaba hilvanado con una sensación de libertad inmensa. Cada quien aportaba lo que recibía como saber familiar, o para ser más amplios, como saber adquirido por la enseñanza práctica que pasaba de generación en generación. Nadie se cuestionaba qué daría al todos, porque eso no lo hacia importante, lo elemental de aquellos humanos era mantener a pleno funcionamiento al cuerpo organizado.

Su individualidad emanaba en las formas en que cada uno tenía para conectarse con la imponente naturaleza que los albergaba. Algunos se conectaban más con la vida vegetal y sus aprovechamientos, otros hacían lo propio con los animales, unos más se dedicaban a descifrar los mensajes del cielo, las estrellas y los astros, otros a anticipar los vientos, y los restantes se repartían entre los quehaceres rituales y utilitarios del agua y el fuego.

Un hombre de rasgos duros, con iguales generalidades como humano (brazos, piernas, cabeza, ojos, etc.), pero de talla diferente, con características étnicas escandinavas, llegó al lugar con la brillante idea de que cada quien pudiese tener sus propias cosas. Eso no parecía ser tirano, de hecho hasta daba mayor sensación de libertad en teoría, pues cada uno dependería de si mismo y así nadie estaría obligado a pertenecer a la organización colectiva de la fuerza de producción para el todos. Se podrían crear acuerdos ideológicos, políticos, pero cada uno podría tener lo que quisiera sin depender de un acuerdo colectivo. Entonces se apuró a explicarles que quienes más rápido aprovecharan la naturaleza para transformarla en tecnología de avanzada, serían los primeros en poder producir libremente. Cuando los hombres produjeron libremente, cayeron en la cuenta de que seguían dependiendo de los demás pero de otra manera, ahora cada quien se había especializado en un tipo de producción con lo cual debía intercambiar con los otros. Hasta ahí todo fantástico, pues la cantidad de medios de producción alcanzaba para que todos pudiesen especializarse en producir algo e intercambiarlo con los otros.

Pero en determinado momento, surgieron los mediadores de esa relación de intercambio, que obtenían su feta del queso por ser quienes agilizaban la relación mercantil. Eso sumado a que la naturaleza ya no proveía soluciones, porque el modo de vida tecnificado de división del trabajo social para la propiedad individual requería otras dinámicas y cantidades de producción, provocó que algunos compitan con otros por el rendimiento y que se necesite una mediación que los iguale a todos en una forma general de intercambio. Bienvenido el dinero a la vida de los hombres de la casta civilización perdida; bienvenidos al mercantilismo de las relaciones que se les imponía hábilmente.

Muerden el anzuelo de la modernidad y la urbanización, se empiezan a creer seres individuales por lo material que pueden producir, y no por su sui generis forma de percibir el mundo natural que los rodeaba. La competencia, el dinero, la posibilidad de unos pocos de ser dueños de medios de producción, y la habilidad de los intermediarios, fue distribuyendo a unos con mejores ventajas que a otros. En la civilización remota que no conoció el feudalismo, se da el salto directo de la organización comunal de iguales al surgimiento de las clases sociales. Las clases sociales capitalistas: la burguesía, el proletariado. Claro que la burguesía se plasmaría en distintos poderes de la organización social, tanto el poder político como el económico quedaría en sus manos; el proletariado por su parte, alguno “dignificado” por una vida moderna e industrial, otro todavía alejado en la periferia campesina. La burguesía fuerte, unos pocos, la pequeña burguesía (proletarios con lógicas burguesas) y los proletarios industriales y rurales, la gran mayoría de la comunidad.

Cuando ese fenómeno empezó a acentuarse, la centralización del poder y el individualismo, la mini ciudad moderna que había quedado aislada del mundo globalizado por no haberse masificado ni tener nuevas tecnologías de información masiva, desarrolló su propio capitalismo interno sembrado por el intruso occidental que llegó de casualidad al lugar donde nadie más pudo volver a llegar. La desocupación que floreció hacia que ya no sólo existan clases alrededor de las fuerzas productivas, sino que además estén los marginados de la relación productiva que de todas formas tienen necesidades básicas. Fue en ese momento de la historia de este pueblo que surgió la delincuencia, así es como la ambición individualista y las necesidades insatisfechas arrojaban sus frutos.

A este punto quería llegar, porque en este capitalismo aislado de la globalización, que como todo capitalismo no puede evitar atentar contra el colectivismo y la utopía social creando problemas como la delincuencia, los ladrones eran un oficio respetado de aquellos que habían sido despojados de su posibilidad de pertenecer a las relaciones de producción. Los ladrones se constituyeron como un oficio respetado, los villanos desarrollaban una moral en contradicción con la de los buenos republicanos mercantilistas pero sin ejercer violencia, simplemente aprovechando las distracciones ajenas. Su trabajo requería de mucha astucia y despabile, debían aprovechar las desatenciones de los pudientes para arrebatarles aquello que les hacia falta sin ser descubiertos, de ser interceptados eran condenados a ser siervos del damnificado por un lapso de tiempo que variaba según la cantidad robada, la mayor de las veces un año o dos.

El germen capitalista que había sembrado el hombre occidental que llegó de casualidad en su embarcación a la isla donde existía esta comunidad daba como resultado problemáticas capitalistas en una versión única e irrepetible del mismo. No había disputas parlamentarias, ni elecciones políticas, con lo cual el valor de la sub-realidad de los medios de comunicación y la disputa discursiva era inexistente; no había democracia republicana al servicio de la clase dominante. Habían acuerdos intangibles que tenían sus raíces en la ancestral forma de colectivismo en la que primaba el “respeto por el otro”, y un grado mucho menor de violencia. En la isla, nadie pensaba en lastimar a otro aunque las demandas materiales sumadas a la nueva cultura sobre lo individual habían llevado a la disputa, la lucha de clases.

El fenómeno se agravó, ya que la concentración de los capitales parece ser una propiedad de cualquier cara del sistema capitalista, con lo cual más ladrones copaban las calles para tener lo mismo que tenían los otros que no habían sido excluidos de las relaciones de producción y distribución. La picardía que tenían para aprovechar la distracción ajena indignaba cada vez más a los que reducían su propia picardía sólo para los negocios; ellos consideraban que los ladrones violentaban el tranquilo curso de acumulación insaciable en el que los dueños de los medios de producción estaban. No reconocían que ese camino agrietaba los lazos sociales y enfatizaba la injusticia social, por lo que se fueron resintiendo contra la “justicia por mano propia” de los marginados, que si bien no eran violentos tenían el desatino de entorpecer el correcto capitalismo, acumulación de capital, y la propiedad privada de otros.

Los, a esta altura ya mutados a opresores, no aguantaron más semejante avasallamiento a sus intereses particulares, con lo cual vieron la necesidad de reunirse, solidarizarse para cuidar sus intereses de clase tomando alguna medida contra los ladrones que cada vez eran más hábiles. Su plan fue extorsionar a algunos de los marginados de la relación productiva y comercial de intercambio para que a cambio de una paga considerable fuesen quienes persigan a los ladrones; el método no tuvo efecto, los ladrones no eran un si porque si, su acción era muy eficiente y premeditada, ni había rastros ni pistas pero los robos, aunque ni antes ni ahora suculentos, continuaban.

Al vislumbrar esto, los opresores que ya se habían constituido como una fuerza de clase unida logrando dividir a los marginados para que se peleasen entre sí, ya no tuvieron escrúpulos de aumentar la paga a sus fuerzas de vigilancia si les quitaban la vida a los ladrones. La fuerza represiva del naciente Estado Burgués de la isla, se sirvió de la violencia para comenzar la persecución y alcanzar a los ladrones; en la caída brutal cayeron muchos inocentes que aterrados por la acción de esos tipos vestidos de azul para su reconocimiento social, se arrebataron a contribuir con su acción delatando a los antes respetados ladrones.

Los ladrones, perseguidos y asesinados, delatados y puestos en la mira, despojados antes de la posibilidad de participar de las relaciones mercantilistas, eran ahora un cúmulo inmenso de resentimiento. También optaron por unirse, conseguir material de defensa para confrontar. Asomaba a los isleños una nueva forma de vida, inmiscuida en la competencia, el resentimiento y la violencia. Ahora no se trataba de vivir, ni de sobrevivir, se trataba de defender lo propio sin importar las carencias de los de al lado. El individualismo se radicalizaba y el caos por la “seguridad” social era el Q de la cuestión.

Se estigmatizó a los ladrones como los promotores de la violencia, por lo cual los opresores justificaron así la mano más dura permitida a sus hombres de azul, la represión no reconocía ausencias de necesidades básicas en los antes pícaros ladrones, que ahora resistían los embates del yugo violento con la misma lógica, la violencia.

Nada más supe de lo sucedido en esa isla, al aparecer el caos interno llevó al colapso de esa civilización, porque no recibí más cartas del hombre occidental que desde allí me relataba todo lo sucedido. Pero mi reflexión, además de la obvia sobre que la violencia genera más violencia y que hay que tener muy en cuenta de donde nace la actitud violenta, es que mientras nosotros nos peleamos entre los oprimidos, los titiriteros opresores siguen aceitando formas para que el funcionamiento de su sistema no admita fallas como la justicia o la libertad genuinas. La delincuencia fue una consecuencia de la marginación de las relaciones de intercambio, en cambio la corrupción es una opción que les dio el poder, la ambición y el individualismo a los bien posicionados por la acumulación originaria. Tengamos tino para diferenciar y graduar el mal de los que roban por circunstancia de presión y los que roban por codicia vestidos de traje y corbata.

ZIPPO


LA OTRA HISTORIA: EL ETNICIDIO PERSISTE

Durante los últimos días se volvieron a suceder avasallamientos contra las comunidades de pueblos originarios en nuestra Sudamérica que dan cuenta de que los Estados-nación persisten en su política de silenciamiento y etnicidio contra esos colectivos humanos, lo cual muestra a las claras que más allá de poner en boga el discurso de los derechos humanos las intenciones de imposición y coerción siguen siendo las mismas que durante la época colonial. Que se entienda además, que estas políticas no afectan sólo a los originarios sino que además nos afectan a nosotros como herederos de ese legado cultural que significaron nuestros pueblos ancestrales, además de imposibilitarnos a formar una interculturalidad mas fluida y dinámica. Estos enfoques de gestión gubernamental fomentan la xenofobia y la sobre-valoración del modelo de vida hegemónico: la democracia neo-liberal occidental y post-moderna.

Vale también hacer mención al antecedente histórico que les confiere derechos sobre las tierras a los originarios, con lo cual nuestros gobernantes vuelven a dar fe de ser unos desmemoriados o unos arrebatados a la idea de seguir haciendo aportes a la nefasta historia oficial. La otra historia es la que valora los saberes perdidos de esas culturas, la que pretende integrarlos a nuestra lista de saberes hegemónicos, la que reconoce que hay realidades distintas, que hay divergentes formas de percibir el mundo, y que hay parcelas de tierra que no son para el latifundio sino que son sagradas según alguna de esas cosmovisiones.

Imagen gentileza del portal "El Pergamino digital"

Imagen gentileza del portal «El Pergamino digital» de uno de los mapuches baleado por carabineros

Los hechos a los que hacemos mención no tienen nada de novedoso, pero tal vez por eso sean aun mas alarmantes, porque en una época donde tanto se habla de la paz, donde tanto se recae en el amor por el prójimo, donde tanto se dice sobre dignidad humana fomentada por la igualdad es no menos que incongruente e inaceptable que sigan pasando acontecimientos del tipo. Hace cosa de dos semanas el Presidente chileno, Sebastián Piñera anunciaba que reforzaría la tropa policial en una zona que había sido “tomada” por mapuches que pretendían activar su cultivo de trigo sin tener en cuenta que esa locación de 600 hectáreas pertenece ahora a unos pocos terratenientes que moneda por moneda se ganaron esa extensión; a los pocos días de eso una represión policial dejo saldos espantosos, sin distinguir entre niños, adultos, mujeres ni hombres; heridos de toda índole.

En Argentina no se dista mucho de esa actitud, donde si bien aun no ha habido represión, el estado no se hace eco de las demandas de los originarios. Un grupo de wichis se encuentra impidiendo el desmonte HABILITADO de parcelas de  tierra que les habían sido relevadas y aceptadas como suyas en la zona norte de la provincia de Salta, en Puerto Dragones, camino a Formosa. Referentes de la comunidad Wichi expresaron que sus denuncias no fueron aceptadas por la fuerza policial y que la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta se expidió marcando no poder intervenir porque las condiciones para el desmonte habían sido aprobadas.

Imagen gentileza del portal "El Pergamino digital" de la zona de Puerto Dragones

Imagen gentileza del portal «El Pergamino digital» de la zona de Puerto Dragones

Así las cosas ni democracia de iguales, ni derechos humanos para todos, mucho menos articulación intercultural, y aun mas enfriamiento, silenciamiento y destrucción de la otra historia.

ZIPPO


EL LEGADO DE FAVALORO: ¡TU LUCHA CONTINÚA RENÉ !

Fotografía gentileza de Alejandro Ahuerma

Fotografía gentileza de Alejandro Ahuerma

Es bien sabido que los servicios sociales están en crisis, de hecho y no por ser alarmista, diría que la humanidad como un todo que amalgama a una especie biológica de la historia universal se encuentra en estado de crisis. Esto así por la poca empatía racial con la que estamos entendiendo las relaciones sociales, el individualismo mercantilista inserto en la división del trabajo (especialización) es la ecuación actual que motoriza el reconocimiento del otro. El otro es de mi entorno, o es mi cliente, o es mi vendedor, o mi jefe, o mi verdugo, o mi empleado. El otro que no es reconocido en alguna de esas categorizaciones, es un otro alejado con el que a veces sentimos pocas cosas en común, como si no bastara con el sencillo hecho de ser seres humanos.

Perdimos capacidad de indignarnos ante el mal ajeno que generan otros seres humanos, las acciones que no nos afectan directamente son motivo de alerta, indignación y hasta crítica, pero no de acción concreta. En esta ecuación actual cotiza bien creer que se es bueno por no hacer el mal; por eso el concepto de sociedad se reduce a una distribución de roles dentro del capitalismo voraz, en el que los servicios no se piensan como la asistencia empática a las necesidades básicas para sobrevivir en este forma de vida, sino como una posibilidad empresarial de lucrar con bienes que son de uso establecido (transporte, educación, salud, etc.).

 Si aceptamos que es casi un imposible acabar prontamente con la distribución del trabajo, que es dividido y especializado para generar intercambios con los demás, la respuesta urgente que sugiero es revisar el concepto de ética profesional, para que tenga menos de comercial y más de social, de empatía racial. Así las cosas, el trabajo empezaría a ser entendido como nuestra posibilidad de hacer justicia y respetar a los otros dignificándonos por medio del ofrecimiento de un saber especifico puesto a compartir en la mesa colectiva del TODOS. Tal cual como lo hizo René Favoloro, que más que haber sido un excelente médico-investigador-docente cardiovascular, ha sido un ejemplo de valores éticos profesionales, un luchador y revolucionario de su tiempo, que prefirió entregar el cuerpo antes que rendirse a mercantilizar su trabajo. Relego su existencia corpórea, pero el legado vive latente en todos los que pretendemos la misma convicción para nuestra labor social.

A continuación, propagamos ese legado por medio de la difusión de la carta con la que él mismo explica su suicidio, hace 12 años:

«Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria.

Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.

Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.

La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.

Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

A pesar de que los directores aseguraban que no había «retornos», yo conocía que sí los había.

De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.

Este era nuestro único contacto.

A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación.

Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.

La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno.

Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico, no a mí directamente).

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga).

El médico que envía a estos pacientes por el famoso «ana-ana» sabe, espera recibir una jugosa participación del cirujano.

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más.

¿De dónde proviene este infundio?

Muy simple: el paciente es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. «Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?». «Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe». ¡El cirujano «de real valor» además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las «indicaciones» de su cardiólogo. «¿Doctor, usted sigue operando?» y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.

Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional. Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna «lecture» de significación.

Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.

Pero aquí, vuelven a insertarse en el «sistema» y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar.

Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter, Eco, Cámara Gamma y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastías, etc. etc., están incluidos.

No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle «la operación económica» y ¡entregará el «sobre» correspondiente!.

La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar.

Es fácil decir «no hay camas disponibles».

Nuestro juramento médico lo impide. Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.

En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben. Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una.

Aquí, ni soñando.

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!.

Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?

Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español.

Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al «sistema».

Sí al retorno, sí al «ana-ana».

«Pondremos gente a organizar todo». Hay «especialistas» que saben como hacerlo. «Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado». «Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación».

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil.

No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: «A mí no me ha derrotado nadie».

Yo no puedo decir lo mismo.

A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las «leyendas del milenio» en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países, desde Suecia a la India, escuchando siempre lo mismo. «¡La leyenda, la leyenda!»

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación.

Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza.

Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural.

Perdónenme, pero creo, es cierto.

Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados.

El lunes no podría dar la cara.

A mi familia, en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años.

No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

Un abrazo a todos,

René Favaloro, Julio 29-2000 -14,30 horas.

Si después de leer esto quedan dudas de lo que describía en los primeros párrafos de este articulo, además voy a traer a colación dos cuestiones que competen al servicio de salud actual. Primero la existencia de médicos negligentes que practican abortos ilegales cobrando cifras altísimas, con lo cual ni combaten la practica que atenta contra el respeto a la fecundación humana, ni son comprometidos con sus decisiones porque sólo lo hacen por dinero, aumentando el avasallamiento contra la vida, ya que los abortos clandestinos-caseros a las que son empujadas las chicas que no pueden pagarles a los corruptos, provocan una cantidad de muertes asombrosas.

La segunda cuestión es el contraste que podemos hacer entre dos personas que referencian a dos polos opuestos dentro del mismo ámbito. Hablamos de René Favaloro como referente de la ética profesional empática que necesitamos para terminar con las barreras que impiden la justicia social, para diferenciarlo de un personaje del ámbito de la salud de Salta, el impresentable Eduardo Abel Ramos. Desde el punto de vista de la acción médica y el aporte científico, las diferencias son evidentes, Ramos no nos deja absolutamente nada, Favaloro se inmortaliza en un invento de uso mundial, el bypass coronario. Y desde el punto de vista social, lo de Ramos es no menos que asqueroso, el tipo es sindicalista, al tiempo que dirige una fundación, simultáneamente con sus funciones como legislador público, además de ser dueño de un terciario que imparte títulos de enfermería; el repugnante Ramos es juez y parte en la salud salteña, su rodaja individual es gigante, y su aporte social nulo. Lo denuncio, aunque él considere que no deba percibir denuncia, pues se publicita abiertamente en internet como si fuese una figura pública digna de culto: http://eduardoabelramos.blogspot.com.ar/.

“Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar”.  

ZIPPO


CRÓNICA DE UN PASEO DE DOMINGO

A una semana de la desaparición y muerte de dos jóvenes, el aparato estatal de la provincia se mueve al compás de la temporada turística y, en consonancia con las empresas correspondientes, haciendo un marcado aprovechamiento de la sensación ocasionada en la opinión pública.

PAN Y CIRCO

Figurare a continuación el aprovechamiento político-empresarial de la desaparición y muerte de dos pibas, hablo del caso de Yanina y Luján. No deseo sonar sensacionalista, pero es una necesidad alarmarnos ante lo concerniente. De hecho creo que los que utilizan el sensacionalismo con intenciones individuales e inescrupulosas resultan ser el gobierno de la ciudad y de la provincia de Salta, que a partir de sus prácticas, como la que brevemente describiré, adhieren a  su idiosincrasia política decisiones de tintes neo-liberales, que posicionan a la oligarquía  dominante en una suerte de tradicionalidad neo-conservadora.

Llegué indignado, y creo que me iré con ese ánimo multiplicado. Caí convencido de que sería parte de un festival en reclamo de los numerosos casos de denuncias sobre desaparecidos cuyos procesos legales, o sea las investigaciones correspondientes a la justicia local, son dudosas, poco claras, un poco vergonzosas; un seguimiento mediático de dicho parámetro de fenómeno social en la ciudad de salta permite entrever un marcado problema: el sistema judicial está, gracias a sus propios medios, embarrado en todos sus niveles. Desde la policía, cuyas prácticas son represivas y están pre constituidas por la experiencia dictatorial de los setenta y por hoscos financiamientos, hasta ciertos fallos de ciertos jueces, o ciertas investigaciones que no pasan de ser expedientes (1).

Cuando los desaparecidos aparecen muchas veces los casos son estancados por procesos legales, por ejemplo la carátula de suicidio pone una pausa indefinida en cualquier investigación; más aún si agentes de la fuerza pública, o personas “poderosas”, están implicadas, en mayor o menor medida, en lo sucedido con Yanina y Luján.

Ahora un escenario, instalado entre el cabildo y la plaza 9 de julio, lleva el nombre de Luján Peñalva, joven artista a la que le toco la desgracia de turno.  Y el estreno del nuevo nombre de esta fría estructura metálica ha quedado en manos de la tercera edición de “Salta de fiesta”; espectáculo promocionado por el gobierno de la ciudad  y de la provincia de Salta, y cuya superestructura está claramente dirigida a generar un espacio de concentración y entretenimiento para los turistas. Estamos a 22 de julio, y las vacaciones de invierno están en su apogeo. He aquí el producto, la multiplicación de mi indignación.

Al escenario lo adornan carteles del gobierno de la ciudad; la empresa “SLA Entertainment Productora de Eventos” tiene su lugar en la delantera escenográfica, a costo de convocar con la tragedia; Valenzuela, el “chico malo” que se viste de traje para trabajar (CUAK), pequeño productor mediático local, conductor de un monológico show matutino radial que se emite por su frecuencia, que además oficia de mobilero en uno de los noticiosos más vistos de la ciudad, también tiene su rodaja: está conduciendo el show musical que nos vende “pan y circo”, como le gusta decir a él. Desde aquí le ponemos a Valenzuela nuestro manual estilo de la ética profesional que debe tener un periodista, que trabaje con los zapatos acordes al camino que dice caminar, comprometidos hasta el cuello y sin que una moneda caiga en nuestros bolsillos.

¿Este aprovechamiento político empresarial es una muestra clara de la estafa a la que se somete a la sociedad civil salteña de parte de los partidos políticos que tienen en sus manos el aparato estatal, en consonancia con las empresas correspondientes? En este caso una “productora de eventos” desplegándose en plena temporada turística y en la plaza central; o el ejemplo antes tratado con la monada sobre la suba del boleto, dónde los implicados serían el ente regulador de los servicios de transporte, la AMT, y la sociedad anónima estatal (¿?) que nuclea a los empresarios del transporte público, la famosa SAETA.

Para concluir recalcaré, a modo ilustrativo, las dos grandes problemáticas que se expresan, entre muchas otras y a mi entender, en este espectáculo mediático ciudadano del que tuve la oportunidad de participar y que me defraudó, pues la indignación toma otras perspectivas cuando la hipocresía es general. Por un lado la ineficiencia del sistema judicial a la que ya aludí en el segundo párrafo; y por otro lado una atemorizante e ilimitada falta de ética profesional, formación ciudadana y por ende conciencia social, por parte de los funcionarios públicos del actual gobierno provincial y de la ciudad, así también como de muchos civiles.

 

MUSTAFÁ de la Isla


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