Archivo mensual: junio 2012

MAÑANA MANIFESTACIÓN EN CONTRA DEL AUMENTO DEL BOLETO DE COLECTIVO

Desde hace un par de semanas se empezaron a correr rumores mediáticos sobre las intenciones de los empresarios de SAETA (la empresa que tiene la licitación del transporte público de

NOS HAGAMOS OIR

NOS HAGAMOS OIR

colectivos en la ciudad de Salta) de presentar un proyecto ante la AMT ( Autoridad metropolitana de Transporte, que vendría a funcionar como el “socio estatal” de la explotación del transporte público) para que la tarifa del viaje en colectivo perciba una suba; suba, que por otra parte, también abarcaría a formas diferentes de ser clientes de la sociedad SAETA-AMT, como el abono estudiantil o la tarjeta social.

Titular de AMT, Adriana Pérez

Titular de AMT, Adriana Pérez

Los rumores hablan de una suba que escalaría entre los 2,30 y los 2,50 para el mes de julio. Estos rumores fueron corroborados por la directora de uno de los socios de lo que daremos en llamar “negocio del transporte” (AMT-SAETA), la ingeniera Adriana Pérez, quien en distintas radios locales dijo que si bien todavía no hay ninguna petición formal de SAETA ante el directorio de AMT, extra-oficialmente se viene agitando el caldero para que se efectúe una suba.

La corroboración por voz oficial de la idea de aumentar el boleto debe insoslayablemente conllevar una respuesta social, que se manifieste en las calles, que haga sentir el desacuerdo con la medida. Es con ese propósito que mañana distintos sectores del conglomerado estudiantil, acoplados con el pueblo trabajador (quienes son los principales, y obligados a serlo, usuarios del servicio), más todos aquellos que no tengamos que tener más motivo que el de querer reivindicar la justicia social, y la correcta interpretación de lo que significa gestionar un Estado, gobernar y buscar bienestar social, nos manifestaremos en contra de la intención de los empresarios a las afueras de las oficinas de AMT, en mitre y 12 de octubre.

Tucumán, ciudad de magnitudes mayores y con mayor demografía que nuestra Salta, cobran 2,50 el colectivo. En Córdoba, ciudad de mayores magnitudes que Tucumán y con mayor nivel de vida -aquello que se conoce como poder adquisitivo-, el abono estudiantil es gratuito y la tarifa 3,20. En Capital Federal, además de tener otras alternativas de transporte urbano de pasajeros como el subte, el precio del bondi es de 1,10 o 1,25 según la distancia. En la ciudad de La Plata, ciudad estudiantil, la tarifa es de 2 pesos y el abono universitario de 1. Ushuaia es considerada una de las ciudades del país con mayor nivel de vida, es decir sueldos promedios y valor de la moneda más productivo, allí cuesta 2,75. Digo, como para CONTEXTUALIZAR la necesidad de manifestarnos.

Por otra parte, poniendo un horizonte más lejano de demanda de derechos, debemos manifestarnos en contra de la forma en que es entendido y administrado éste (el transporte público de pasajeros) y otros servicios sociales. Son manejados como negocios de sociedades entre entes que crea el estado burocrático y sociedades privadas (como decíamos sobre el caso AMT-SAETA). Es decir, los servicios sociales que nos son propios por pertenecer al estado y al fisco (abonar nuestros impuestos), son administrados por el estado como si fuesen empresas que buscan recaudación, lucro, acumulación de capitales.

Mañana, 10:30 en calle Mitre al 1.200 nos manifestamos con esos horizontes de reivindicación. Participemos a los ciudadanos, bajemos las banderas a los organizados, pero no dejemos de unirnos para no dejar que nos pasen por encima una vez más.

ZIPPO


MAXI Y DARÍO PRESENTES: LA JUVENTUD NO ES SÓLO KIRCHNERISTA, NO MI AMOR !

La juventud es el divino tesoro que llena de esperanzas al imaginario colectivo; la juventud también es ese chivo expiatorio en el que se canalizan los errores del pasado diciendo “la juventud está perdida”. La juventud es esa etapa de las vidas modernas en que aún no se ha asumido todo el peso de PERTENECER a un mundo globalizado, con lo cual son los años de más posibilidad para el ejercicio desinteresado de acciones colectivas, sin fines de lucro, con carácter socio-comunitario. La juventud es la transición entre una vida libre y casi sin conciencia social en la infancia, a una vida esclava que a veces sigue sin conciencia social en la adultez que este sistema pretende. La juventud es el momento perfecto para HACER en el ejercicio de cierta libertad, al mismo tiempo que sin ser juzgado como un púber irresponsable que no sabe ni dónde está parado. Por eso la juventud tiene tanto valor político, porque es la mejor plataforma para cimentar una corriente o doctrina partidaria.

En los tiempos que vivimos está en boga atribuirle a esta continuidad doctrinaria que gobierna el país hace cosa de una década la activación masiva de la participación política. Pero, como nos tiene acostumbrados el discurso kirchnerista, es casi una constante intentar re-escribir la historia a su conveniencia, tanto como polarizar algunas realidades, así como exagerarlas o invisibilizarlas; es entonces que para aquellos que ponen al corriente ésta idea de la redención política de la juventud en los últimos años, es como si no hubiese habido política juvenil antes de los Kirchner, como si Néstor hubiese sido el gran Moisés que le abrió las aguas a los jóvenes argentinos para que crucen las barreras que los distanciaban de la participación.

No voy a restarle mérito a la política kirchneirsta, que indiscutiblemente creo escenarios para que el ámbito de la política representativa se permeabilice y flexibilice de tal manera que muchos jóvenes puedan además de militar, sentir que son dirigentes militantes, lo cual aumentó la motivación acerca de lo que significa hacer política. Ahora bien, creer que sin kirchnerismo gobernante este fenómeno nunca hubiese ocurrido es una aberración injustificada por algunas razones claramente deducibles para cualquier argentino que haga una reconteo de hechos en el país. Pero me voy a centrar en dos de esas razones que explican desde aspectos de porque es repulsiva esta tendencia kirchnerista a apropiarse de la participación política de los jóvenes como una conquista suya: en primer lugar es insuficiente porque la política no es una instancia que se reduzca sólo a la disputa del poder representativo e ideológico, también es la acción practica que repercute en un entorno social; además es desvalorizar la lucha que se realizó durante toda la década del ´90 a pesar de ser hijos-nietos del miedo y a pesar del descreimiento en la política representativa que generó el neo-liberalismo menemista (el famoso “que se vayan todos” del 2001).

 La primera razón, más de significación semántico-filosófica para delimitar el campo de lo que quiere decir política, es aquella por la cual considero que no debe reducirse “participación política” a militancia partidaria; la política es la acción colectiva para un colectivo, la acción organizada que no necesariamente implica la intromisión de aparatos partidarios ni de disputas súper-estructurales, como la ideología o la representatividad. Es cierto entonces que una parte de la política ha aumentado, pero es la más burócrata, la que pretende crear dirigentes y no militantes.

La segunda razón, más de contextualización histórica de los sucesos del país, marca que nuestras generaciones están llamadas a ser quienes comiencen a darle otro interés y significación a la política por el devenir lógico de cabezas que nacieron, se criaron y formaron en un marco de cuasi-libertad democrática. Ya no somos hijos ni nietos del miedo, ahora somos hermanos de la lucha; pero este no es un mérito que nos corresponda a nosotros como generación histórica porque sí, pues tienen mucho que ver aquellos que siendo primos, hermanos, hijos y nietos del miedo, continuaron su participación política mostrándonos el camino. Hoy recordamos el décimo aniversario del asesinato a manos de la policía bonaerense de dos de esos militantes que nos abrieron las aguas, Maxi Kosteki y Darío Santillán, ajusticiados en una protesta piquetera en el puente Pueyrredón en aquello que se conoció como la “masacre de avellaneda”. Como ellos, más de 30.000 anónimos que desde los 70 nos mostraron la ruta de lucha, soportando primero las atrocidades y hostigamientos del proceso militar, luego la endeble democracia de Alfonsín que no pudo sostenerse, seguidamente creando espacios de resistencia al neo-liberalismo de Carlos Menem, rechazando la acción poco corrupta pero poco consistente del gobierno de la Alianza y sus subsiguientes interinatos.

Cuando preparaba este artículo, hace algunos días, tuve oportunidad de hablar con dos salteños que militaron en la juventud política estudiantil de los años ´90. Ambos coinciden en destacar que es necesaria la organización y la acción política, tanto por dentro como por fuera de las instituciones de representación; sin embargo ninguno de ellos actualmente pertenece a grandes colectivos de acción, se han transformado en embajadores casi individuales del discurso de la política de lucha desinteresada y con óptica colectiva y popular. Sé que puede decirse que entonces la militancia organizada se les pasó por alto, que ese como si hubiesen tenido la posta en sus manos y la hubiesen dejado caer al suelo. Pero quiero reivindicarlos, por ser quienes nos permitieron vislumbrar que tenemos que agarrar la posta y no dejarla caer, pasársela a otro, y ese otro a otro más, y ese a otro, y a otro, y a otro y a otro.

ZIPPO


GRACIAS MIGUEL !!

A veces el hombre anda porfiado, perdido en placeres de lo más efímeros e intrascendentes desde una óptica colectiva. Se retuerce los dedos para no decir algunas cosas con la mirada, por eso se mantiene esquivo cuando anda tan terco, aunque este transitando uno de esos ciclos de obstinación injustificada se da lugar para escupir barbaridades con orden gramático por la boca, es así como el buen hombre pasa por mal educado/aprendido en algunas citas. Camina poco cuando si se trata de uno de esos momentos de su vida, prefiere refugiarse en las caricias de su felina compañera, una siamesa coqueta y altiva, que se reserva siempre para él.

Tiempos de adicción a planteos que no conducen a ninguna solución razonable para su realidad próxima, fuma en exceso y hasta toma café. Opta por no abrirle la puerta al sodero, no por ser tacaño o deudor, sino por tener disconformidad consigo mismo entonces no quiere enfrentarlo. El sodero se le ha convertido en una obsesión desde que Alina, su única hija, se enamoró de uno del rubro del sifón y se abandonó a ser una madre, guerrera cotidiana de clase media-baja, “desperdiciando” sus cualidades intelectuales que la podrían haber hecho una bella mujer de “primer mundo”.

Por eso, como el hombre anda tan terco e intolerante, no cree poder recibir al sodero. Es como si por algún lapso andaría atando todo con alambre, como en una actitud contradictoria ante la vida: por un lado su práctica es una ironía sobre la necesidad que tienen algunos de relacionarse con otros, pero por otra parte es una muestra de que está absolutamente condicionado por su yo social más que por su propia esencia. Usa un sombrero igual todos los días, y puede pasar interminables semanas con los mismos pantalones y las mismas camisas. Ni hablar de su desfachatez. No obstante es oportuno aclarar que tales rasgos no son una elección cultural, en realidad el sujeto es un hombre de gustos “refinados”, de herencia ideológica aristócrata, de una familia pequeño-burguesa que el neo-liberalismo de mediados de los noventa se tragó; es su capital económico y su capital social, los que hacen que su ideología no se materialice en sus costumbres actuales. En este aspecto vuelve a mostrar una contradicción: anda desinteresado de su imagen, pero cree en que “la imagen es lo que vende”.

 Si me hubiesen preguntado a mí, hubiese dicho que era un viejo pelotudo, pero la vida me volvió a dar un cachetazo y me enseñó a no prejuzgar. Resulta que el tipo vive a dos cuadras de la casa del primo de un amigo de la ex-pareja del jefe de un compañero mío que vivía en Pluma Verde, un paraje de la Concha De Las Loras City, unas costas al norte del Pacífico famosas por sus frutos marinos gigantes. Es vecino de este muchachito que ya me olvide como es la cadena de lazos por la que nos conocemos, en un barrio del norte de una ciudad del sur venezolano, donde vine a parar desde hace unos meses.

Luego de unos meses de haber llegado supuse que este tipo era siempre igual de distante e intratable, pero tuve ocasión de dar testimonio que ese hombre tenía lapsos de profunda bondad, ternura, belleza y de ser indefenso, permeable, sensible. Miguel es un hombre de unos cincuenta años, oriundo de las pampas argentinas, que emigró con sus últimos ahorros escapando de una intolerante situación ética, en la que prefirió dar abstenerse de tomar posición, esquivando y tratando de olvidar. Es hermano menor de una familia de hijos de puta que son parte de una red de secuestro de mujeres para la famosa trata de personas. Uno de sus hermanos es político de renombre nacional, otra una doctora especialista ginecológica, y otros dos dan reloj entero a su tarea de hijos de puta. Miguel no soportó estar allí siendo cómplice, por su silencio, de semejante aberración y atentado contra el espíritu de bienestar común que tanto profesan los mercados legales. Es a través de conocer a Migue que pude visualizar que el neo-liberalismo más se sustenta en su mercado ilegal que en su mercado legal, pero eso es invisivilizando por reducir esos mercados a una existencia de perversión cultural, en la que se tiraniza a los escalafones más bajos de la estructura de mercado y a los “pescados gordos”. Pasando en limpio, el hombre se fue de su Argentina natal por este problema ético de no denunciar a los hijos de puta que son su familia, para no resolver la contradicción de si ponderar la institución familiar por sobre el valor humano de la igualdad social, Miguel se las tomó.

Esa huida culminó en esta suerte de esquizofrenia que hace que quien no se acerque al viejo no pueda observar que alterna buenas actitudes con su aparentemente constante apatía con el mundo. Ceba los mates más ricos de que yo haya probado, eso hace que compartir compañía sea para nosotros algo apriorísticamente placentero. Ni que decir de su habilidad con la relojería, cualidad que podría definirse como la justa mezcla entre la artesanía y el oficio técnico, utensilios de mínimo tamaño que son manipulados con elegancia para que el tic-tac acompañe la esquematización del crono. Sin embargo el no usa reloj, y se divierte devolviéndoselos fuera de hora a sus pocos clientes. La relojería la heredó de un viejo que lo recibió aquí en la isla hace 20 años, cuando llegó para radicarse.

Nos conocimos mientras yo silbaba sentado en el umbral de su casa, decidido a increparlo por su falta de respeto con mi amigo, el sodero. Planeamos juntos mi intromisión entre ellos, para decirle al viejo porque no daba la cara y cancelaba el servicio sin más rodeos. Después comprendí que había cosas del viejo Miguel que son realmente morbosas y contradictorias, es que ha tenido que odiar a su familia para no sentirse tan mal por no condenarlos social y judicialmente, y eso lo convirtió en un tipo con sus manías y vicios para relacionarse. Se siente muy inferior a quienes el ve como humanos íntegros, por eso se retrotrae, ya que él no podrá sentirse nunca como tales ya que oculto parte de su basura debajo de su cama.

Ahora somos buenos amigos, diría que soy el único amigo que Miguel tiene acá. Aunque tiene muchos interlocutores en el mundo que lo conocen como “Chix”, un personaje cómico que él invento, y que difunde a través de internet para todo el mundo hispano.  Esta es la última contradicción de mi relato, y es la encarnación de una contradicción social en Miguel: en su vida interpersonal los demás lo eluden, se le alejan y los aleja, mientras que en su vida virtual lo buscan y él se deja encontrar.

Soy su único amigo y me apena mucho su situación psicológica, pero aprendo mucho de su experiencia: no voy a esquivar oportunidades de hacer justicia. Gracias Miguel.

Por si algún distraído no se dio cuenta que lo que acaba de leer es un relato de ficción, aclaro que agregar que tristemente tiene datos de una realidad objetiva. 

ZIPPO

 


INDIVIDUALISMO: RADIOGRAFÍA DE UN PELOTUDO

Algunos de sus vecinos lo miran con recelo y resentimiento, pero lamentablemente esa hostilidad se debe a una frustración de ellos mismos, que ven en él mucho de lo que hubiesen querido ser. Es por eso que los del vecindario no le hacen frente con mala cara, al contrario, son cínicos y lo saludan simulando sonrisas y muecas obsecuentes. Es como si algo de ellos en realidad lo admirara al gran señor de la vida colmada de éxitos y triunfos mercantiles, que aumentan año a año cuanto más se acentúa el proceso de centralización de capitales que propone este neo-liberalismo voraz; los vecinos detestan que él sea el elegido, sin embargo no hacen más que tratar de acomodarse bien ante sus ojos para ver si el súper hombre les brinda un trampolín a la victoria.

Por supuesto que él no lo nota con claridad, vive creído que todos le rinden una suerte de culto por ser un individuo emprendedor, de convicciones rígidas, con una familia constituida al estilo de las de antes (con formalidades y protocolos inclusive), que no se dedica a “mal gastar” el dinero en placeres mundanos sino que es atinado para invertir, por eso luego de tantas décadas de “sacrificio” inversionista ha conseguido por fin tomarse vacaciones extensas recorriendo el mundo con su familia. O más bien haciéndole recorrer ostentosamente el mundo a su familia, porque muchas veces cada integrante viaja por su cuenta. Sin embargo en la moral de este buen hombre eso no es síntoma de ningún alejamiento del lazo familiar, al contrario, es indicador de que todos han heredado el carácter fuerte, independiente, por el que nada esperan de nadie y por eso mismo no hacen nada por nadie tampoco, viven por y para sus “yo”. Es como que entienden al nosotros como una suma en forma de fila de sus yo individuales, más que como un colectivo con identidad propia.

Pero que él no se dé cuenta de todos esos fenómenos que le suceden a su alrededor no es porque él quiera, para nada, en realidad se debe a que todo conspira para que él viva aquella realidad fantasmagórica. Cuando va al banco, las operarias se pelean por llevar adelante sus cuentas ya que es de los clientes más reconocidos; cuando se pasea entre sus empleados ellos no hacen más que devolverle sus órdenes con gestos de asombrosa sumisión, en los que hasta resignan sus fundamentos culpabilizándose de errores que saben que no han cometido. Lo que intentan es alejar rápido al bobo que pone los billetes, saben que es inútil tratar de explicarle el verdadero error; sin embargo él no puede más que sentirse orgulloso del nivel de subordinación que ejerce ante sus súbditos. Como son buenos empleados, él siempre piensa en ellos y trata de resarcirlos con la suculenta suma de 15 minutos extras para que almuercen, o de permisos especiales para ir al acto de fin de año de sus respectivos hijos.

Cuando va a la peluquería exige que se le brinde especial cuidado, entonces los especialistas lo sientan en un sillón especial, le ponen una tela que lo recubre hasta los pies e incluso sintonizan en el televisor el monologo del estúpido periodista que a él le gusta mirar; obvio que todo eso conlleva las pulposas propinas antes de irse. Los muchachos del equipo de fútbol jamás han discutido su titularidad a pesar de dejar mucho que desear en cuanto a dotes deportivos se refiere, es que además de ser el dueño de la cancha donde entrenan, nuestro hombre es el dueño de la empresa de transporte que presta los colectivos para que se transporten como profesionales hasta los estadios. Otra falsa ilusión que este hombre vive y hace vivir a los que lo rodean casi siempre interesadamente.

Sus hijos, dos brillantes estudiantes secundarios. La más grande es muy crítica de la realidad, no le cae bien la injusticia y tiene betas artísticas, en su fibra más íntima sabe que su padre es un explotador omnipotente gracias a la acumulación indiscriminada y ambiciosa, aunque ella se limita a darle abrazos por la vida sin carencias que él le permitió llevar. El varón está entrando en la primera pubertad, admira a su padre porque es su oyente más atento, entonces la auto-referencialidad sistemática con que papá habla de sus “logros” hace que él no pueda más que considerarlo una deidad. Seguramente su padre es un mito viviente que se ira desmitificando para el jovencito cuanto más crezca y se posicione ante el mundo de las relaciones sociales.

Es viudo, lo cual hace que el detalle de ser un típico macho cabrío que considera a las mujeres como algo un poco más valioso que una muñeca de plástico pase casi desapercibido; claro que sólo puede turnarse entre mujeres que así se consideran a sí mismas, pero como todas las que conoce son prácticamente del tipo él se siente un “ganador”, soltero codiciado como pocos. Es el viudo que tiene una vida hecha, que hace del ocio y las “importantes reuniones de negocios” su vida corriente.

Ni que hablar de su indumentaria, es el grito más entonado de la moda. Es como un grito armonioso que no puede pasársele por alto ni al observador más distraído, combina sus colores con elegancia y desfachatez al mismo tiempo que se ocupa de contar en su atuendo con las más renombradas marcas, de los diseñadores más exclusivos del globo. Su aroma…….su aroma en realidad es como el de cualquier ser humano, con esos vahos característicos de los fluidos del cuerpo; ahora bien, su perfume es sublime, viene del viejo continente en un frasquito pequeño y costoso.

Es altivo al caminar aunque su altura no concuerde con la longitud de su ego. Según lo siente él, y así se lo confesó a su hijo el menor, muchas veces le parece que al pasar va dejando un halo que hace que todos alrededor estén pendientes de su presencia. Hay un detalle que él no tiene en cuenta: sólo camina entre otros cuando está en un shopping, o en algún lugar que este colmado por los aduladores que lo conocen y quieren posicionarse frente a él. Encima jamás observa a los demás con la suficiente empatía como para saber con certeza que les está generando el hecho de estarlo mirando, o compartiendo un momento junto a él.

Como este pelotudo hay millares en el mundo actual, podríamos hacer mermelada de supuestos “exitosos seres humanos, modelos a seguir” que viven una absurda fantasía en la cual los valores mercantilistas de su vida les han hecho creer que son grandes hombres o mujeres. Además de llamar a la reflexión acerca de lo que muchas veces consideramos como “bueno”, “exitoso” o “correcto”, también insto a que nos planteemos seriamente si es un gran hombre el que no jode a los demás o es un gran hombre el que se entrega a co-construir con otros. Hoy leí en una revista una entrevista al director de la murga uruguaya “Agarrate Catalina”, Yamandú Cardozo, que decía: “Me enamora la gente que corre el riesgo de hacer cosas en conjunto”, comparto lo dicho por el músico y brego porque unidos hagamos la fuerza.

 

ZIPPO


LA GLOBALIZACIÓN: ESA MENTIRA QUE LEVANTA FRONTERAS

Hay fríos que te congelan, te dejan quieto, inmóvil, como retraído, contraído. Entretanto, justo al tiempo en que la fuerza calórica va tomando fulgor en la presión estomacal aunque este lejos aún de las extremidades, es el momento indicado para ponerse en el lugar de otro. Echarle la culpa al estado del clima, es un desperdicio y además un desatino: el frio no tiene culpa de ser, ni debe pedirle permiso a ninguna organización humana para existir. Pero aprovechar la sensación para recordar como lo viven otros, tal cual se grafica el artículo anterior de un mono amigo (¡QUE FRÍO LA PUTA MADRE!), es aprovechar las bondades de la empatía.

Hacer el intento de por unos minutos ser quien no tiene paredes ni techo que le corten las correntadas, las brisas otoñales. Saber que con todo lo puesto y la colcha que llegó a nosotros más por suerte que por méritos, estamos usando la totalidad de aquello que tenemos para combatir la ausencia de calor. Consciente de que no hay fuego que nos salve de la helada que se viene esta noche, oportunidad en la que deberemos adoptar posición fetal y enrollarnos en la colcha pretendiendo inútilmente aislarnos del frio del piso duro y seco en el que debemos reposarnos para descansar.

Entonces, empatía mediante, hoy tengo ganas de manifestarme en contra de algunas injusticias que se me hacen recurrentes últimamente. Las carencias materiales de aquellos que encaran el frio con casi una completa exposición a la tirana intemperie de estas épocas del año, es un mal que prácticamente se nos pasa desapercibido, tanto como la discriminación que reciben los inmigrantes en distintos países. La injusticia que hoy me atormenta, es una muy abstracta y difícil de explicar si se recae en el análisis fenomenológico, pero palpable si se revisan vivencias de quienes leen: la discriminación xenofóbica.

 Escuché a un mexicano que escalaba el muro para entrar al vecino país yanqui, el tipo gritaba. Después leí el diario íntimo de una colombiana que trabajaba ilegalmente en España. Luego sentí como un boliviano residente en nuestro país (Argentina) le hablaba a un compatriota como reflexionando sobre algo que los acomplejaba. Camine unos pasos más y oí los sollozos de una joven peruana que trabajaba del oficio más antiguo del mundo (según dicen) en la iberia portuguesa. El mexicano que subía el muro, el escrito de la colombiana, los bolivianos que dialogaban en el riachuelo de La Boca y la peruana que lloraba, todos se estaban haciendo una pregunta: ¿Dónde mierda está la globalización?

Saben por qué se hacían ese interrogante, porque hay una realidad discursiva que solo funciona para explicar los avances que la modernidad capitalista supone como “evolutivos”, que es el discurso de la supuesta globalización, que entra en contraste con una realidad empírica-vivencial, en donde las fronteras no sólo que no se han acabado sino que cada vez son más acentuadas. La globalización no debe agotarse en que todo el mundo pueda tener internet, o adoptar costumbres post-modernas. Globalización, debiese significar integración de la pluriculturalidad, que se sustente en un profundo respeto por la diversidad y el conocimiento de los otros.

Sin embargo, quienes utilizan con mayor beneficio el discurso globalizador son quienes más distancian a la realidad empírica de ser globalizadora. Estados Unidos levanta un muro, si, un muro parecido al de Berlín que tanto criticó cuando la conveniencia era desvalorizar a la Alemania izquierdista. España complejiza el ingreso de inmigrantes tanto como Portugal y Holanda, que sin embargo son considerados gobiernos de auténtica vanguardia por legalizar la marihuana y demás. Es tibio que se los considere de vanguardia solo por eso, si para entrar a ese territorio hay que dar cuenta de toda una burocracia, en la que uno menos se siente humano y más se siente un número de pasaporte o de visa.

Argentina es uno de los pocos países en el mundo en los que cualquier ser humano transita legal y libremente (ejerce su derecho a la libre locomoción) de manera tranquila, sin sobresaltos ni hostigamientos. De todas maneras muchos argentinos se enojan por eso y critican despotricando toda su xenofobia contra los oriundos de países vecinos que vienen a enriquecer la diversidad cultural de nuestro territorio. Claro que esos detractores seguramente que no conocen el valor de la diversidad cultural, pues solo analizan el mundo en números (cuantitativamente), por lo cual su argumento es tan flojito como decir: “estos Bolivianos de mierda, o estos peruanos de mierda nos vienen a sacar el laburo”. Tal vez estos detractores no estuvieron nunca transitando Bolivia o Perú, será que no saben lo que es la interculturalidad y el valor nutritivo de respetar lo distinto.

Por eso hoy me manifiesto a favor de una globalización empírico-vivencial fehaciente, pero en contra de un discurso globalizador que más que hacernos uno, que más que unirnos y estrechar distancias, cada vez nos distancia más, nos aleja y nos estigmatiza.

 

ZIPPO


¡QUE FRÍO LA PUTA MADRE!

–          ¡Que frio la puta madre!

–          ¿Viste? Pinto el frequete

–          “pinto el fresquete” que tranquilo suena. Yo me estoy cagando de frio

–          Jajaj yo también  te lo aseguro.

–          ¿Sentiste alguna vez el frio partiéndote los huesos? ¿Cómo se te empieza a adormecer el cuerpo y después empiezan las puntadas derechito a los huesos? Transpiras frio de tanto temblar, te cuesta respirar y encima tenes que fingir estar dormido y cuando abrís los ojos, el cielo. La luna, el frio y el techo ese cielo que está demasiado alto. El techo y las paredes son prestados. ¿Alguna vez sentiste algo así?

–          No

–          Yo tampoco.

 

 

 

 

 

Música extrasensorial       


EL CRISTIANISMO, ESA REVOLUCIÓN SOCIAL QUE ESTAMOS OLVIDANDO (SEGUNDA PARTE)

Primera parte: https://demilmonosyunomas.wordpress.com/2011/12/16/el-cristianismo-esa-revolucion-social-que-estamos-olvidando/

La imagen de Cristo que nos hicieron comprar como real, pero un poco más simpática

La imagen de Cristo que nos hicieron comprar como real, pero un poco más simpática

El Jesús que multiplicó panes y peces para compartirlos con el resto de prójimos que padecían hambre y sed es el símbolo de la esperanza, es la respuesta a los imposibles, la transformación de tales en utopías, en posibilidades ideales. Además es síntoma de grandeza y solidaridad, no por caridad barata (mediada por organizaciones sociales no gubernamentales, como la propia iglesia católica o caritas), sino por compartir de lo propio con los otros, no darles nuestras sobras para enjuagarnos el alma creyéndonos buenos samaritanos.

El Cristo que abrazó a su madre y partió para vivir su aventura, es símbolo de lo que significa ser misionero de nuestros propios propósitos, de lo que quiere decir hacerse cargo de la circunstancia universal que cada uno atraviesa, en la que se encuentra inmerso en una vida social, colectiva. También es muestra de que nuestra condición colectiva, debe ir por encima de nuestra dimensión personal, y nuestros lazos personales. Lo de priorizar a nuestra familia, es un buen consejo; ahora bien, lo de priorizar el bienestar de nuestra familia a costa de que otras familias padezcan, es un invento capitalista para fomentar el individualismo, para aislarnos y hacernos domésticos.

El Hijo del dios bíblico que profesaba las escrituras oponiéndose a las interpretaciones del mundo hegemónico de aquella época, en el que los sumo-sacerdotes eran los únicos portadores de la supuesta palabra de dios, es una muestra de que la alternativa no es un ilusión, ni una ácida critica a lo establecido, sino mas bien una acción de distinción, de diferencia, de pluralidad, de empeño en demostrar que no todo es como nos lo dan, sino que puede ser leído como nosotros queramos en función de valores más colectivistas.

Jesucristo al defender a la mujer adultera, demostrándoles a los verdugos que ninguno estaba limpio de errores como para juzgarla con tanta vehemencia y violencia, es reflejo de que la vida colectiva no debe estar centrada en juzgar a los otros, que no se trata de andar condenando por actos aislados, sino que cada acción tiene un contexto que es necesario conocer bien para saber que intenciones mediaron los hechos concretos. Sumado a ello es la enseñanza sobre el valor del perdón, de la empatía, del ponerse en el lugar del otro, del comprender y no del juzgar.

Pero en el mundo actual poco se rescata de esas enseñanzas, aunque la religión de mayor envergadura sea la cristiana.

–          Me dijo María Inés que no puede mover el brazo

–          Uh.. ¿qué tiene?

–          No sabe, porque como ella va a salitas y hospitales, recién tiene turno para el lunes. Va a tener que esperar.

Este breve diálogo, extraído por atento observador de la vida cotidiana, es real. Además de denotar la pésima forma en que funciona la salud pública, demuestra la brecha que existe entre los que pueden y los que no, entre los que tienen con qué y los que no tienen. Es un tema agotado, el de la injusticia social, que ni siquiera podríamos atribuírselo sólo al sistema actual, pues en realidad ha sido un rasgo de prácticamente toda la historia de la humanidad como organización colectiva. Lo verdaderamente llamativo, es la pasividad con que nos tomamos el padecer del otro, esa no parece haber sido la enseñanza de ese Cristo que intercedía en cuanta injusticia veía.

De nada sirve golpearse el pecho en rituales que legitiman a una institución, mas que a una forma de vida, como las misas, si luego vamos a salir afuera del templo y vamos a abocarnos sólo a sobrevivir individualmente en este salvaje mundo industrial e informático, que margina, posterga, relega y expone a grades flujos de seres humanos, de prójimos en términos cristianos. Tampoco sirve de nada rezar oraciones pidiendo el perdón por nuestros actos individualistas, egoístas, e inescrupulosos, si luego vamos a volver a infringir en lo mismo sin pensarlo ni dos veces.

El sacerdote de mi barrio, retratado en un caricatura

El sacerdote de mi barrio, retratado en un caricatura

Es como que la creencia religiosa actual del cristiano es mecanicista, vacía, carente de reflexión. De alguna manera es un muestra de la lógica vertical y concéntrica que propone el sistema global, por lo cual dios es visto como una suerte de patrón capitalista, dueño de los medios de producción (el decide sobre la naturaleza, sobre los comportamientos del mundo, y sobre el destino de los hombres), para el cual los hombres que serian como sus empleados, deben poner la mejor cara acorde con él quiere, aunque no estén de acuerdo o no sepan bien de que se trata la idea del jefecito. Entonces cuando el jefe no está, es decir cuando no hay rituales de reunión cristiana, los devotos se olvidan de las directrices del jefe y viven como seres humanos libres, y no como empleados de una ideología, la de la iglesia católica.

Los feligreses tienen miedo al castigo, el mismo miedo que tienen los empleados de una fábrica al despido. Por eso se comportan con esa contradicción, que demuestra que la creencia católica se sustenta en una manipulación abstracta para ejercer poder, el miedo. El miedo a que se les cierren las puertas de lo que hay después, que si bien es incierto (el aparente reino de dios), es lo más decoroso que promete la realidad de nuestra dimensión para lo que sucede después de la muerte. Entonces la manipulación institucional sustenta su poder con mecanismos abstractos, ideológicos, que se cimentan principalmente en la dialéctica de dos sensaciones generadas por el discurso cristiano, la ILUSION de algo mejor después de esta vida injusta, y el MIEDO a no llegar a ese algo mejor por no reunir méritos. Esa es la clave de la domesticación.

Pero el cristianismo, según lo expuesto en los primeros párrafos, nos adiestra para que las ilusiones de un mundo mejor se materialicen en esta realidad y no en la que viene después de la muerte. Para que concrete con la acción de cada uno de nosotros en función de propagar la justicia, la tolerancia social, la pluralidad y el amor por el prójimo. El accionar es en este mundo, es aquí el reino del dios cristiano, es ahora cuando debemos asumir esa responsabilidad entonces. No es que tenemos que reunir las condiciones mínimas (“no ser tan pecaminosos”) para después ir a un lugar mejor, tenemos en realidad que hacer de esta locación un hábitat mejor utilizando cada enseñanza de ese Cristo histórico que supo ser revolución de un imperio romano que se sobreponía sobre la voluntad de muchos seres humanos del mundo antiguo.

En fin, vuelvo a agradecerle a dios por haberme hecho ateo.

 

ZIPPO


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