Archivo mensual: octubre 2012

MUCHO HUMO Y POCAS NUECES

Hay detalles de la vida corriente que por su envergadura de habituales resultan ser vaciados de contenido para un análisis contextualizado y, al menos someramente, complejizado. La banalización, tan promovida por los pilotos de esta vieja cultura frita del consumo indiscriminado, hace mella en nuestras lecturas sobre acontecimientos sociales, y las reducen en el mejor de los casos a chistes muy oportunos. Así es como las desagradables imágenes que ahora traen los paquetes de cigarrillos, ha sido motivo para que algún master del fotoshop nos advierta vía facebook que además de los muchos perjuicios a la salubridad que causa el tabaquismo, también te puede “volver pelotudo”, como le pasó a Jorgito “me muevo a donde calienta el $ol” Lanata.

La inquietud comenzó hace unos días cuando la muchacha simpática que recibía las demandas de los compradores detrás del mostrador del almacén, extendía su brazo izquierdo trémulo, dándole un paquete de cigarrillos a la compradora. La niña que adquiría los tabacos exclamó horrorizada por la imagen escatológica que acompañaba el envoltorio, en la que se mostraba dos pulmones, uno de ellos devastado. Ni lerda, ni perezosa, y con una sonrisa un tanto morbosa, la vendedora retrucó mostrándole otras imágenes de la variedad.

La secuencia me llamó la atención, sobre todo por la carga de morbosidad con la que se vive socialmente incluso la denigración autodestructiva que propone la cultura del consumo. Días después, la novedosa forma de prevenirnos sobre lo mal que hace fumar, se hizo más rutilante y profunda cuando un simio amigo, luego de volver de su compra de tabacos, me comentaba su indignación al respecto. “Se nos están cagando de risa en la cara, esto es el colmo. Si ya saben que fumás y las consecuencias nocivas que tiene, con qué necesidad te ponen este tipo de imágenes; es como si se burlaran de la adicción que nos indujeron”.

 Ese veredicto fue determinante para la proposición que voy a hacerles a nuestros representantes políticos. Nuestro simio amigo hace referencia justamente a la forma en que los promotores del sistema consumista nos van creando necesidad, hasta aquí nada nuevo; pero además muestra su ira ante lo que considera una burla; me parece importante ponernos en orden entonces: las empresas tabacaleras no deben tener el más mínimo interés en crear conciencia sobre las graves consecuencias del tabaquismo, por lo que puede deducirse que esta novedosa manera de llamar la atención sobre los daños de fumar viene dada por alguna determinación legal, una imposición del Estado a los empresarios.

Estamos entonces ante un nuevo caso de tibieza por parte del Estado, que no se decide a gobernar para el poder popular más que para el poder económico centrípeto que crea la estructura hegemónica del neo-liberalismo global. Se podría avanzar con políticas más acentuadas sobre la toma de conciencia de lo que significa el consumo de tabaquismo, y no sólo desde el punto de vista de la salud personal, sino desde el fenómeno social que trae aparejado. Digo, además de ser un consumo injustificado para la auto-subsistencia humana (nadie se muere si no fuma), es un comercio internacional que extrae materias primas de las zonas periféricas a las potencias, y que luego se distribuye en todo el mundo dejando ganancias a unos pocos, poquitos inversores transnacionales. Ni hablar de la costumbre a fumar que imparten, y que lleva a que en algunos casos, años más tarde de haber empezado con el cigarrillo estén preparando la virulana para llenar una pipa y estrujarse los sesos con pasta base.

Sugiero que en vez de poner el mal directo, físico y personal, se pongan imágenes de las mansiones que tienen tanto los empresarios internacionales del tabaco, como los titulares de los grandes carteles del globo. Buena vida a costa de la mala vida de otros, esa doctrina es la que hay que atacar para crear una conciencia social que vaya más allá de la salud individual.

Simios, el tabaco es una planta igual que la marihuana, que son utilizadas para el consumo particular; para tener una planta basta un poco de agua, voluntad, energía y algunos pocos kilos de tierra, por lo cual no hay justificación para que su comercio sea libre y regularizado por la legalidad; se debe restringir el comercio, tanto de tabaco como de marihuana, para que vuelvan a tener la significación que les corresponde, la de plantas. De esta forma, quien quiera consumo, tendrá que atravesar para ello por un proceso de respeto biológico con las respectivas plantas. No a la legalización del comercio de necesidades inducidas, si a la liberación de las relaciones biológicas que permitan conectarse con los demás seres vivos que nos rodean.

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COMPROMISO SOCIAL: DE LA REALIDAD A LO VERDADERO

Me preguntaba cómo es que un humano puede hacer lo mismo, o al menos algo muy parecido, por ocho horas seguidas, o entrecortadas, durante todos los días hábiles y algunos del fin de semana; me generaba cierta intriga resolver cómo es que podemos sentir que esa forma de trabajo dignifica a los seres, más bien siento que los despersonaliza, los deshumaniza, los uniforma y los transforma en máquinas con acciones específicas, que como bien diría un tal Marx, se diferencian de las abejas sólo porque tienen la capacidad racional de visualizar en pensamientos el resultado de su producción antes de terminada.

Humanos-robots

Humanos-robots

Mientras andaba entre esas cavilaciones, un tanto abstraído un tanto desconcertado, tomé asiento en una plaza para relajarme y hacer algo de lo que más disfruto: contemplar. Los veía pasar apurados, siempre llegando tarde, sea al trabajo, sea al descanso, sea a alguna otra ocupación que tiene la virtud de pre-ocupar; los observaba que poco hacían por mirar el alrededor inhumano (naturaleza y construcciones), al contrario es como si estarían buscando otro rostro con quien cruzar mirada, u otro cuerpo a quien previa mirada fugaz se le desmembrará con juicio crítico la coherencia de sus atuendos y su forma de andar; los miré tratando de dilucidar estereotipos de los que también caminan, mientras que otros si quiera se interesaban por el mundo de alrededor, sus mundos ya están complacidos y abarcados en una pantallita pequeña que si bien tiene funciones de computadora, se llama celular. Un dato llamativo fue que nadie miraba el cielo, ni la copa de los árboles, siquiera se detenían a admirar las construcciones elevadas por herencia colonial que adornan el casco céntrico: nadie eleva la mirada, no miran más arriba de sus hombros.

Entre tanto, me llamó la atención un conjunto de faroles, que se desprendían de un poste matriz, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda; el primero con un foco blanco y el segundo con uno amarillo, daban la sensación de ser dos ojos vigilándonos desde arriba, cada uno con su propio color de iris. Inmediatamente recordé a un perrito, mascota de un antiguo amigo, que por algún problema ocular había terminado con un ojo de cada color. Supongo que son pocos los que recayeron en el detalle, aunque son miles los que pasan por debajo de esos faroles todos los días en la peatonal donde se ubican. Así las cosas, las relaciones humanas que se conjugan en este mundo más parecen ser una sobre-actuación de apariencias que poco hacen por disfrutar de lo inmenso que es todo lo pequeño que nos rodea a diario.

Claro, esto es producto de una sistematización aguada, en nombre de una evolución y modernidad, que la humanidad como conjunto terminó aceptando como modelo de vida; modelo de vida deshumanizante, en el que muchos viven aparentando y pocos viven siendo. Será por eso que la fuerza de los discursos tiene tanto poder en estos días, la jactancia es una de las mejores herramientas de posicionamiento social en las relaciones, pareciera que de poco sirve lo que se hace tanto como lo que se dice.

Pero para no aburrir ni irme por las ramas, digo concretamente que a lo que quiero llegar es a la irritante concepción de “compromiso social” que se tiene por estos días. Se ha reducido tamaña categoría a la simple acción con el entorno personal de cada uno (es decir, compromiso social significa salir el viernes con los amigos “sin falta”, o adherir a una práctica colectiva que a veces nos resulta inútil pero que como la hace mi grupo de pertenencia la hago también).  Compromiso social, es para muchos, no joder al otro; no es la primera vez que lo expongo pero según mi esquema de valores no alcanza con no ser malo para ser bueno. Compromiso social, es para otros tantos, tener una postura crítica sobre la “realidad” motorizada por el consumo de medios masivos de difusión.

Más allá de lo evidente que resulta la desvalorización que se ha hecho del compromiso social, voy a cerrar con una clave que se emana del último aspecto destacado sobre la visión crítica sobre la realidad. Considero, previa puesta en común con un simio amigo, que la realidad debe ser netamente aquello que cada uno vive, lo demás que escapa a nuestras propias vivencias son escenarios de realidad, no realidad en sí misma. Por eso la “realidad” y las “realidades” son una construcción abstracta, que tiene poca sustancia en la vida material, con lo cual realidad y verdad no son una dialéctica perfecta. Por eso, sugiero que para empezar a ir en contra de la deshumanización que nos propone este modelo de evolución, en el que vivimos más en un plano de fantasías que en un plano de genuina realidad, busquemos las verdades irrefutables: Pachamama a la orden, sabiduría infinita.

 

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BLA BLA BLA BLA BLA: LLUEVE SOBRE MOJADO

¡Hasta que llegó la lluvia por estas latitudes! La humedad se venía agolpando en un frasquito que no aguantaba más lugar sin estallar en gotas; la clemencia de los ríos famélicos y el padecer corriente que se manifestaba en sudor incesante tuvieron respuesta en esta semana, las nubes (que vendrían a ser el frasquito que decíamos antes) no soportaron más la presión, la densidad, el observar el padecer humano y la clemencia de las corrientes, y se hizo llovizna, liviana pero continua.

El planeta es en mayor parte agua, al igual que nuestros cuerpos, será por eso que cuando un hilo de rocío se desliza por la piel descubierta de un brazo sin mangas, nuestro sentir puede ser ambiguo por no querer mojarnos, pero hidratante, refrescante, reconfortante. Así, previa indagatoria de este aprendiz de brujo, son innumerables las reseñas a la frase “me encanta caminar bajo la lluvia” que se archivan en mi memoria. Lo curioso, para seguirle sumando créditos a la matriz contradictoria del hombre post-moderno, es que cuando llueve y me tomo el tiempo de caminar al estilo paseo no veo a nadie disfrutando del trance, más bien las calles se vacían y los pocos que quedan sueltos entran en estado de histeria como si más que H2O del cielo cayera soda cautica.

Será que yo tengo algo de pirata o marinero, por eso sin decir que me encanta caminar bajo la lluvia porque no lo considero una constante, muchas veces salgo al encuentro de la lluvia y las aguas; me fluye como un impulso incontenible, en el que aunque más no sea requiero mojar los pies en algún charco, como una especie de limpieza espiritual, de contacto con el mundo, o de una suerte de bautismo para ateos. Elemento vital, el agua que cae del cielo nos bendice, por eso la llovizna de esta semana fue un alivio para todos; sin embargo no muchos salieron a recibir la bendición, la mayoría la vio desde la butaca de un auto u ómnibus, o tras las cortinas de una ventana.

El agua, además, en nuestra realidad social pauperizada es equiparable con el valor de cambio por excelencia: el oro. Con esa analogía se trasluce lo valioso que es cuidarla para que no se agraven los problemas a los que son expuestos algunos con-ciudadanos a los que se les escatima la distribución del servicio, y eso ya no por cuenta de la ausencia de lluvias, sino por la mala voluntad de la empresa que lo imparte, Aguas del Norte. 

La organización, como buen producto del mundo post-moderno neo-liberal, es una contradicción en sí misma: su eslogan es “Aguas del Norte, la compañía de todos”, sin embargo hay muchos que son parte de ese todos que dan testimonio de sufrir carencias en lo que a recepción de agua en sus hogares refiere. No hace falta irse muy lejos, barrios que no pueden ser considerados ni periféricos (y nótese que digo barrios y no asentamientos) sufren el “mal de la empresa loca”; la zona norte en las adyacencias de la universidad es un ejemplo de eso.

Pero claro, no se trata de una zona aislada, también este inquieto brujo incipiente que tiene características de simio con hormigas revoloteándole el trasero (por no decir que es algo inquieto), conoce de cerca casos en los que el agua por cañerías se niega por días completos a familias, como sucede en La Caldera, localidad ubicada a no más de 25 kilómetros de la capital provincial. A su vez, al otro extremo de la ciudad, en San Luis, la cosa no es más auspiciosa y menos controversial, allí quienes más cerca habitan del río menos acceso tienen al uso corriente del servicio hídrico (¡CUAK!), en el mejor de los casos tienen 3 horas diarias. Imagínense, sin autocensura ni languidez mental, la inmensurable ceremonia a la tormenta que se hizo en esos lugares en esta semana, cuando la lluvia del martes le dio justicia divina de la Pachamama a su injusticia terrenal; cuentan que algunos lloraban en paños menores abrazados bajo el manto de gotitas al coro unísono de “agua bendita, agua bendita”.

Me pregunto, ¿hay tantos a los que les gusta caminar bajo la lluvia? Y yendo a un plano de intereses más concretos y urgentes, ¿hay derecho a qué los encargados de gestionar la distribución de nuestros servicios dejen a merced de la Pachamama las necesidades de muchas familias que abonan sus impuestos igual que las demás?

 

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EL SUEÑO DE LA VICTORIA: CHÁVEZ TRIUNFA EN VENEZUELA

-Ay!!! Grita la muchacha cuando tropieza su andar con una roca no muy grande pero puntiaguda. Ella oscila los treinta abriles y cuando camina es tanto esbelta como distraída; silueta a la que se le sumarían un par de kilos si se fuese un caníbal, pero como no se trata de comerla como alimento sino de degustarla como un placer, no le falta ni un gramo. Se repone pero continúa en su ensimismamiento natural agachándose para revisar el golpe que le provoca latidos constantes en algunos dedos de su pie derecho, albergado bajo los lienzos marrones de unas sandalias. Ese es el que se las vio con la rigidez de la piedra durante la trastabillada; esa extremidad inferior, con las defensas disgustadas, tiene dedos largos pero semejantes y correlativos, como en todo el cuerpo de la joven la simetría y la armonía hacen una rima sensual. Sin embargo ella ha estado traumada ante el atentado a su estética que es ese pie derecho porque bajo la uña del meñique un especialista quirúrgico debió extraer una encarnación por la mala forma de usar el alicate que tuvo en sus primeros años primeros años de pubertad; la cicatriz es ínfima y está postulada como la curva más exótica de esta dama, son pocos los que se la descubren. Lo cierto es que la flaca no da lugar dudas, su sonrisa, postulada como su mejor curva, es emprendedora; sus gestos son una invitación y el arco de sus cejas cuando elabora una pregunta es postulado como su segundo mejor par de curvas….del primero ni hablar, al encanto de sus respectivas imaginaciones.

Cuando me desperté la veía claramente, por eso no quise despegar los parpados apresuradamente, para no perderla de vista. Tal vez sea que me la voy a cruzar alguna vez y tengo que recordarla para comprobar si es ella, si tiene su cicatriz en el pie derecho; si la reconozco no puedo dejar pasar la oportunidad, tengo que estar preparado para aprovechar la ocasión: es una cuestión de suerte. La soñé, soy un afortunado. Llegué a conocerla, supe que su actitud era una extraña combinación entre retraída, coqueta, incierta y soberana; una mujer de instintos maternales de leona y suficiente peso propio como para bailar sobre sancos. Demoré muchos minutos de ensueño con los ojos cerrados y posición de seguir durmiendo en descascarar ese fruto; supongo que tendré que estar atento para que cuando la cruce en el camino pueda conocer la particularidad de cada uno de sus gajos…

Sin embargo no hubo tanto retraso para insertarse en el trajín cotidiano en el que las urgencias de lo que se presenta como real nos requieren. La realidad objetiva que se esmera en opacar mis sueños se me hizo ineludible ni bien abrí los ojos y oí el “ring” del teléfono que me hacía peticiones de silenciamiento inmediato. Troté medio sonámbulo y con una compulsión extraña en el pecho, seguramente por el sueño que me tenía a punto caramelo. –Sí, contesté la llamada ya obligado a pensar racionalmente en facultades de hombre despejado que sabe que está dando lugar a una conversación telefónica, pero el resultado fue escuchar la cinta de una contestadora automática que me hizo sentir como un muñeco de plástico. Ahí di el paso y tuve que estar dentro del mundo de la realidad compartida otra vez.

En ese mundo, donde la política institucional internacional funciona como uno de los principales vehículos de la disputa de poder de los hombres, ayer hubo un proceso electoral histórico que dejo al desnudo la construcción de realidad inverosímil que hicieron intencionadamente quienes vehiculizan la disputa de poder desde los medios de comunicación masivos hegemónicos. Las empresas periodísticas habían hecho una campaña engañando al imaginario colectivo latino, desde CNN hasta Clarín, sobre las suculentas posibilidades del candidato opositor de Hugo Chávez en Venezuela, don Capriles.

Sin embargo, las urnas vuelven a hablar en una democracia que sin dudas que admite grandes mejoras, pero que no deja de ser popular. Como en el referéndum que le posibilitó reformar la carta magma venezolana, el líder de la Revolución Bolivariana se llevó los laureles y la posibilidad de continuar con un proceso, que de haber caído en estas instancias hubiese sido totalmente tirado por la borda a las arcas de la explotación más rauda a la que el neo-liberalismo puede aspirar. Una bocanada de aire para los que alentamos la unión latinoamericana; no obstante como de laureles no vive el hombre vale la crítica a la posibilidad de reproducir un modelo agotado en cuba sobre las intenciones de socialismo personalistas que han enquistado en el poder a los mismos actores. Si la revolución es un proyecto colectivo, que no haya problemas en que timoneen distintos comandantes.

Por otra parte voy a recaer en un punto de Chávez que no fue de mi entero agrado en el seguimiento de su campaña. Sugirió apoyar la candidatura a re-elección de Barak Obama en los Estados Unidos; la actitud dejo entrever una diplomacia demasiado complaciente para mi gusto con un Estado que en manos de Obama, o quien sea (las posibilidades son más conservadoras y cerradas allí: o Republicanos o Demócratas), sigue sosteniendo políticas de opresión y subyugamiento ante los países periféricos a su capitalismo centralizado.

De todas formas celebro la continuidad del proceso chavista que ha venido siendo fiel a una premisa general, ser un gobierno para los pobres.

 

ZIPPO


COMUNICADOS CON TODO LO DEMÁS

“..no pienses que estoy loco es sólo una manera de actuar. No pienses que estoy solo, estoy comunicado con todo lo demás…”

Las olas del Pacífico rompen a toda revolución en las escolleras de la costa; el pescador, paciente como madre que aguarda la llegada del hijo en aventura, no se deja turbar por las gotas que le mojan las piernas que le cuelgan desde el lugar elegido para emprender su tarea. El hombre no se mueve bruscamente, al contrario se mece suavemente como si fuese un surfeador sobre su tabla, aprovechando las olas, haciéndolas sus cómplices. Por esta comunión creada entre él y la naturaleza mediante, las olas se encargan de acercarle peces a mansalva, es así como el dueño de la caña no puede más que hinchar el pecho y curvar pronunciadamente la sonrisa al saberse en estado de misión cumplida porque en la semana no les faltara comida, su familia tiene unos días más de garantía.

Como el pescador que confluye en una complicidad abstracta e inexplicable para empedernidos escépticos que de todo creen poder hacer un motivo de burla, como ese hombre que tiene la virtud de saber esperar que la voluntad de las aguas del océano le traiga el alimento, así como él también el astrólogo de vocación se esmera por hacer conexiones observando las estrellas, llegando a sentirlas para poder verlas.

Claro, los empedernidos escépticos vuelven a aparecer en escena, con tono despectivo susurran para sus adentros que es una ingenuidad que las estrellas puedan sentirse; sin embargo, por alguna extraña razón (que seguramente es una profunda inseguridad en sus propias burlas), estos filisteos de la verdad humana no tienen valentía de poner en común sus pareceres, sólo los susurran para sus adentros como creyéndose seres con una visión crítica superior. Es una buena forma de sustituir la certera visión crítica, crear la idea de ser grandes analistas críticos por el simple hechos de mostrarse renuentes a creer en lo “imposible”.

Sin embargo el sembrador que ha dedicado tiempo a establecer una relación biológica con la tierra que preparó para que fuesen el hogar de las ramas que se extiendan de las semillas que vaya a plantar, un poco avergonzado por no estar seguro si soy alguno de esos soberbios críticos, escépticos empedernidos, me confiesa titubeante que tiene la intuición que debe aguardar la próxima luna llena para largar con el proceso de sembrado; dice que no sabe cómo, pero la tierra le sugirió esperar la energía planetaria que se viene en la próxima luna. Minutos después caminamos juntos por las sendas de su campo (es suyo porque lo camina a diario, pero el sistema dice que es de su patrón porque es él quien tiene escriturado legalmente esos campos como propios), vamos en silencio; el clima es ahora ameno, la percepción del hombre es inmensa: un cruce de miradas bastó para que supiera que respeto lo que dice, que mi intención no es ridiculizarlo con complejos pensamientos racionales que poco sentido tienen. Su saber me impresiona, aprendo en silencio, aprendo de su silencio.

El sol, resfriado de tanta contaminación tambalea para sobreponerse ante la tarde nubosa; la madre entra en estado de urgencia injustificada por suponer que es cuestión de vida o muerte que no vaya a secarse el delantal de sus hijos antes de ir a la escuela; uno de sus pollitos, el más pequeño, quien siempre se ha sentido muy atraído por la energía solar, enfoca su existencia a desear que la bola de fuego se encienda por sobre la nubosidad. Así sucede, mientras yo observo en silencio la secuencia que evidencia la satisfacción del infante ante el aluvión de luz solar sobre su patio; sus plegarias fueron escuchadas. Si, ya sé que la imagen más bien parece de fantasía, increíble e incomprobable…pero…eso me tiene sin cuidado, sucede que confío en que los que superen el alter ego de escéptico empedernido, lograran entenderlo. Basta con dejarse fluir para estar comunicado con todo lo demás.

Simios, el abanico de las relaciones no debe cerrarse en las que podemos establecer entre nosotros, los de nuestra misma especie, con quienes nos comunicamos con códigos compartidos, racionalizados e institucionalizados. Podemos estar comunicados con todo lo demás, inmersos en un nuevo tipo de relaciones biológicas, donde el poner en común sea más existencial y menos racional. Vale aclarar que para adquirir pasaje a tal desafío, uno no puede menos que elevar su capacidad de abstracción, de alejamiento de lo establecido como “normal”, como corriente.

Los resultados paulatinos de esa intención de cambio en la manera de relacionarse con el mundo son auspiciosos ya que potencian el auto-reconocimiento y descubrimiento humano, con lo cual nuestra forma de relacionarnos con otros simios se reviste de una nueva dimensión de pureza y sinceridad. Se minimizan los imaginarios y se amplifican los instintos, y así las cosas, todo parece entrar en curso de una naturalidad que no admite fallas.

Expuesto a interpretaciones de poca monta, aclaro que sé que me encuentro vulnerable a ser blanco de risas de esos críticos de cotillón que nada lo creen por fuera de ellos mismos y sus posibilidades personales; sin embargo ya me cansé de taparme “la boca para no gritar”, no es mi estilo susurrar para mis adentros o como mucho hacia mis costados.

Son tiempos de retomar conexiones perdidas, el mundo nos aguarda lleno de amigos para presentar, amigos que no hablan con palabras pero se hacen escuchar.

 

ZIPPO


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