FESTEJAMOS LA DEMOCRACIA QUE NOS DEBEMOS…

Discúlpenme si soy impertinente o inoportuno, si sueno como el Grinch que busca amargar la navidad, o si mi actitud resulta de poca valía para los de la carroza dirigente, pero no puedo esquivar el bulto de marcar postura crítica ante lo que no parece tener disidencias, nuestra democracia.

Abordarla por la fácil, la de los actos oficialistas de ayer, no me parece que tenga mucha rimbombancia profunda para una crítica que agriete el sentido común, ya que es de Perogrullo que son un mal gasto semejantes puestas en escena para hacer ostento del poder político que se ha afianzado a lo largo de las últimas gestiones ejecutivas, además de ser una ocasión para opacar la derrota pública que significó el fracaso, al menos temporal, del esperado 7D en el que se esperaba la aplicación de la ley de medios contra los monopolios y corporaciones que concentran el cuarto poder. Por ello más allá de esas lecturas simplistas, supongo que el problema de fondo excede a los actos de celebración de la democracia y los derechos humanos, sino que se encuadra en una forma de vida democrática que tiene más de debe que de haber.

democracia Hace 29 años luego de que el plan Condor (la implementación de dictaduras en una Latinoamérica revolucionada por una opresión intolerante) consiguiera su cometido en nuestro territorio: acentuar las bases de dependencia económica a un capitalismo internacional, y exterminar tangible e intangiblemente a todas las expresiones de ideología que contraríen ese sistema, volvía la “voluntad popular”, que claro ya estaba manipulada por la desaparición de 30.000 voluntades, con lo cual había menos margen de “error” sobre las decisiones que vaya a tener el pueblo. Se habían erradicado los ideales de emancipación y de modelos alternativos, y las oligarquías nacionales socias de los poderes internacionales podrían tomar el monopolio del poder político. Fenómeno que persiste hasta nuestros días, en los cuales ser político no es una mera función social, sino que además es pertenecer a una clase con sus propios rasgos.

Poder político y poder económico entraban en una dialéctica matrimonial que caracterizará la silueta neo-liberal que adopta el capitalismo luego de la amortización del keynesianismo, hacia los años 70. La clase política dirigente, compuesta casi por completo por la oligarquía tomaría entonces distintas tendencias, algunas más nacionalistas y otras más internacionalistas, de complacencia con las potencias dominantes. Pero en fin, al garantizarse que el poder político estaría institucionalizado y manejado por las oligarquías, el éxito fue establecer una ideología sobre un modo de vida, el capitalista. Con lo cual, vale la pena endiosar menos a Raúl Alfonsín como el “padre de la democracia”, ya que nuestra democracia no fue un éxito de la lucha sino un devenir del neo-liberalismo que había asentado sus bases a través del proceso de re-organización de la patria, llevado adelante por los militares y los civiles oligarcas.

Digo esto porque si nuestra democracia hubiese sido una conquista de la lucha militante o social (para no herir susceptibilidades con las menudeses semánticas), no tendríamos un modelo de economía dependiente que se aceptó con la gestión Alfonsín, se radicalizó con la gestión Menem, y se equilibró con la era K, pero que nunca se trató de autonomizar, al contrario se consideraron logros las relaciones mercantiles internacionales, el hecho de “pertenecer” al mundo globalizado. Claro, esa pertenencia siempre signada por pertenecer a la periferia de las potencias, por eso somos, y en tanto y en cuanto continuemos perteneciendo seguiremos siendo, uno de los lugares donde más se notan las contradicciones de la injusticia capitalista y donde se explota al medio ambiente como si no fuésemos civilización gracias a él. Somos parte de un capitalismo mundial que es voraz y extractor.

Además de requerir una democracia autónoma debemos pretender una forma de vida más democrática, porque dadas las cosas la democracia equilibra los poderes entre los poderosos (por aquel matrimonio dialectico entre poder político y poder económico que marcaba antes), pero poco hace por ser la voluntad, dignidad y educación del pueblo, más bien es la domesticación del pueblo para crear esta farsa actual, este teatro antidisturbios (anti-revoluciones y acciones emancipadoras). Democracia no es un dato estadístico que da facultad representativa a la clase dirigente, democracia es una forma de vida entre seres humanos que se reconocen iguales y que comulgan con la idea de que la dignidad es un bien común y no una propiedad que se adquiere con sacrificios individuales.

ZIPPO

monito3

Anuncios

Acerca de demilmonosyunomas

porque es de todos y de cada uno que quiera apropiárselo Ver todas las entradas de demilmonosyunomas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: