Archivo mensual: diciembre 2011

TODOS PARA TODOS DESDE CADA UNO

Algunas veces el impulso rebelde o tal vez la necesidad de transgredir, o sugerir alternativas, propone que seamos un intento de guerreros de coliseo, pintando colores en los blancos-negros del descarrile cotidiano. Un mundo liberado que se desnuda en esencia como la posibilidad de fluir contra las imposiciones de los protocolos o las buenas intenciones de la mayoría, que no por creerse buenas dejan de ser tiranas en muchas ocasiones. De arriba para abajo vienen las mágicas soluciones, en forma de disparos contra la resistencia de los determinados, y hasta auto-determinados en los casos más agravados, como “marginados”.

Foto alusiva a las barreras sociales que son transgredidas

Foto alusiva a las barreras sociales que son transgredidas

Es una insospechada forma de reaccionar para los defensores de los buenos modales, de la “naturaleza” de las decisiones individuales, o de los parámetros de normalidad establecidos. Reponerse ante este tipo de instrucciones sociales es una conducta digna de repudio y acusación por parte de los que se posicionan como comunes. El imaginario de lo normal, es lo establecido por la cultura hegemónica, que se solventa de mostrar a las actitudes contrarias a las de su mandamiento como “bailes de una danza rara que nadie quiere bailar”.

Un mono "inadaptado" que orina libremente

Un mono "inadaptado" que orina libremente

 

No estaría de más reconocer que este tipo de imaginario comienza, de un tiempo a esta parte, a ser seriamente cuestionado por las nuevas generaciones sociales, que hacen de la diversidad y la pluralidad una bandera gigante que con su flameo creciente le va dando sombra a mayor cantidad de marginados, “inadaptados”. No obstante quedan aún grandes filamentos de aquella idea en la cual responder a formatos de imposición social es lo más lógico y civilizante. Un ejemplo bizarro puede ser clarificador en este caso: si uno orina un árbol está siendo un incivilizado, actuando en función de ir en contra de las buenas costumbres, lo cual puede merecer hasta represión policíaca; ahora bien si se tira un papel plástico en la vía pública nadie mira con ojos moralistas aquello, o ninguna fuerza de seguridad te regaña, aunque eso sea en realidad más nocivo para la vida humana que mineralizar un arbusto.

La tensión que se está provocando entre esas imposiciones sociales que tratan de construir modelos de vida aceptables, disimulando su opresión con una aparente tolerancia a la pluralidad, empieza a ser cuestionada cada vez más seriamente por la libertad individual por la que pujan los en mayor medida los jóvenes. La revalorización del matiz individual, como ser del mundo que ostente una libertad consciente y respetuosa de su condición social, humana, y racial hace que se pueda defender al individuo, sin obviar la importancia de la construcción colectiva. Es decir, la transgresión e inadaptabilidad a determinadas imposiciones invasivas ayuda a que los monitos entendamos que necesitamos la libertad como atributo personal, y la unión como valor de construcción para la estabilidad colectiva.

El juego de palabras se traduce sencillamente en que la libertad individual se conquista por medio de disputas sociales, por lo cual sería algo así como preguntarse una vez más si qué está primero, el huevo o la gallina (el pensamiento individual o el pensamiento colectivo). Pero es algo más que eso, es darle una nueva vuelta de tuerca a la libertad individual, ya no entendida como la posibilidad irrestricta de comerciar (como pretende significar el derecho constitucional de la mayoría de los países occidentales), sino como la posibilidad de elaborar valores abstractos individuales, tanto de tipo moral, como ideológico y hasta filosófico. A su vez esa vuelta de tuerca se completaría con dejar de entender al Estado (aquella imagen de pertenencia colectiva) como un mero gestionador del patrimonio común, al estilo contador popular, para empezar a considerarlo como una composición que requiere acción permanente por parte del CONJUNTO para el CONJUNTO. No de individuos para el conjunto, ni de conjuntos para individuos, sino de conjuntos para el conjunto.

No quiero sonar como incitador de actitudes subversivas carentes de sentido, pero sí estoy recomendando la posibilidad de no censurarnos ni inculparnos cuando fluyan acciones sinceras de nuestra individualidad, aunque eso a veces implique ir contra la corriente. Eso puede ser entendido menos como un peligro y más como una posibilidad de construcción, como marcaba en líneas anteriores. También es la oportunidad para considerarnos aquellos individuos que componemos un estado, que se alimenta de un “nosotros mismos” inserto en una idea de integración, más que de evolución. Así es que la interacción y participación de los sujetos debe empezar a ser moneda corriente, lo que a largo plazo permitirá un sentido de pertenencia y reconocimiento de la figura estatal en cada uno de los ciudadanos.

Si nos preocupamos sólo por conquistar libertades individuales sin cambiar el concepto de estado, o de conjunto, vamos a estar reivindicándonos como hombres libres, pero no como seres humanos con conciencia de ciudadanía. Ser humano y ser ciudadano es empezar por ser uno en otros para todos.

ZIPPO

Anuncios

DALE TIEMPO AL TIEMPO PERO APRESÚRATE A APROVECHARLO

Oír y valorar los silencios se convierte en un acierto cuando el tiempo parece ser más contundente, lento, detallista. Hasta permite sentirse acompañado por una vibración constante, que se manifiesta en la energía de todas las presencias universales que componen al mundo. La tranquilidad interior que permite dejarse fluir en un estado de sensibilidad que altere el tiempo debido a la incumbencia de miles de asimilaciones e interacciones gestadas en poca carga cronológica, provoca perder la “noción” del tiempo.

Eso en realidad no es perder la noción del tiempo, es acoplar nuestro tiempo individual con el tiempo que se construye en las circunstancias en las que estamos existiendo como “presencia universal”.  Para ello es de vital importancia asumirse como un ser insignificante en la vida universal, que compone nada más que una raza de uno de sus planetas; para creer esto basta con resumir que el ser humano sólo tiene datos concretos sobre los planetas del sistema solar, uno solo de los sistemas universales. Ni hablar de las constelaciones de estrellas u otros cuerpos celestes que no conocemos.

"Reloj blando en el momento de su primera explosión"  de Salvador Dalí

"Reloj blando en el momento de su primera explosión" de Salvador Dalí

Al mismo instante de reconocernos como insignificantes, en relación a todo lo que compone la ecuación existencial en la que estamos insertos, también debemos reconocernos insignificantes en el mundo que conocemos; es oportuno aclarar en este punto que ser insignificantes no significa necesariamente un aspecto negativo, es más bien una concientización de lo congeniados con nuestro mundo natural que tenemos que estar. Somos simplemente una especie más, de la casa que hemos dado en llamar planeta tierra, aunque ese nombre obvie al resto de sus componentes: agua, aire y fuego.

De esta forma es que la cualidad de ser seres racionales, lo cual nos posibilita crear métodos de dominio de unos sobre otros, nos hace creer que somos más de lo que somos, una simple raza. Pero claro, que esos métodos de dominación son conocidos como “verdades” sociales, científicas, por lo tanto perfectamente razonables. De allí que el hombre se auto-determine como superior a un león, por haber construido instrumentos que le permitan dominarlo; pero si esos instrumentos fallan, el león es sin duda más poderoso que el hombre, más apto para sobrevivir, en términos darwinistas. Por eso es que se construyen “discursos de verdad” (concepto de M, Foucault), acordes a las necesidades de época de la humanidad, a favor de sostener la evolución civilizatoria (que bien puede ser entendida como acción invasora del espacio natural), en la que el hombre reduce el espacio natural con la creación de instrumentos que le permitan mantener su dominio.

Pero si esa organización empieza a caer en un egolatrismo de especie en que el hombre no reconozca su pertenencia a un mundo que lo excede,  conjugado con una era individualista-masiva, se cae en un proceso de autodestrucción. El hombre, abusando de su casa, el planeta tierra, y empujando a propios hombres a una vida paupérrima, está extinguiendo al hombre, está limitando sus posibilidades de dominación, y provocando los enfados de la Pachamama que imparte un cierto tipo de justicia, que bien podríamos denominar justicia cósmica.

De allí que para sostener nuestra particularidad como especie de podernos organizar socialmente, tenemos que empezar por reconocer nuestra insignificancia, más que esta intencionada tendencia a querer universalizar el mundo abstracto que construimos los seres humanos, a partir de las relaciones.

Sin embargo es valioso decir que sólo admitirnos como insignificantes en la mesa universal, y aún en la terrenal, no es saludable si no va acompañado de un equilibrio entre nuestra relevancia como experiencia de dominio planetario en un momento de la historia del cosmos. La HUMANIDAD, significa un modo de poder, que por medio de su organización masiva, se posiciona en como administrador de un planeta. Si eso debe ser entendido, al menos debe ser entendido de una forma positiva, en la que las decisiones de la humanidad y su dominio, se funden en la manera más propicia de convivir, compartir y co-habitar, no en su manera de apropiar.

La organización masiva que distingue a los seres humanos del resto de las especies del mundo, es la posibilidad que el raciocinio le da para construir signos compartidos, tanto así como instrumentos tecnológicos para superar las dimensiones de tiempo y espacio. Pero cuando esa virtud no está puesta en favor de una solidaridad racial, tanto con los propios como con los otros, la humanidad corre peligro de caer por su propio peso.

Pasando en limpio, para poder percibir el mundo con nuestro tiempo personal acoplado a un tiempo universal, lo cual viene a consecuencia de un tranquilidad interna y adaptación al entorno energético que nos rodea en cada circunstancia, es necesario ser conscientes de nuestra INSIGNIFICANCIA, pero sin perder de vista nuestra VIRTUD como especie (la posibilidad de organizarnos masivamente e históricamente), aunque observando el uso y dimensión que le damos a esa VIRTUD, para que no se convierta en un VENENO, para propios y ajenos.

"Este asunto está ahora y para siempre en tus manos", Los Redondos en "Juguetes Perdidos"

"Este asunto está ahora y para siempre en tus manos", Los Redondos en "Juguetes Perdidos"

No vamos a decir que es fácil, se trata de encontrar un equilibro entre tu poder y tu limitación, un equilibro que permita insertarte como ser vivo en un realidad terrenal, aguosa, fogosa y aireada.  Es digno de valiente querer aceptarse como un ser humano en la tierra, el aire, el fuego y el agua, compartido con otras tantas especies; un ser humano que inventa para preservar, y no para trastornar, alterar.

Que la humanidad no termine extinguiendo a los seres humanos.

 

ZIPPO (más mono que nunca)


YO MISMO, ¡ALLÁ VAMOS!

Disfrazado de aventurero me puse la corona, la capa y tomé vuelo, comencé a bajar una a una las escalinatas que me separaban de mi verdad para re-encontrarme con lo que me constituye como ser, aquello de lo que preciso para hacer catarsis, o poner cable a tierra. Esa cierto que algunos lo definen como subjetividad individual, sea como sea estaba a unas cuarenta o cincuenta escalinatas de lo que fui hasta que me pude poner ese traje que me daba coraje, y del que me valí para arrancar la caminata.

La realidad es que la distancia con la que mis miedos e inseguridades habían diseñado esas escalinatas, hacía que mis rodillas no soportasen caminar por mucho tiempo. Necesitaba descansar cada dos o tres, porque el esfuerzo que implicaba subir cada una no era menos que el movimiento de un alpinista embarcado a metros de la cima. Pero la verdad es que cada parada era propicia para reflexionar que tan preparado estaba para encontrarme con mi verdad, que parecía, a la distancia, estar enojada por todo el tiempo perdido que no había querido buscarla; la muy coqueta estaba despechada por no haber sido protagonista de muchos años de mi vida.

Camino hacia la verdad

Claro que aprender a ser fiel a uno mismo es una tarea digna de valientes guerreros, que difícilmente una persona adulta pueda hacerlo así porque sí, sólo por ser una persona mayor. Sucede que la verdad es una muchacha muy altanera y arrogante, que no se le revela a nadie, que más bien intenta estar en un lugar difícil de encontrar, pero que al ser descubierta, pretende ser tomada, captada, abrazada, tocada, buscada. Entonces cuanto uno más se demora en re-encontrarse con uno mismo, más grande es la brecha escalonada que se abre con su verdad.

Como decía, cada parada en la búsqueda de mi verdad, que se la veía lejos y aun varios escalones más arriba, servía para que al decidirme a continuar cada vez me encuentre más seguro. La motivación era encontrar nuevas razones y argumentos para seguir caminando, más allá que todavía vivir como pienso, fiel a mi verdad, se vea algo lejano. Pero lo curioso es que en el último parate, la reflexión no trajo novedosos ni mejores razones o argumentos, este estacionamiento forzado por sobre-exigencia de mis rodillas, conllevó que me llene de vigor espiritual para proseguir en el camino de hacia mi verdad.

Resulta ser que esta renovada manera de encarar la motivación hacia mi verdad, logró que las paradas sean menos frecuentes, fue como si la limitante condición de mis rodillas empezó a quedar en el pasado, o como si los escalones de pronto vayan transformándose mágicamente en una cómoda rampa por la que deslizar las piernas no implique un esfuerzo tan abultado. El ímpetu que significa la seguridad espiritual rebalsó las posibilidades que del mundo racional, que parecía no poder llenar nunca las expectativas del todo. Es como si el saber ancestral de un espíritu se hubiese manifestado en un andar certero que no se permitía flaquear si de buscarse en esencia personal se trata.

De ahí en adelante avance casi sin detenerme por un buen tiempo, en el que nada parecía poder interrumpir mi embestida vivaz y audaz, colmada de razones y mejor aún de sentires potentes. Esa verdad, que cuanto más me acercaba iba flexibilizando más su rostro de enfado por la demora en encontrarla, mi verdad, se había vuelto una aliada que esperaba ser recogida para terminar de revelarse hacia mí.

Olvidé detallar que al encontrar fuerza espiritual para aproximarme a mi subjetividad, que se sumaba a la sustancia racional que venía forjando en las primeras paradas, me saqué el traje de aventurero que antes me había dado coraje para emprender viaje. No requería más el tapujo que me haga sentir más consustanciado con mi objetivo, que me de hidalguía y hombría para hacerlo, ahora lo único que valía la pena rememorar a cada paso era lo que aquel logro podría significar, encontrarme con mi verdad sería algo así como descubrirme y hacerme cargo de mí mismo.

Disfrazado, buscando coraje para llegar hacia mi verdad

Disfrazado, buscando coraje para llegar hacia mi verdad

Es de vital importancia reconocer que algunos se pasan la vida sin estar ni cerca de ver el rincón en el que su verdad ha decidido esconderse para jugar a ser encontrada, otros la encuentran, pero quedan en el camino de agarrarla, apropiársela. Eso sucede porque algunas veces el traje que les da coraje empieza a desgastarse y se rompe su tela, por lo que pierden el valor de continuar, cual Sansón sin cabellera. Es como si el constante vacío que dejan las seguridades racionales, que siempre tapan un hueco pero abren un nuevo misterio existencial, termina por gobernar la vida de algunos buscadores de su verdad, que desorientados por el mareo racional jamás se re-encuentran con su sabiduría sensorial, perceptiva, energética, ancestral, espiritual.

Si pudiese retratar de alguna manera sistemática que fue lo que en aquel parate me llevo a darme respuestas espirituales a mis cuestionamientos racionales todo sería más fácil, y podría hacer de este texto una poesía o una armoniosa canción, más que este tedioso escenario de escalones hacia ese nosotros mismos que todos debemos buscar para que nuestra felicidad sea más sincera y menos cínica. Sin embargo considero que no es algo que pueda graficarse, no puede colectivizarse, ni crear un método que les facilite a todos la revelación que implica estar dispuesto a descubrirse, y sobre todo a aceptarse.

Es simple, sencillo, como el accionar de un animal, la cuestión es que nos pueden enseñar a pensar, cómo pensar, qué pensar o en que no pensar, pero de ninguna manera nos pueden enseñar a sentir. No hay parámetros ni formas para sentir, no hay métodos ni estilos, hay energías universales que vibran de tal o cual manera, y es eso lo que las diferencia del resto. Pasando en limpio, hay individuos que se creen únicos por su capacidad de pensar, cuando eso es en realidad lo que los iguala con otros, y también hay espíritus universales, que se encuentran en todos esos individuos, a los que los particulariza su manera de percibir el mundo en sensaciones, su forma de sentirlo.

Tal vez eso al menos funcione como pista para aquellos que aún no han entrado en camino de su verdad, o aquellos que ya encaminados aun no pueden prescindir de sus trajes decorativos. Saber que no pueden aprender a sentir a manos de otros, sino que es un proceso al que sólo se puede acceder a través de auto-reconocerse y meta-analizarse, para identificarse como ser único e irrepetible en la inmensidad del universo. Es esa la motivación que acabara por llevarnos a no cansarnos de saltar los escalones hacia la búsqueda y asimilación de ese “nosotros mismos”, que algunos mueren sin conocer. . .

 

ZIPPO


PALABRAS QUE NO HACEN TANTO RUIDO

La mueca es triste, te olvidaste, te enseñe, te olvidaron. Te voy a hacer acordar…

Con la intención de comunicarme y comunicarte es que empiezo a manchar de colores esta hoja; y si aunque el formato en que ahora se te presenta es distinto ,esta bueno que conozcas esto de raíz. ¿De raíz? Lo pensé y la verdad llegar a la raíz no hace falta por el momento, es mas no quiero, así que empecemos por el tallo a ver si llegamos a la flor.

La comunicación como tema central y recurrente en lo cotidiano de nuestro acontecer (aun que muchos no lo tengan en cuenta) sus  variantes, sus formas, juegos y colores son la columna vertebral  de este tallo, si así! por más raro que suene ,incoherente y lleno de sentido así, como la comunicación.

Hagamos un primer apartado y nos detengamos un momento, sobre estas, sobre ellas, sobre las palabras. Las palabras (todas según entiendo) son portadoras de gran sentido. La infinita significación dentro de la cual se embeben cada una de ellas hacen del ya conocido proceso de decodificación una interesante lucha por armar un rompecabezas sin modelos. Esta vez es libre, sin ejemplos, sin dibujos, solo el peso que la experiencia  -sea la que fuere- nos pone sobre los hombros. Ojo el instinto juega un papel importante aquí, tanto como el de la experiencia. De tales herramientas es que nos valemos a la hora de empezar con el rompecabezas. En épocas navideñas podríamos decir: un árbol industrial, al estilo pino bien yanqui, listo para armar; en el suelo un cajón de madera desbordado de adornos, de todos los tipos, colores formas y texturas abundan. El resultado final: El que quieras.

Las palabras a las que tanto les atribuyo han llegado a estar demás en numerosas ocasiones, donde las miradas y lo gestos decían todo, sin letras ni sonidos. He aquí otro plano de lo comunicacional, más profundo –quizá, solo quizá- por qué no se esconde, se degusta y entra, porque de adentro viene y adentro va –por favor estimados o “queridos” como le gusta ser nombrado a un mono amigo, no inciten a sus pensamientos a traicionarlos, lo que ven suena y se presta a mucho pero si releen saben a lo que apunto- Profundidad/profundo lo llamaremos acá.    ¿Es que acaso no podemos pensar la profundidad en esos planos?  ¿Es que no podemos entender, en la falta de palabra, la profundidad? Insisto ¿Es falta –de palabras- aludiendo a escases? o ¿es falta por innecesaridad? Una paradoja mi interpelación bastándome de palabras para abrir el juego. Es solo un poco de color

Colores digo e imagino algunos: Azul, verde, violeta, blanco, negro. Te propongo que los pienses, cierres los ojos y los huelas. ¿Remiten? ¿Transmiten? ¿Comunican? Bueno más o menos es así como funciona.

  Dejando los gestos, miradas y colores de lado, tengo         más con que disparar. Evoco e invoco a los  silencios. Grandes amigos que de vez en cuando juegan malas pasadas. Tenemos de varios tipos: los que no dicen nada (al parecer), los que dicen demasiado, los que otorgan y los que se muerden por no gritar. Ojo son solo algunos, en este caso los que siento más recurrentes. Grandes aquellos que los saben utilizar, grandes aquellos que los saben entender, mas grande todavía aquellos que los saben escuchar. Silencios hubo, de los más gratos de esos que arrancan sonrisas, también los hubo oscuros, indiferentes, sin compañía. Silencios sé que hay y habrá, que no los alarmen, sepan escucharlos.

Te llamaste a silencio para dar paso a sonreír, te llamaste a silencio para no querer saber.

Ahora bien. Sin palabras, sin colores, sin silencios, ni sonidos, ¿En dónde nos paramos? En frente de una imagen me salió hacerlo, imagen conocida pero extraña a la vez, a la que no podía oler ni sentir, de hecho “gracias” a la virtualidad tampoco la podía tocar. Ya no sonreía o por lo menos no como antes, y si lo hacía déjenme que les diga que lo disimulaba bastante bien. Una cosa nos lleva a la otra y llegamos hasta acá, una foto y una historia llegaron hasta la tierra por hoy, no a la raíz.

No me detuve en los olores, habrá entrega especial para eso, es que a ese hace tanto que no lo siento que me cuesta recordarlo.

Sabrán entender las vueltas y los sinsentidos, de este que intenta contarles la magia y lo diverso del comunicar, es  que una imagen que nos hable a gritos puede dejarnos así, vuelteros y llenos de sinsentidos.

Mientras Escriban Mati


EL CRISTIANISMO, ESA REVOLUCIÓN SOCIAL QUE ESTAMOS OLVIDANDO (PRIMERA PARTE)

De un tiempo a esta parte he comenzado a pensar en el poder como el vicio de todas las relaciones humanas. Las relaciones que gestan, al poder, se establecen por diferentes mecanismos, del tipo concreto hasta el tipo abstracto; cada vez se busca más que ese poder sea ejercido por medio de mecanismos más del tipo abstracto que del concreto, porque por citar alguno de los casos de este último, podríamos hablar de la violencia física, o las torturas indagatorias en que el mecanismo para ejercer el poder es materialmente visible.

Nótese que para hablar de las relaciones entre seres humanos, he optado por la opción de “relaciones humanas” y no “relaciones sociales”. Hago la salvedad porque es importante explicar que las sociedades tienen como característica central ser masivas, lo cual las transforma sólo en una forma de relación humana, pues también puede hablarse de organizaciones comunitarias, en las cuales existan formas de organización pero que se basen en otras normas y otros rasgos de identidad más emparentados con la semejanza, y no tanto con la identidad como entidad abstracta al estilo Estado-Nación.

Hecha la aclaración retomo el concepto entonces de que el poder es aquel vicio que oscila en todas las formas de organización de las relaciones humanas, y que en la actualidad es más propicio que ese poder tenga fuerza en sus mecanismos abstractos y no en los concretos. Esos mecanismos abstractos pueden ser reconocidos como el ejercicio del poder político, el poder de manipulación discursiva, el poder ideológico, el poder institucional, o el poder económico. En este punto también vale detenerse, para apuntar que cuando referimos a poder económico, entendemos como tal a la relación de contacto que los sujetos tienen con el capital intangible que circula por los mercados, más específicamente las finanzas y patrimonios.

Aquellos poderes abstractos son relacionales, porque adherimos a la manera de entender el poder de M. Foucault, quien lo define como una relación, no como una propiedad individual. Pero si bien se determina en una relación, provoca disposiciones entre los actores que lo disputan, que terminan por darle más posibilidades mecánicas a algunos por sobre otros. El tema actual, es que esta forma de poder abstracto y social (recuérdese que lo social necesariamente es masivo), a través del manoseo que se hace con la representatividad institucional y la burocracia estamental, termina por estar concentrado en minorías que someten a mayorías despojadas de la posibilidad de utilizar algunos mecanismos de poder.

El vaticano es una de las instituciones de poder abstracto  más grandes del mundo social, en su versión globalizada. De todas formas ese poder abstracto tiene consecuencias más concretas que el poder concreto, porque se ejerce masivamente, lo cual puede observarse en los índices de indignidad que provoca la injusticia y desigualdad a escala social. Pero en qué se sustenta esa disposición del poder abstracto que posiciona al vaticano de manera tan hegemónica. Lo que lo sustenta es la infinita fe que provoca el discurso cristiano, es que Cristo (personaje histórico, no religioso), enseña valores muy nobles para la convivencia humana. El tema es que la manipulación y uso que se hace de esa fe, se trasluce en el hecho de que sean pocas las manos en que se concentra la re-elaboración de la institución social más poderosa del globo, el cristianismo.

Digo “re-elaboración” del cristianismo porque me refiero a la interpretación que se hace del discurso original, proveniente de las escrituras bíblicas. Esa re-elaboración es malvada y engañosa, ya que utiliza ese discurso en función de sostener una estructura que lo contradice, en tanto su lógica es individualista y de salvación financiada. La realidad es que muy pocos podemos discutir que verdaderamente es necesario el “amor al prójimo”, pero si la Iglesia es una institución tan fuerte, si el poder eclesiástico por ser portador de los mecanismos abstractos para ejercerlo es tan fuerte, por qué no existe entonces ese amor por el otro. Porque está tan desarrollado que el “sálvese quien pueda” es la naturaleza en la que deben vivir los seres humanos, que no joder a los demás (en términos de no ser problemático) parece ser suficiente para “ganarse el cielo”. Olvidan que Cristo profesaba lo saludable que es problematizar la vida, complejizarla, reflexionarla y cuestionarla, desde en acción de un examen de conciencia hasta en relación participativa al enfrentarse a estructuras como la de los sumo-sacerdotes de aquel imperio romano.

El poder del discurso social cristiano es el más fuerte del planeta, ello manifiesto en que por ejemplo el vaticano tenga su propio Estado-Nación, y representantes en toda la geografía mundial. Es el grupo de presión abstracta más potente, pero que está siendo utilizado a favor de intereses de clase, de los dirigentes eclesiásticos, quienes además de ser supuestos cristianos puros y castos, son además empresarios acaudalados, políticos tendenciosos, y guerreros de una moral de industria, que no permite sentires individuales ni re-significaciones personales del mundo, las juzga amenazando con que “Dios castiga”.

Considero por todo eso, que se debe reivindicar la fuerza simbólica del discurso social cristiano en la pureza de sus escrituras bíblicas, pero apropiárselo desde otra perspectiva, consiguiendo construir a largo plazo una alternativa de cristianismo. Una verdadera alternativa de cristianismo, que albergue bajo su ala a interpretaciones individuales del discurso cristiano, pero que aúne en la práctica a valores muy acordes con la necesidad de conservación de raza, y de respeto por nuestra casa, el mundo. Cristo fue un personaje muy simple, que hacía de sus palabras una fuente de cambio de conciencia, y al que no le interesaron los status de aquel imperio, ni mucho menos el ascenso de clase a costa de ostento material. Esos parecen ser los valores de la Iglesia actual, muy acordes con los del consumismo capitalista.

El discurso cristiano es tan fuerte, que ambas eras de la historia social, tanto la feudal como la capitalista, debieron estar en sintonía con la institución eclesiástica, para podes asentarse como formas de vida hegemónicas de cada época.

Lo que quiero decir, es que si lo que se quiere es una revolución social (al menos como paso previo para una nueva forma de organización de las relaciones humanas, que bien puede ser comunitaria y prescindiendo de los Estado-Nación por ejemplo), necesariamente se debe pensar en retomar el cristianismo como forma de poder abstracto y simbólico más abarcador de la vida social actual. La propuesta abierta a retomar las lecturas bíblicas puede ser una solución para el vacío espiritual actual, que permite que se dejen de lado valores humanos como la igualdad, la justicia, o la fraternidad, que la burguesía prometió en la revolución francesa pero que sigue estando en el “debe” de su oferta como clase. Repito, muchos personajes de diversa índole ideológica, social o política, apoyaron la idea de que lo que solucionaría el acercamiento a esas casi utopías que mencionamos como valores, es justamente el amor y respeto por los demás. Entre esos personajes se cuentan a Lenon, Gandhi, el “che” Guevara, la Madre Teresa, o el propio Bob Marley que reza por un amor indistinto para todos, “one love”, dice.

Si se busca cambios revolucionarios de índole social posibles en el corto plazo, debe pensarse en una re-apropiación del discurso cristiano, y la pluralidad que la interpretación de la biblia debe permitir. La imagen de un Cristo, hermano, igual, compañero, debe ganarle a la de sublime, inquisidor, y emperador del mundo, para que de esa forma se concrete un cambio en el amor a los demás y la acción individual que de allí se desprenda. Alguna vez escuché que Cristo fue el primer revolucionario, tal vez sea una forma de graficar la necesidad de crear una nueva semántica cristiana que no depende de instituciones, sino de COMUNIONES entre ideas diversas que provengan de cada inferencia sobre la escritura pura del cristianismo.

No pienso despedirme sin antes agradecerle a dios por haberme hecho ateo . . . .  

ZIPPO


BREVES RECUERDOS…

El libro de todos, de cada uno, ese en el que se escribe día a día, noche tras noche. Pero que, sin explicación alguna, se desvanece… Dejándonos solamente en el presente, convirtiendo en añoranza, en sueño, las páginas anteriores, y sea cual sea el método, al volver la mirada ya no hay nada.

El escribía en un libro igual al de todos, pero quien sabe porque (quizá melancolía, quizá sensación de vacío), cuando se volvía en páginas anteriores, y al verlas vacías, las volvía a llenar una y otra vez, con tanta reiteración que se condenaba a nunca olvidar.

EL HUMANO

Agenda para los días de la vida…

“UD., ¿QUÉ NOMBRE LE PONDRÍA?”

Obra de teatro cierre del Taller-“Grupo Derroche”

Fecha: Domingo 18 de diciembre.

Lugar: Salón Auditorium (Belgrano 1349).

Hora: 20:00 

CURSO/TALLER DE “FOTOGRAFÍA CALLEJERA”

A partir del 7 y hasta el 20 de diciembre se realizan las inscripciones para participar del Curso/Taller de Fotografía Callejera que dictara el profesional Tony Valdez, en la segunda semana del mes de febrero de 2012 en la sala Mecano de la Casa de la Cultura (Caseros 460)
Las inscripciones se reciben en el horario de 10 a 12, en el primer piso de la Casa de la Cultura. El costo de la inscripción es de $250 y se entregarán certificados de asistencia.

DAVID LEIVA EN EL CICLO DE ENTREVISTAS “DIÁLOGOS”

 La charla culminará con un show de David y su banda

Fecha: miércoles 21 de diciembre.

Lugar: Hall de la Casa de la Cultura (Caseros 460)

Hora: 20.00.

“LA CULTURA NO DUERME”

En este marco, la Orquesta Sinfónica de Salta, la Infantil y Juvenil y los Ballets Clásico y Folklórico se despedirán del público hasta el 2012 en la Plaza 9 de Julio. Los museos, por su parte, abrirán sus puertas con entrada gratuita y diversas propuestas para toda la familia

Fecha: Del 14 al 18 de diciembre.

Lugar: La Plaza 9 de Julio y los Museos Provinciales, (domingo 18: “Noche de los museos”)

Hora: A partir de las 21.00.

“XV SEMANA DE CINE ARGENTINO EN SALTA”

Avalada por una trayectoria de catorce años de ediciones ininterrumpidas, constituye uno de los eventos culturales más relevantes de la provincia y de los más esperados por el público

Fecha: Del 15 al 21 de diciembre.

Lugar: Cine Hoyts y Casa de la Cultura (Caseros 460).

Todas las proyecciones se realizarán en Cine Hoyts. Las charlas abiertas y gratuitas se desarrollarán, a las 10.30, en la Sala de Conferencias de la Casa de la Cultura, Caseros 460, los días viernes 16, sábado 17, lunes 19, martes 20 y miércoles 21.

La programación completa de la XV Semana de Cine Argentino en Salta estará publicada próximamente en: www.culturasalta.gov.ar.

“MUSEO HISTÓRICO DEL NORTE”

Se presenta la exposición fotográfica y la presentación del libro “La obra jesuítica en la Real Audiencia de Charcas”

Fecha: Hasta el miércoles 21 de diciembre.

Lugar: Cabildo histórico de Salta.

Hora: De martes a viernes de de 9.00 a 19.00 y sábados y domingos de 9.00 a 13.00.

“MIRADAS VIVAS”

Muestra de pinturas y dibujos a cargo de Gastón Beverina

Fecha: Hasta el viernes 23 de diciembre.

Lugar: Pro Cultura Salta (Mitre 331).

Hora: Días hábiles de 10.00 a 20.30; sábados de 10.00 a 13.00.

“SIN ESCALAS”

La galería de arte “Nativa”, arte y objetos del norte argentino, invitan a esta exposición de espacio-arte

Fecha: Hasta fin de mes (Diciembre).

Lugar: Planta baja del “Aeropuerto Internacional de la ciudad de Salta” (Ruta 51, Km 8).


A LA “SUERTE” PARA QUE ENTIENDA

Seria recurrente aludir  nuevamente al frustrado festejo que acallaron desde quien sabe dónde. Es que creo necesario y liberador el poder  juntar palabras, anudarlas y darles forma para sacar eso que duele,  que molesta, que en un balance final provoca una sonrisa de resignación. Sonrisa al fin.

Las hormigas trabajan juntas, se organizan y pechan todas para el mismo lado, algo similar sucede con los monos, salvando algunas pequeñas y otras no tan pequeñas diferencias, el accionar es bastante parecido. Surgió como una idea, como un capricho dirán algunos, la cosa es que hizo ruido, mucho ruido, se prestaron las orejas a escuchar, las cabezas a pensar y los pies a caminar para empezar a darle forma a la fiesta en la selva, fiesta que prometía mucho y generaba demasiadas cosas en cada uno que iba a formar parte de ella. Fiesta simia

La selva, nuestra selva, no es demasiado grande, por eso muchos fueron los que se anoticiaron del evento, por las noches se escuchaban los gritos de los monos que bailaban entre las copas de los arboles, empezando a sentir y poner el clima de fiesta, aun que las cosas parecían complicadas no dejaban de bailar.

El construir en conjunto no es fácil, seguro que no, el hacerlo solo puede llegar a resultar mucho menos fácil aun, por eso es que hace algún tiempo decidimos empezar a trabajar juntos, a construir e intercambiar (ideas, palabras, abrazos y de mas), por que los monos somos así, molestos, inquietos y gritones, imposibles de callar.

De la fiesta les hablaba, así que podríamos seguir con eso, revolver en la herida un poquito más, para entender, desde este lado, como se lo sintió como se lo vive y se lo siente. Consumada la idea y la cabeza clara se empezó, globos papel picado, las cámaras listas, los monos agitando y sonando rock and roll (así lo soñó mas de uno, así lo pensaron varios). Lo cierto realmente es que se empezó, en la selva paso de todo durante los días previos, el calor se hacía insostenible en muchas tardes, en muchas otras la lluvia se hacía presente. Pese a todo lo aludido los monos saltaban como nunca y la tan ansiada fiesta se veía venir.

Manos en algún momento sobraban, es que el sentimiento simio se contagia, se trasmite, tanto que me parece ver allá al sur un hermano con su bandera bien alta, enarbolando desde lejos la bandera de “Los mil monos”, de “De mil monos”. Porque somos todos  e individualmente somos cada uno, con sus fortalezas y debilidades, sus virtudes y sus defectos. Tantas manos se apretaron que hicieron brillar la selva.

Llegado el momento se dijo de todo, mucho se leyó y por momentos bajo el sol poco se dijo. Es que lo que nunca podría haber pasado pasó, de la fiesta hoy pocos se acuerdan por que muchos no tienen nada que recordar, puedo asegurar también que de la fiesta algunos se acuerdan y yo sé recordar. Que griten fuerte y salten de liana en liana los que hoy algo recuerdan, porque si de algo que no salió a la luz Uds tienen imágenes, es porque hubo luz en su interior. Casualmente esta noche en mí parte de la selva todo quedo más oscuro que de costumbre, pero todo lo hecho y todo lo puesto hicieron que la luna brille como nunca.

De modificar “las viejas leyes de la selva”, de hacer escuchar nuestros gritos, de hacer que dejen de mirar para el costado, de que todos puedan sonreír, de que el peón mate al rey, de que al grande le cueste ganarDE ESO SE TRATA.

Para la suerte, destino, azar o lo que sea que se metió en el medio

Para la suerte, destino, azar o lo que sea que se metió en el medio

 

Perdón, gracias y no se sorprendan por que queda mucho por hacer.

“Cuando el fuego crezca quiero estar allí.

 

Miradas Encontradas  


A %d blogueros les gusta esto: