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porque es de todos y de cada uno que quiera apropiárselo

EXTRA EXTRA: NO ESTÁ MUERTO QUIEN PELEA, NOS MUDAMOS!!!

Por si algún despistado no se enteró les comentamos que nos hemos mudado de plataforma, además de que hemos ampliado la modalidad de publicación convirtiéndonos en un espacio de actualización diaria y con información más diversa, la cual está organizada por secciones y subsecciones.

Los esperamos en la nueva jungla: http://www.demilmonos.com.ar


La piedra angular

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Abordar la temática que hoy, 8 de marzo, es interés de organizaciones sociales, individuos e individuas organizados anónimamente, secretarias estatales, defensores y defensoras de los derechos humanos, agendas noticiosas, y otro tanto de espacios e identidades; necesita de una primera caracterización respecto al motivo esencial que fundamenta y da vida al fenómeno en cuestión.

            Desde Mil Monos entendemos que hoy, día internacional de la mujer según lo dictaminado por la ONU (¿?), no es la ocasión propicia para regalar flores, actos públicos o sencillas tarjetas, cual si fuese navidad, que recuerdan tus derechos como espécimen humano. Si bien estos motivos pueden tener la más “noble” intención consideramos que desvirtúan el espíritu de lucha, resistencia y cambio que emana de la cada vez más y más cohesionada humanidad.

            Entre el ramo de flores, la caja de bombones, el saludo extra, la voz aburridamente monótona del que conduce el acto público frente a la plaza central, entre ese torbellino se esfuma la verdadera razón de ser; el corazón y los latidos que emanan de nuestras hermanas y compañeras en el todo el mundo, energías palpables y para nada ordinarias, se confunden con el bullicio espectacular. Con la necesidad de hacer lo que todos hacen hoy. Cual actores que esperaban su momento hemos salido todos a regalar felices “día de la mujer” en cuanto el reloj indicó que hoy era 8 de marzo.

            Quiénes sean habitúes del blog saben que tendemos a marcar posturas críticas cuando todos, o casi todos, están de “festejos”, y hoy no es la excepción.

            Puede sonar trillado pero empecemos con la siguiente afirmación: día de la mujer, como día que se levanten castillos de cordialidad y respeto con todas ellas, con todas ustedes, deberían, por regla general, ser todos los días.

            Ahora bien, tras la primera y fugaz impresión subyace una compleja red de relaciones, entre mujeres y hombres, que enarbola un aire radicalmente transformador. Un ejemplo de los muchos elementos que componen una sociedad machista es el patriarcado, o en su defecto el matriarcado; que se trata de una forma de organización implícita en nuestras bases sociales. Ciertas instituciones, como el matrimonio, le dan sustento y permiten su infinita, o casi infinita reproducción.

 El espíritu, o movimiento enérgico, que subyace a la ecuación simplista de “Día de la Mujer” o “Movimiento Feminista”, se trata de una nueva percepción del mundo. Una percepción que levanta en su andar estructuras relacionales que distan mucho de la uniformación, de la homogeneidad, del verticalismo como sustentos, como ejes; percepción que construye, precisamente, desde la diversidad, la sinceridad, y la naturaleza humana. Puedo sentirlo, y creo que ustedes también, y los defensores del patriarcado, y los proxenetas, y los violentos también.

            Es este orquestado andamiaje re-evolucionario el que, aunque suene triste, creo que quieren acallar, esconder, simplificar a “un día” del calendario comercial. Se confunde, y el día que se debiese meditar en todos los espacios sociales sobre la violencia fundada a partir de la diferencia (¿lingüística?) de género, nos dedicamos a venerar cual si fuese un dios la imagen de la mujer más próxima.

            A mi parecer este fenómeno permite vislumbrar lo desarticulado que nos encontramos como sociedad. Claro vestigio castrense y neoliberalista.

            Hace ya tiempo que necesitamos la aplicación efectiva de la Ley 26.485, y la declaración de Emergencia Nacional respecto de la violencia hacia la mujer. Y el gobierno nacional, y el gobierno provincial burocratizan y traban la necesidad social; y continúan practicando su ortodoxia espectacular. Nos imponen un 20 de febrero, y no son capaces de aplicar políticas coherentes a la realidad común.

            Podría explayarme detenidamente en cada concepto clave: compañerismo, hermandad, respeto, patriarcado, violencia, lucha, resistencia, cambio, percepción, diversidad, sinceridad, naturaleza humana, re-evolución; podría explayarme pero perderían la cualidad de artículo estas humildes líneas; sin embargo propongo a la monada adueñarse y reflexionar sobre los mismos, siento que es esa la manera de asumirlos como lo que son: valores (sí, lamentablemente el patriarcado y la violencia son valores según intuyo). Así de esta manera espero, como simio que soy, poder acercar esa herramienta necesaria para permeabilizar nuestra percepción y decodificación del mundo a la entidad de lucha, resistencia y cambio que día a día nos exige una postura y obviamente, una decisión.

            Para concluir, el que se elija un día como EL DÍA es una clara estrategia que busca disimular lo indisimulable: los restantes 364 días son también de ellas, sin dudas. Y algo jodido se traen entre sus delicadas manos, pues “en este país y en cualquier otro no pasa nada  hasta que las mujeres deciden que pase”. 


Un espíritu de lucha y resistencia

 

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Para empezar el relato volveremos al 24 de Marzo de 1976 fecha de la toma efectiva del poder estatal de Argentina en manos de militares, lo que fue la última dictadura militar que se prolongó hasta 1983 con la “vuelta a la democracia” con la elección de Raúl Alfonsín como presidente de la república. Citaré también a otro simio :”… Hace 29 años luego de que el plan Condor (la implementación de dictaduras en una Latinoamérica revolucionada por una opresión intolerante) consiguiera su cometido en nuestro territorio: acentuar las bases de dependencia económica a un capitalismo internacional, y exterminar tangible e intangiblemente a todas las expresiones de ideología que contraríen ese sistema, volvía la “voluntad popular”, que claro ya estaba manipulada por la desaparición de 30.000 voluntades, con lo cual había menos margen de “error” sobre las decisiones que vaya a tener el pueblo. Se habían erradicado los ideales de emancipación y de modelos alternativos, y las oligarquías nacionales socias de los poderes internacionales podrían tomar el monopolio del poder político. Fenómeno que persiste hasta nuestros días, en los cuales ser político no es una mera función social, sino que además es pertenecer a una clase con sus propios rasgos. (1)…)

            Esta macabra estrategia imperial sin embargo vislumbró aquellos años de explícita dictadura como el primer eslabón de una cadena mucho más larga. A mí entender fue la puerta por donde entraron todos los individuos e individuas que pertenecen a la actual clase político-dirigencial del territorio argentino. Por lo tanto ha sido la puerta, o la última puerta, por donde se ha establecido la lógica planificadora de nuestra cultura.

Estoy casi seguro que esta nota puede pecar de simplismos y deficiencias argumentativas, pues no he acudido al registro histórico para respaldar mis argumentos, pero es harto sabido que los trabajos de investigación que se han propagado ahora que las instituciones de la sociedad no se hayan intervenidas con armas y fuerza bruta han arrojado luces sobre el film de terror que nuestros viejos supieron vivir, y que nosotros sabemos vivir.

Hermana, hermano, la dictadura militar no ha terminado, siquiera ha desaparecido, no ha habido principio del fin, ni final feliz. Solo ha mutado, se ha metamorfoseado como una lógica, un modelo de vida. No es casualidad que las desventuras propias del capitalismo neoliberal se retuerzan en nuestras entrañas. Ejemplos hay miles. Por citar algo que nos resulta inmediato geográficamente, no es casualidad que el gobierno salteño, una oligarquía enquistada, haga oídos sordos a los reclamos por desmontes, al problema habitacional, al etnocidio que sufren nuestros pueblos; ni mucho menos lo es que se planifiquen servicios de índole pública desde perspectivas empresariales: SAETA, El Nuevo Hospital del Milagro, la educación, las fuerzas de seguridad (¿inseguridad?).

Ahora la dictadura es implícita pero real. El terror ahora está estigmatizado en determinadas clases sociales: los pobres y drogadictos son ladrones, los políticos de traje sólo se equivocan y van a juicio…político. Los medios masivos de comunicación paga arman una realidad falaz, toda tergiversada; entrevistan a los jefes de policía y los funcionarios corruptos, pero acallan a los nadie que claman paz, pan, viviendas, amor, libertad, educación no alienante, salud. Precisamente son medios de paga porque les pagan para pasar lo que quieren, o les conviene, a los que pagan.

Durante la dictadura explícita la violencia engendrada como terrorismo de estado desarticuló el tejido social de nuestra nación, lo preparó para que pase del miedo y el silencio a la resignación y la negación. Se cambió la lógica planificadora, se re-estructuraron los roles sociales. El ciudadano se vio perdido de repente en una marejada espectacular (de espectáculo) donde otros deciden y decidirán por sus vidas. Y donde él, simple anónimo, no tendrá nunca inferencia de ningún tipo, pues resignado niega sus cualidades de autodeterminación, rifa sus capacidades organizativas y su dignidad a cambio de un supuesto pasar económico que le permite sobrevivir.

Creo que el estado no existe como tal, más bien siento y observo una manipulación empresarial, de niveles grotescos, de nuestros logros construidos y heredados como humanidad en conjunto. Una manipulación que pone en la delantera los intereses de los mercados y deja de lado toda humanidad, y toda naturaleza. Una lógica que atropella y encapsula a todos los individuos en sus mundos, obligandolos a negar el mundo y su compromiso con el mismo.

Es de mi preocupación esto último. Ateniéndome a mi realidad inmediata, a la geografía donde ando y al calendario por donde paso, es que me parece de urgencia una revisión, a nivel individual, de nuestros compromisos humanos. ¿Estamos seguros que es suficiente cumplir con nuestras amistades y con la noche? ¿Nos sentimos realmente bien por estudiar y ser “brillantes”? ¿Nos satisface mirar y mirar hasta dormir la t.v? ¿Dónde pensamos llegar si mientras construimos nuestros sueños, a nuestros hermanos y hermanas los desalojan, los asesinan, los violan, los matan una y mil veces acusándolos de anti-progresistas, terroristas, criminales? ¿Qué os moviliza: la vida misma, que es una oportunidad fascinante; o el facilismo hereditario y la comodidad estructural? ¿Por qué su indignación no supera un estado de facebook? ¿Por qué no sienten suyos los reclamos de aquellos que piden justicia?

La conciencia es algo que se adquiere, que se forja, que se siente. La conciencia de lo que sucede en el mundo más allá de tú mundo,  es un logro que de adquirirlo te empujará a querer hacer algo, a querer autodeterminarte. Me siento traicionado una y mil veces por aquellos que no pueden, porque no quieren abrir sus oídos, sus corazones y sus voluntades, levantarse y asumir sus compromisos humanos: ser parte del espíritu de lucha y resistencia inherente a cualquiera que se halle ofuscado sistemáticamente por elementos ajenos a él, pero que a la vez son producto de ciertos similares suyos; espíritu que se levanta con cada árbol cortado, con cada disparo realizado, con cada mujer raptada, con cada niño que fallece por desnutrición, con cada mentira de los malos gobiernos, con cada fallo irrisorio de la justicia de derecho. Esos y esas que se quedan enfrascados, por resignación, y que niegan el mundo son traidores de la humanidad. Ellos y ellas que prefieren vivir sin cuestionamientos sus mundos son cómplices, por omisión, de todas las inequidades que se hacen en nombre de la propiedad privada, la mercancía, la autoridad estatal, los contratos, la cosificación de todas las conciencias, etc.

Ya está por esta vez. Hasta aquí llego. Pero me voy reflexionando sobre algo que me sigue trayendo a mal joder: esa “comodidad” que inmoviliza humanamente a muchos de mis hermanos y hermanas que, aunque haya renegado de ellos en el párrafo anterior, siguen estando, y lo estarán siempre, dentro de mis pensamientos de manera despersonificada y en anonimato, pues esas son las relaciones que perduran y que permiten creer. 

1-https://demilmonosyunomas.wordpress.com/2012/12/10/festejamos-la-democracia-que-nos-debemos/


LA GOTA GORDA DE LOS CONSUMIDOS POR EL CONSUMO, FELICES FIESTAS

En términos materiales a todos nos rueda una gota de sudor por la frente en estos días; y no una gotita angosta, sino de esas que ruedan por la piel abriéndose paso con un cuerpo brillante que parece estar por explotar, el calor no hace distinciones culturales, sociales, ni políticas, la temperatura medio ambiental es igual para todos aunque los ambientes puedan manipularse con microclimas. Haciendo esta introducción me siento un seguidor de Solari, fundamentalista del aire acondicionado, explicando cómo medio ambiente y ambientes se diferencian entre tantas otras cosas porque la humanidad ha sabido crear micro-climas. En fin, aunque algunos sólo caminen unos metros de un aire acondicionado o un ventilador a otro, basta para que sientan el rigor del calor que no distingue.

Sin embargo sigo creyendo en la fuerza de la metáfora sobre que no todos los que “trabajan” (intercambian por medio de dinero un determinado bien o servicio) traspiran la nunca bien ponderada gota gorda. Pero si hay algo en lo que la mayoría de los que “trabajan” están inmiscuidos por estas épocas es en la vorágine consumista del fin de año gregoriano, que los tiene a muchos corriendo detrás de un par de rituales que se distancian por una semana exacta. Por eso la metáfora de la gota gorda tiene un valor muy latinoamericanista, nuestras fiestas de fin de año no tienen abrigos, muñecos de nieve, ni veredas blancas como nos muestran TNT, FOX o Cinecanal; de este lado del mundo hay frentes sudadas por la humedad de veranos cada vez más alterados por el calentamiento global y el abuso humano sobre la naturaleza.

papa noel borracho La gota gorda de las fiestas es espesa porque la máquina del consumo está funcionando en su ciclo más alto, el que compromete a la mayor cantidad de humanos. Pero es noble ver con cuanta docilidad estos humanos a-culturados pero culturalizados en una forma hegemónica de cultura, caminan dominados sobre una cinta, chochándose unos con otros. Cual caballos esos humanos siguen una ruta siendo dominados, la diferencia es que para los caballos se usan riendas, para los humanos realidades ilusorias que dan identidad, como la navidad en sí misma. En este lado del mundo, las consecuencias de una cultura occidental globalizada son la gota gorda, pero además la sangre al suelo. Son tiempos de sobre explotación, y de una sobre-explotación a pura voluntad de los explotados.

Para graficar lo que digo voy a recordar a un compañero de laburo de mi viejo, el “perro” Barros. El tipo era un obrero de una empresa de comunicaciones local, devenida en internacional (gracias a la concentración de capitales y el sistema mundo que les permite a la oligarquía mundial concentrar monopolios en la periferia del capitalismo del “pleno empleo” que ostentan las potencias internacionales). Un trabajador de lo más común entre los que sudan la gota gorda, que es soporte de su familia por medio de su ingreso salarial; en esa vorágine que genera que todos se suban a la cinta del consumo en estas épocas, hace algunos años “el perro” tuvo un accidente laboral, padeciendo la fuerza de gravedad desde unos 8 metros donde trabajaba en un poste.

Podemos discutir si, ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) mediante, lo que finalmente recibió como reconocimiento monetario, era un buen “negocio” según los parámetros de la contratación laboral. Pero lo que está fuera de discusión es que lo que “el perro” perdió ese día no tiene precio; pero tampoco tiene precio lo que perdió su familia, que además de estar semanas en un pasillo de consultorio médico aguardando la reanimación del hombre, nunca más compartirá con el mismo padre, hermano, amigo, ni esposo de antes de la caída. “El perro” tiene secuelas psico-motrices por un quehacer que materialmente iba a ser para otro, pero que dentro de este sistema tuvo un accidente en horas de trabajo: mala suerte o imprudencia suya por no usar todos los elementos de seguridad que le aconsejaba el patrón. Así de cosificados por la estructura del consumo como culto.

No tengo dudas que mi gota gorda sudará a mares en una navidad expuesta al sol de un lugar que todavía no se cual es; el año nuevo no escatimará en litros que igualen al sudor de mi navidad, seguramente por estar en condiciones parecidas. Probablemente no tenga un árbol decorado, pero voy a procurarme estar cerquita de un bosque, los espero en el bananero para el banquete…

ZIPPO

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PROXENETAS: HOY TODOS SOMOS MARITA

La indignación de hoy tiene cauces masivos, por eso no van a enterarse nada, vamos a recaer en la absolución de los 13 acusados por la desaparición y trata ejercida sobre Marita Verón. El fallo unánime de la corte tucumana habla de que continúa la prostitución contra Marita. Claro, contra Marita como ese símbolo de la problemática, Marita como leí hoy en un artículo de la web: “Todas somos Marita”.

Susana Trimarco, madre de Marita

Susana Trimarco, madre de Marita

Este fallo no hace más que afirmar las relaciones de co-dependencia entre los estamentos de la estructura estatal y el comercio anti-humano (las drogas, las armas, los órganos, los cuerpos, etc.), que son la prostitución de quienes están despojados de poder para ejercer presiones institucionales, como el caso de Susana Trimarco, madre de Marita. Aclárese que digo prostitución como una forma de violencia, de abuso humano, de ultraje.

Por eso, de los caballeros de la espada en el feudo, a las damas y caballeros de la industria en el liberalismo, hasta estos potentados de institucionalidad en nuestro neo-liberalismo; impunes por el peso de sus investiduras institucionales los tipos TRANSAN. Gendarmería, la policía, el estado gubernamental, los alfiles que legislan, el honorablísimo poder judicial y las oligarquías que todo lo pueden obviar si se TRATA de negocios perciben la inmunidad institucional que les da el sistema dominante de legitimaciones sociales. Así es como los pudientes de la institución nos prostituyen a los desposeídos de legitimación que esperamos sus decisiones; sin embargo su tiranía no es tan amplia porque nos dejan tener Facebook para poder indignarnos vía web. Y aclaro que lamento largamente que eso sea un recuerdo personal.

Pero además de indignarnos vía web, podemos recuperar formas de presionar para que esa decisión de carácter tan trascendental y coyuntural sea revocada y revisada cuidadosamente. Para mi pena, para este sistema de legitimación social mediante instituciones, la fuerza está en la aberración que nos causa el hecho, la impunidad y la inmunidad de la cofradía de lo institucional; esa aberración es un punto en común donde muchos convergemos, con lo cual, vale la pena pensar que si nos juntamos haya esperanza de que se altere esta burla,  profanación y prostitución de nuestra conformación colectiva como Estado, (que institucional que me sonó eso). Por eso promulgo la adhesión, la sumatoria y la adherencia para hacer causa común y darle salida a este abuso al imaginario colectivo. Marchas, movilizaciones, manifestaciones, etc.

Por otra parte aliento iniciativas que calen en lo hondo del pensamiento cultural, acciones de base que vayan desestructurando artesanalmente este sistema de legitimaciones y de pensamientos. Ejecutar intervenciones en el espectro social que vayan agrietando la visión impuesta, dejando entrever sus contradicciones, y abriendo la posibilidad a que las construcciones colectivas nazcan de un genuino trabajo colectivo (entiéndase que colectivo no significa masivo), y no de una delegación de procesos (el que contrata al contratado, el que vota al votado, el socio al dirigente, etc.). De esta forma sonaría más probable y factible que valga la pena pensar en que no habrá trata si no hay clientes, porque el cambio sería políticamente cultural no politizada-mente institucional. Es decir, la transformación emergería de un proceso participativo no delegativo.

ZIPPO

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FESTEJAMOS LA DEMOCRACIA QUE NOS DEBEMOS…

Discúlpenme si soy impertinente o inoportuno, si sueno como el Grinch que busca amargar la navidad, o si mi actitud resulta de poca valía para los de la carroza dirigente, pero no puedo esquivar el bulto de marcar postura crítica ante lo que no parece tener disidencias, nuestra democracia.

Abordarla por la fácil, la de los actos oficialistas de ayer, no me parece que tenga mucha rimbombancia profunda para una crítica que agriete el sentido común, ya que es de Perogrullo que son un mal gasto semejantes puestas en escena para hacer ostento del poder político que se ha afianzado a lo largo de las últimas gestiones ejecutivas, además de ser una ocasión para opacar la derrota pública que significó el fracaso, al menos temporal, del esperado 7D en el que se esperaba la aplicación de la ley de medios contra los monopolios y corporaciones que concentran el cuarto poder. Por ello más allá de esas lecturas simplistas, supongo que el problema de fondo excede a los actos de celebración de la democracia y los derechos humanos, sino que se encuadra en una forma de vida democrática que tiene más de debe que de haber.

democracia Hace 29 años luego de que el plan Condor (la implementación de dictaduras en una Latinoamérica revolucionada por una opresión intolerante) consiguiera su cometido en nuestro territorio: acentuar las bases de dependencia económica a un capitalismo internacional, y exterminar tangible e intangiblemente a todas las expresiones de ideología que contraríen ese sistema, volvía la “voluntad popular”, que claro ya estaba manipulada por la desaparición de 30.000 voluntades, con lo cual había menos margen de “error” sobre las decisiones que vaya a tener el pueblo. Se habían erradicado los ideales de emancipación y de modelos alternativos, y las oligarquías nacionales socias de los poderes internacionales podrían tomar el monopolio del poder político. Fenómeno que persiste hasta nuestros días, en los cuales ser político no es una mera función social, sino que además es pertenecer a una clase con sus propios rasgos.

Poder político y poder económico entraban en una dialéctica matrimonial que caracterizará la silueta neo-liberal que adopta el capitalismo luego de la amortización del keynesianismo, hacia los años 70. La clase política dirigente, compuesta casi por completo por la oligarquía tomaría entonces distintas tendencias, algunas más nacionalistas y otras más internacionalistas, de complacencia con las potencias dominantes. Pero en fin, al garantizarse que el poder político estaría institucionalizado y manejado por las oligarquías, el éxito fue establecer una ideología sobre un modo de vida, el capitalista. Con lo cual, vale la pena endiosar menos a Raúl Alfonsín como el “padre de la democracia”, ya que nuestra democracia no fue un éxito de la lucha sino un devenir del neo-liberalismo que había asentado sus bases a través del proceso de re-organización de la patria, llevado adelante por los militares y los civiles oligarcas.

Digo esto porque si nuestra democracia hubiese sido una conquista de la lucha militante o social (para no herir susceptibilidades con las menudeses semánticas), no tendríamos un modelo de economía dependiente que se aceptó con la gestión Alfonsín, se radicalizó con la gestión Menem, y se equilibró con la era K, pero que nunca se trató de autonomizar, al contrario se consideraron logros las relaciones mercantiles internacionales, el hecho de “pertenecer” al mundo globalizado. Claro, esa pertenencia siempre signada por pertenecer a la periferia de las potencias, por eso somos, y en tanto y en cuanto continuemos perteneciendo seguiremos siendo, uno de los lugares donde más se notan las contradicciones de la injusticia capitalista y donde se explota al medio ambiente como si no fuésemos civilización gracias a él. Somos parte de un capitalismo mundial que es voraz y extractor.

Además de requerir una democracia autónoma debemos pretender una forma de vida más democrática, porque dadas las cosas la democracia equilibra los poderes entre los poderosos (por aquel matrimonio dialectico entre poder político y poder económico que marcaba antes), pero poco hace por ser la voluntad, dignidad y educación del pueblo, más bien es la domesticación del pueblo para crear esta farsa actual, este teatro antidisturbios (anti-revoluciones y acciones emancipadoras). Democracia no es un dato estadístico que da facultad representativa a la clase dirigente, democracia es una forma de vida entre seres humanos que se reconocen iguales y que comulgan con la idea de que la dignidad es un bien común y no una propiedad que se adquiere con sacrificios individuales.

ZIPPO

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POR UN PLANETA DE LOS SIMIOS EN LA TIERRA

La tierra, ese pedazito de planeta que cada uno siente como su hábitat personalizado; la tierra, ese trozo que los estados consideran propios; la tierra, el vuelto de un ventarrón dentro de la casa que antes alardeaba con cerámicas brillantes; la tierra, matriz de la producción, mercancía ficticia. La tierra y el lucro, que es el caso histórico que nos alberga, son combinación de poco agrado para las mayorías privadas de medios de acción directa para conducir el rumbo social, debido ello a la concentración del poder, tanto en su forma económica como política como cultural y como simbólica, a la que lleva este sistema centrípedo de circulación de mercancías, y relaciones sociales. Lo mucho para pocos, y para muchos otros lo poco que queda.

Así las cosas, la tierra, madrecita de la gesta embrionaria del reino vegetal, elemento que nos fusiona con agua fuego y aire, cimiento de cada construcción territorial y estructura maleable de cada construcción sub-terranea, es convertida brutalmente en un motivo de disputa insoslayable entre los potentados contra los desposeídos. Esa disputa es la principal lamentable consecuencia de que las tierras se mercantilicen de forma abstracta para el imaginario social, como si la relación tierra-lucro casi no existiera más que para los terratenientes que explotan la agricultura, como si Israel y Palestina fuesen Robustiano Patrón Costas o Alfredo Olmedo, como si el pueblo Wichí fuese  la Federación Agraria, o como si los asentamiento de Sol del Oeste o del ex balneario de Vaqueros fuesen Argentina o Salta. Un mal mundial, sistematizado, ese de la relación entre la tierra y el lucro y sus repudiables consecuencias.

En ese marco de disputa que provoca la actual relación humana con la tierra asociada al lucro, se cuentan sucesos como el sucedido ayer en la zona norte de la ciudad de Salta, donde fueron reprimidos por orden judicial y apadrinazgo gubernamental un grupo de seres humanos que buscaban un pedazo de tierra para sí; periodistas que intentaban cubrir los hechos también fueron agredidos por la panzada policial. Desde este espacio, repudiamos este hecho, tanto como repudiamos la tibiez con que se trata internacionalmente el conflicto entre Israel y Palestina, cuando es bien sabido que independientemente del culto, el avasallado y hostigado es el pueblo Palestino. Todo en nombre de la tierra.

 Retomando para darle forma a las relaciones que intento plantear, me parece importante aclarar que catalogo como negativa la conexión estrecha entre tierra y lucro que proponen este modelo de relaciones,  porque supongo que el enfoque de nuestra relación humana con la tierra tiene que ser más verdadero, en un sentido más pragmático. Por eso, la tierra, según cada porción, es de quien la trabaje; la ecuación tierra-trabajo, no es lo mismo que decir tierra-lucro. Claro, vale aclarar que no reduzco el concepto de trabajo al tipo contemporáneo de contrataciones, sino en su forma más abarcadora como la transformación humana de la naturaleza para subsistir.

No me digan infundadamente que faltaría espacio y estaríamos hacinados, o que es una idea con dejos de un anarquismo naturalista, porque considero que si todos sencillamente entenderíamos nuestra relación humana con la tierra de otra forma, más natural, y emparentada con el trabajo y no con el lucro, estaríamos en condiciones dignas de vida, cosa que actualmente no sucede con grandes mayorías. Pero claro, es casi que una utopía delirante creer que el hombre moderno pueda prescindir de regulaciones que lo excedan y no que no le pertenezcan en realidad; claro, no vamos a andar faltándole el respeto a las instituciones, no no. Pero ¿saben qué simios amigos?, la tierra tiene que ser del que la trabaja, del que la siente palpando,  del que late sobre ella, del que se “ensucia” con sus restos, del que la hace circular con producción y no del que la gasta con explotación. Elijo e invito a pensar en que es momento de una nueva relación humana con la tierra, una en la que no haya dueños, sólo soberanos que la trabajen.

ZIPPO


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