Archivo mensual: septiembre 2012

NI MUY MUY, NI TAN TAN

Transitamos un momento ambivalente, muchas valencias y a veces opuestas; el clima no es menos que la realidad social, por lo tanto no se resuelve a ser primavera, adorna con vientos agosteños la calidez de los días hormonales de septiembre, que según dicen, es el mes del amor. La verdad que yo no me la creo, pero en fin las ambivalencias están reflejadas hasta en la situación climatológica actual que, por lo menos a mí, me tiene un tanto desconcertado.

Durante estas semanas las limitaciones de lo alternativo nos mantuvieron sin tratar algunos temas, pero eso no significa de ningún modo que hayan perdido vigencia, pues no olvidamos por ejemplo los abusos policiales sucedidos contra los trabajadores del Ingenio San Martín del Tabacal, o las expropiaciones de tierra que han sufrido en los últimas semanas comunidades originarias de la provincia de Salta, como tampoco se nos pasa desapercibido que continúan las desapariciones de chicas (la más nombrada por estas horas una jovencita llamada Sofía de 12 años), o que vecinos de la zona norte de la ciudad capital estuvieron cortando calles en reclamo de pavimentación y demás labores urbanas que le competen al gobierno del intendente salteño Miguel Ángel Isa.

Pero hoy vamos a hacer alternatividad con un tema que es de agenda nacional y hegemónica, pero que consideramos necesario alzar voz y manifestarnos al respecto: el proyecto de ley kirchnerista para modificar la constitución nacional que incluye, entre otras cosas, el voto optativo de los jóvenes desde los 16 años.

 En primera instancia es pertinente marcar que sin duda que la constitución nacional amerita una revisión, y que la postura acerca de “respetemos la constitución” para mostrarse en contra de las ideas K, es al menos conservadora y para más es una forma mediocre de oponer ideas. Digo esto porque los contextos históricos van mutando a pasos agigantados al compás de los sucesos sociales, de la innovación tecnológica y del hábitat natural que nos rodea (a estas alturas altamente modificado por la mano del hombre), con lo cual es necesario que la legislación se complemente con los tiempos modernos. La constitución nacional que está vigente tuvo su último retoque en el año ’94, en pleno apogeo del neo-liberalismo menemista, aquellos tiempos en los que la clase media solía argumentarse como menemista porque tenía acceso a comprar tecnología de punta a precios internacionales. Una constitución madre de la convertibilidad de Cavallo, y gestora del clientelismo político más repugnante, “el comunitarista”, aquel tipo de clientelismo que se hace con los nuevos votantes incluidos como ciudadanos nacionales a partir de aquella modificación: los wichis, los qom, los mapuches, los guaraníes, los tobas, los chorotes, los chané, y todos los pueblos originarios antes marginados por la ley y ahora transformados en votantes sumisos.

Ahora bien, que deba reverse la carta magna de la legalidad argentina no implica que haya que hacer culto a las intenciones oficialistas; la complejidad del asunto resulta justamente en no adherir o repudiar al completo y reproduciendo consignas de otros, sino tomando postura en los detalles pormenores que hacen al tema. Si el problema es la re-re elección que pretende el kirchnerismo, que anhela enquistarse en el poder al mejor estilo Julio Grondona, pues entonces que se niegue tal reforma, pero no por ello que se diga que hay que “respetar” una constitución que no tiene valencia actual popular y que además permite escenarios para la opresión, la subyugación, y la política corrupta lobista (acuerdos monopólicos, concentración de capitales, facultades estatales como la represión policial o el estado de sitio, entre otras cosas).

Bolsones alimenticios entregados en Jujuy, donde la politica clientelista engendró a la magnate del movimiento barrial personalista: Milagro Sala

Bolsones alimenticios entregados en Jujuy, donde la politica clientelista engendró a la magnate del movimiento barrial personalista: Milagro Sala

Aclarado esto, pasamos al tema que mayor rimbombancia tuvo en los últimos días, ese que colmó/a los informes de 6,7,8 y los de TN, el que ameritó/a líneas extensas de Página 12 y también de Clarín, el voto optativo desde los 16 años. La poca concurrencia a votar de la democracia argentina ha sido una constante, los padrones electorales siempre se ven reducidos a la buena voluntad de los votantes, a las prebendas que el clientelismo ofrece o a las presiones administrativas del Estado que amenaza con multar o impedir trámites administrativos a quienes no sufraguen; por ello, fundamentar como negativa esta intención de que los pibes puedan votar  diciendo que no tienen conciencia política es casi una estafa discursiva, pues según demuestran los datos estadísticos, en términos cuantitativos hay muchos adultos que tampoco la tienen y son obligados a emitir juicio. También vale decir en este aspecto que la conciencia política, cualitativamente, es aún menor, ya que no se limita el concepto al simple hecho de “querer votar” o de participar de la votación, más aun para tener conciencia política habría que conocer con más tino todas las particularidades que imbrican la coyuntura.

¿A qué le tienen miedo los que no apoyan la idea del voto pibe? Porque si por conciencia político-ciudadana seguimos guiándonos, no habría mucha diferencia entre un pibe de 16 años con la OPCIÓN de votar y uno de 18 OBLIGADO a votar. Tal vez sea temor a que el simple hecho de otorgar esta facultad a esa franja etaria historice una vez más al kirchenirsmo como etapa de fomento de la política juvenil; cuestión que si bien es discutible, los anales de la historia oficial enarbolaran hasta el fin de los días.

Pero hay un temor que comparto con los detractores de esta intención K, y ahí está nuevamente la ambivalencia. Tengo miedo que estos nuevos votantes sean fuente de un innovador tipo de clientelismo político, como sucedió antes con los pueblos originarios, en los que hoy en día el cacique es menos una referencia cultural de organización interna, y más un líder político que distribuye las dádivas del Estado benefactor orientando la voluntad electoral de sus paisanos. Como este “comunitarismo” sucinto luego de la reforma constitucional del ’94, puede venirse un “juvencialismo” que atienda necesidades inmediatas y pragmáticas de los adolescentes a costa de transformarlos en números electorales, en números de actos políticos, en números de actividades de difusión partidaria, etc. Etc.

Por ello sugiero que la modificación constitucional tiene que ir más allá de los intereses oficiales, debe anhelar intereses populares. De hecho se me ocurre una simplificación al problema del ejercicio de la democracia, que el voto sea optativo para todos así  quienes lo aplican se hacen cargo individualmente de su accionar, y dejan al desnudo las prácticas políticas verticalistas (clientelismo, asistencialismo, caritativismo, comunitarismo y el potencial juvencialismo), que homogenizan a sectores presionando simbólicamente con entregas pragmáticas y utilizando la obligación legal de votar.  Es que señores simios sabrán que el futuro llegó hace rato y el famoso “chori y vino” del peronismo histórico se ha sofisticado modernamente en forma de planes sociales, netbooks, bolsones, remeras, becas, etc.

Sin más, celebremos la democratización de la sociedad, pero que sea una democratización popular y en pleno ejercicio de la libertad individual inserta en un estado sitiado por la libertad colectiva. Ah me olvidaba, como no sólo de contradicciones y ambivalencias vive el hombre occidental, que el fin del mundo nos piye bailando….

ZIPPO

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CRÓNICA AGOSTIANA

 Tantas cosas suceden afuera… y es lógico estamos en el amable agosto, es lógico el viento, el polvo y el fuego, es lógico estamos en agosto. Es notable entonces que tantas cosas suceden afuera, lo de siempre y algunos nuevos bocadillos para no caer en la monotonía.

 Hace algunos años que enormes monstruos salen a la calle a pelear entre ellos, se alimentan de la calle y es ahí donde se hacen más grandes, más fuertes, violentos y asquerosos. Saben que en la  calle su voz toma peso y se emborracha de esa caprichosa legitimación, es en las calles donde sus historias y verdades se dibujan y parecen de verdad. O al menos en eso se empecinan.

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 Se comen entre ellos, una lucha despiadada y asquerosa para ver quién es más fuerte, más poderoso. Comen gente, matan pibes  y hacen de los problemas sus soluciones. Mastican pueblo, respiran números y escupen blasfemias en inglés, español y algunos otros. Desojan al otro cual margarita y en el medio yo mi espíritu y tantos otros. Es obvio los pétalos caen sobre nuestras cabezas. Compran la verdad, la tecnología y el poder. Compran venden, te venden, te compran y regalan su discurso.

Ponen tu nombre en sus preguntas, manchan con tu firma el contrato de la guerra. Las excusas son solo eso, siempre habrá razones (casi, quizá, puede que no), siempre también se inventaran excusas. Ellos las redactan.

Monstruos barbaros, ingratos y saqueadores de una realidad que no les pertenece por qué no la viven, la escriben como un cuento.

Ellos se matan, al menos lo intentan, ellos hacen trampa. Artilugios cero. Rústicos.

El calor primaveral se hizo presente en el gentil agosto, pero es claro el frio volvió. La radio se enciende y las balas salen despedidas, estruendos, gritos, insultos. Represión gubernamental disfrazada de orden social, control y seguridad. Tienen cascos, armas y coches, del otro lado piedras, hambre y resistencia. Es claro que esto sucede bajo el control y el reinado de un aristócrata por herencia, un señorito de traje, un nene bien al frente de una ciudad donde una vez por año miles se congregan a pedir por sus destinos a un par de estatuas de mármol, una ciudad muchas veces enferma donde la homosexualidad es un pecado y la marihuana cosa de la que no se habla, el aborto es pecado por que así lo dice dios. Pero es agosto y no es cosa de dios, ni de dioses, ni rezos, ya vendrá septiembre  coparán la ciudad y ahí no querré estar.

Las premoniciones no son cosa de este agosto ni del anterior, se las escucha hace rato y prometen un festival, fuego, gritos, agua y un festín de temores azotaran este lugar (así dicen). Parecen tener el final escrito, un irremediable destino al cual se condena a todo aquel que habite este planeta, algunos ya han empezado a rezar, otros roban desde hace rato, serán los primeros en gritar cuando crean ver los cielos arder e intenten pagar por su salvación. Los más puritanos verán jinetes en las nubes, yo he visto conejos, aves, la cara de algún pariente y un barco cargando de toros quizá, pero ellos verán jinetes. Almas llenas de pecados que hoy se confiesan para llegar al “día” limpios, listo para hacer lo mismo – que acá- en su paraíso. Algunos elijiran el suicidio ante la desesperación (ya lo han hecho antes) por mi parte estaré fumando en el techo, escuchando música para no oírlos gritar.

 

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 Le ponen precio al menú, discuten por 6 por 15 o 30, pero olvidan que algunos no tienen ni 1. En agosto – como en todo el año-  la gente tiene hambre. Se manosea la educación se deseduca y se lucra. Nos amontonan en “cosas” con ruedas, “cosas” que a muchos les hacen el “favor” de acercarlos hasta la maquina exprimidora más cercana, eso si nada es gratis todo amontonamiento tiene su precio y este sube según el interés algunos.

Agosto no es tan gris ni tan malo, de hecho no lo es. En agosto sale el sol, se respira con dificultad pero aun así sale el sol. En agosto festejan la tierra, los niños y los arboles, además si lo pasas te garantizan llegar por lo menos hasta fin de año. Yo pasé, uds también pero no estamos exentos.

Adentro no tan poco a sucedido.

Gentil agosto hasta pronto.

 

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